La Empresa Departamental de Servicios Públicos de La Guajira, Esepgua S.A. E.S.P., nació en diciembre de 2020 envuelta en un discurso esperanzador: convertirse en la gran solución al histórico problema del agua potable en el departamento más sediento de Colombia. Cinco años después, el balance sigue generando más preguntas que respuestas. Contratos multimillonarios, inauguraciones simbólicas, plantas fuera de funcionamiento y comunidades desesperadas contrastan con las millonarias cifras de inversión reportadas por la empresa y el Gobierno nacional.
Mucha plata, poca agua
Andreina García
Solo en 2022, ESEPGUA manejó más de $132 mil millones, según su propio informe de gestión. Para 2023, la empresa reportó inversiones cercanas a los $219 mil millones en proyectos de infraestructura para la Alta, Media y Baja Guajira. A eso se suman los más de $600 mil millones que el Gobierno nacional asegura haber destinado a proyectos de agua potable y saneamiento básico en el departamento; sin embargo, en municipios como Uribia, Manaure, Maicao, Riohacha, Albania y San Juan del Cesar, miles de familias siguen dependiendo de carrotanques, jagüeyes, acequias y pimpinas para sobrevivir. La pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde está el agua?
San Juan: anuncios, prórrogas y más contratos
En junio de 2024, autoridades departamentales y municipales y la gerente de Esepgua, Andreína Susana García Pinto, pusieron la primera piedra de un proyecto que prometía agua potable permanente para más de 36 mil habitantes de San Juan del Cesar, La Junta, Curazao y La Peña; no obstante, detrás del acto protocolario ya existía un contrato firmado desde enero de ese mismo año por más de $10 mil millones para construir la línea de aducción desde la represa El Cercado hasta la planta de tratamiento del municipio.
La obra debía terminar en octubre de 2024. Después vinieron suspensiones, reinicios y prórrogas; mientras tanto, las comunidades siguieron padeciendo la misma crisis histórica. “Todos los habitantes de este municipio saben la calamidad que hay con estas y otras comunidades”,denunció un dirigente comunal del sur de La Guajira. Y cuando todavía ese proyecto no terminaba de concretarse, Esepgua abrió en mayo de 2025 otra licitación pública por más de $24 mil millones para construir una nueva línea de conducción hacia los mismos corregimientos.
Zambrano: el acueducto que no resolvió la sed
Uno de los casos más cuestionados es el del acueducto de Zambrano, corregimiento de San Juan del Cesar. El contrato fue adjudicado por más de $1.684 millones y debía entregarse siete meses después. Terminó casi año y medio más tarde. Aunque el acueducto fue inaugurado oficialmente, la comunidad denunció que el agua dejó de llegar apenas terminaron los actos protocolarios.
Jaime Rangel
“Ese día nos pusieron un acueducto en prueba para hacer un simulacro de que sí el agua llegaba”, denunció el líder comunitario Jaime Rangel. La frase que lanzó entonces terminó convirtiéndose en símbolo del inconformismo ciudadano contra la gerente de Esepgua: “Alguien había bautizado a la doctora Andreína García como la ninfa del agua aquí en Zambrano, pero, como van las cosas, será la diosa de la sequía”.
“Nos toca protestar para que nos escuchen”
La desesperación en Zambrano volvió a crecer en los últimos días por las constantes suspensiones del servicio. En el grupo de WhatsApp ‘Mi Bello Zambrano’, un habitante convocó a una protesta pacífica para exigir soluciones. “Vamos a reclamar nuestro derecho porque el agua es un derecho fundamental”, expresó el ciudadano en un audio difundido en la comunidad; incluso, planteó cerrar las válvulas que conducen agua hacia San Juan del Cesar como mecanismo de presión. “A nosotros los pobres nos toca de esta manera porque no tenemos de otra”, afirmó.
La denuncia sí obligó a reaccionar
El propio Jaime Rangel reconoció que las denuncias publicadas por el Semanario La Calle ayudaron a presionar una reacción institucional. “Afortunadamente, desde el momento en que yo presioné a través de usted y junto a Luis Horgelys Brito, la gente de Esepgua se manifestó y vino a presentarme disculpas”, aseguró; sin embargo, dejó claro que el problema sigue lejos de resolverse.
“Cada vez que cae cualquier lloviznita arriba en la Sierra, suspenden el servicio y duran ocho, nueve y hasta diez días para volver a poner el agua”, denunció. La escena más dura de su relato refleja el drama cotidiano que todavía viven muchas familias. “Cuando veo esa carretilla con la que buscábamos agua, a mí me da de todo”, confesó Rangel, quien además enfrenta una discapacidad visual.
“El agua no es continua ni de calidad”
Luis Horgelys Brito Ariza
Las críticas también provienen de veedores ciudadanos. Luis Horgelys Brito Ariza, abogado y especialista en servicios públicos domiciliarios, aseguró que el sistema sigue presentando graves deficiencias. “El agua no es continua, no es eficiente, no es 24/7. La gente manifiesta que no es potable”, afirmó. También denunció cambios arbitrarios de micromedidores, suspensiones irregulares del servicio y altos costos en la facturación. “En Valledupar una factura vale 30 mil pesos; aquí vale 80 o 100 mil”, aseguró.
Maicao: agua en la madrugada y por una hora
Luz Mery Gutiérrez Molina
En Maicao, las quejas tampoco cesan. Luz Mery Gutiérrez Molina, dirigente comunal del barrio Nueva Esperanza, denunció que la empresa Agua de la Península anunció suministro para la tarde, pero el agua apareció en plena madrugada. “El que escuchó, madrugó y logró conseguir un poquito de agua”, relató. Según explicó, el servicio apenas duró cerca de una hora. “Son dos veces al mes que colocan una o dos horitas de agua”, cuestionó.
Alta Guajira: plantas que no funcionan
Las denuncias se repiten en distintos puntos del departamento. En Puerto Estrella, habitantes aseguraron que una planta desalinizadora anunciada por Esepgua “no ha producido ni una gota de agua”. En Castillete denunciaron que una planta potabilizadora llevaba más de seis meses sin funcionar.
Y en Manaure, autoridades indígenas señalaron que las llamadas pilas públicas son ‘maquilladas’ cuando llegan visitas oficiales. “Esas pilas públicas yo las llamo de fachada”, denunció una autoridad indígena al Semanario La Calle.
Las críticas llegaron hasta Petro
Los cuestionamientos contra Esepgua ya no se quedan únicamente en las comunidades. La senadora Martha Peralta presentó denuncias ante la Contraloría y la Superintendencia de Servicios Públicos por presuntas irregularidades relacionadas con contratos suspendidos, plantas fuera de operación y gastos administrativos, pero el golpe político más fuerte llegó desde la Presidencia.
Durante un acto público en Uribia, Gustavo Petro criticó a sectores políticos y funcionarios que, según él, utilizan el agua como mecanismo electoral en La Guajira. “En la entidad departamental están buscando votos y lo que hacen se desarregla”, dijo el presidente. Incluso aseguró que en La Guajira “el que no vota, no recibe agua”.
La gran deuda
Cinco años después de su creación, Esepgua sigue atrapada entre denuncias, contratos, prórrogas, cuestionamientos políticos y comunidades desesperadas. Mientras tanto, en buena parte de La Guajira, abrir una llave y que salga agua todavía parece más un privilegio que un derecho.