Desde que se publicara en plataformas digitales su LP debut El Favor de Dios, Ana del Castillo alcanzó reconocimiento a nivel nacional hasta convertirse en una de las voces femeninas más prometedoras del país, y particularmente en el ámbito del vallenato. Aunque sus capacidades estuvieron fuera de duda, en redes sociales fue señalada en más de una oportunidad por presentarse al escenario en estado de ebriedad, lo que afectó su rendimiento en vivo.
Pasado un tiempo, la artista valduparense decidió tomar medidas al respecto, y aunque no llegó a dejar de lado el alcohol por completo, por lo menos sí decidió moderar su consumo. Tal como le comentó en una entrevista al periodista Víctor Sánchez, ahora se siente en un momento de su vida donde siente más amor propio, y achacó esos momentos en los que se encontraba alcoholizada en vivo a los malos pensamientos que tuvo durante la pandemia de covid-19:
“El licor es lo más sabroso que hay, (pero) ahora estoy en un momento de mi vida donde me estoy amando más, antes me amaba, pero mi mayor momento de licor fue cuando hice esos en vivo de la pandemia… Yo pensaba que todos nos íbamos a morir, pero ahora me estoy amando más, estoy aprovechando el tiempo porque a veces yo tomaba dos o cuatro días y no servía para nada, pero me di cuenta que en esos días podía ensayar, escuchar una canción y ya no me hace falta”
Otro aspecto llamativo de la conversación es que del Castillo hizo un esfuerzo por restarle importancia a esa reputación de “mujer ruda” que se labró desde su aparición en la escena musical colombiana y que la ha llevado a tener cruces como el que protagonizó en los primeros meses de 2023 con Yina Calderón. Prueba de ello es que habló de las cosas que la hacen llorar:
“Yo soy muy sentimental, aunque tú me veas fuerte, yo también me derrumbo, me hace llorar cuando la gente no es leal, la música de Diomedes, la aceptación que he tenido ante la gente. Tú tienes que ir a un concierto para que te des cuenta que a mí me besan y me abrazan y a mí eso no me da rabia”
Eso sí, Ana dejó muy en claro su agradecimiento al público por acogerla, y aprovechó para dejar en evidencia a los colegas de profesión a los que se les subía el ego y se mostraban groseros con las personas que les pedían tomarse una foto o un autógrafo:
“Hay artistas que medio pelan el diente, llevan cuatro fotos y dicen que ya no se quieren tomar más fotos, a mí eso me mata porque yo sí me le debo al público y me ha hecho estar donde estoy. No acepto que mi equipo de trabajo me diga que nos vayamos porque yo me voy cuando quiera y me tomo la foto con la gente”




