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Ajedrez electoral rumbo al 2026

El Caribe colombiano empieza a mover sus fichas para las elecciones legislativas de 2026 y, en particular, los departamentos del Cesar y La Guajira revelan cómo la política regional sigue marcada por las mismas políticas, las alianzas estratégicas y las fracturas internas que podrían definir la representación en el Congreso.

En el Cesar, el tablero parece más claro: el Partido Conservador, con Ape Cuello al frente, tiene la estructura más sólida y se perfila como la única colectividad con posibilidad real de quedarse con dos de las cuatro curules en la Cámara. 

El grupo del Equipo Azul, respaldada por 17 alcaldías, ratifica que Cuello sigue siendo el gran barón electoral del departamento.

El Partido de la U, entre tanto, decidió darle la espalda a José Eliécer Salazar para apostarle a un nuevo nombre: Gummer De La Peña. Con la bendición de la Gobernación, De La Peña busca crecer más allá de su influencia en el sur, pero aún debe enfrentar la competencia directa de Libardo Cruz, Conservador con raíces en los mismos negocios políticos y electorales de la región.

El Partido Liberal, en cambio, transita por una guerra intestina: Carlos Felipe Quintero y el exalcalde Mello Castro González no logran consolidar una fórmula competitiva. Las heridas de la administración Castro en Valledupar pesan y el futuro de esta lista sigue en veremos, con riesgo de que la división termine debilitando también al senador José Alfredo Gnecco.

En La Guajira, el panorama refleja un reacomodo similar. Allí, la fortaleza está en la alianza entre Juan Loreto Gómez Soto (Cámara) y Martha Peralta Epieyú (Senado). Gómez, apoyado por el equipo de Iván Mauricio Soto y con respaldo en varias alcaldías, tiene prácticamente asegurada su reelección. Peralta, líder del MAIS y con base Wayúu, crece gracias a la unión con los conservadores azules de la península, lo que le da margen para consolidarse como la senadora más fuerte del departamento.

El gran derrotado, según coinciden los analistas, es Alfredo Deluque Zuleta. El otrora poderoso barón guajiro, que llegó a controlar 11 alcaldías, hoy ve reducida su influencia a casi la mitad. Su intento por sostener a Jorge Cerchiaro en la Cámara y, al mismo tiempo, abrir otra lista con Álvaro Díaz Guerra o un heredero de Antenor Durán, parece más un movimiento desesperado que estratégico. Todo indica que apenas una de esas cartas logrará mantenerse, mientras la votación personal de Deluque en el Senado se desploma.

El balance regional es claro: mientras Martha Peralta sube y Alfredo Deluque baja en La Guajira, en el Cesar Ape Cuello reafirma su fuerza y los liberales se hunden en la incertidumbre.

 

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