Hace aproximadamente diez años dejó de funcionar la laguna de oxidación El Tarullal, la cual se encuentra ubicada en el barrio Amaneceres del Valle de Valledupar, laguna que en su momento recibía, según fuentes consultadas, el 30 % de las aguas residuales producidas en la ciudad que luego iban a parar al río Guatapurí.
Lo anterior afectaba también a los sectores que se ubican en cercanías a la laguna, con desbordamientos de aguas residuales y además causaba daños ambientales y despilfarros de recursos públicos.
La construcción del colector
Con la finalidad de darle solución a la situación que se presenta en El Tarullal, la administración municipal en su momento, construyó un colector que va por toda la Avenida Cuarta, sin embargo, este fue desviado llevando todo el flujo de aguas negras para ser centralizadas en la Estación Depuradora de Aguas Residuales El Salguero, en cercanías al puente que lleva este mismo nombre que se ubica vía Valledupar – La Paz y por donde recorre el río Cesar.
Su situación actual
En la actualidad las 47 hectáreas que conforma El Tarullal se convirtió en un ecosistema ubicado al sur de la ciudad, el cual en 2017 fue visto como un entorno donde se podría dar paso a la ejecución de un Lagoupar, propuesta que fue presentada por parte de la sociedad civil en la capital del Cesar, la cual abarcaría cerca de 30 de las 47 hectáreas que lo conforman.
Según informaciones, la iniciativa contemplaba cambiar el agua residual del pasado por agua fresca para la recreación y el goce de los amantes de la naturaleza. Por el momento en el lugar se puede evidenciar un alto nivel de arboleda que hace atractivo el lugar por su frondosidad y aspecto natural.
El río Cesar más contaminado que nunca
De acuerdo con lo manifestado por el vigía ambiental de Valledupar, Luis Mestre, a La Calle, la problemática principal que se registra ahora, es el alto nivel de contaminación que presenta el Río Cesar, lo que está afectando gravemente el caudal, su equilibrio y ecosistema del del río.
“Hoy, el principal contaminante del río Cesar somos nosotros, los vallenatos, por la pésima depuración que hacen de sus aguas. Entonces, eso afecta no solamente al río, sino también su equilibrio, ecosistema y además la parte de la seguridad alimentaria, teniendo en cuenta que años atrás ahí se pescaba”, indicó.
Añadiendo además que la crítica situación ambiental estaría avanzando excesivamente llegando hasta la Ciénega de la Zapatosa, así como lo explicaría un fragmento del documento de estudio presentado por el vigía ambiental al Semanario. “Los vertimientos como aguas residuales alteran el oxígeno disuelto y otros indicadores de calidad del agua, lo que genera un desequilibrio en el ecosistema y reduce la población de peces de interés comercial. Las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTARS) de los municipios de la región no son eficientes en la remoción de elementos contaminantes, lo que afecta la calidad del agua del río Cesar, que desemboca en la ciénaga”.




