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ANUNCITIS AGUDA

Por: JESÚS PERPIÑAN 

El presidente Petro tiene una mala costumbre que lo pone en aprietos de manera constante, se la pasa anunciando soluciones extraordinarias a problemas inmensos y muchas veces no existe un plan. Es muy común que este gobierno salga a decir cosas que llaman de manera poderosa la atención, que dan titulares, que ponen al jefe de estado o a su equipo de trabajo como tendencia en redes sociales, pero después, en el plano de la realidad, todo resulta mucho más difícil de lo que parece y lo que pretendía ser un mensaje de esperanza por los cambios venideros se convierte en un escenario hostil en su contra puesto que donde llega, le toca dar miles de explicaciones ante la opinión pública. Sobre todo si los cuestionamientos giran en torno al ¿Cómo? ¿Cuándo? Y ¿Dónde? Imposible olvidar cuando en plena campaña, contra toda evidencia dijo que su reforma tributaria iba a recaudar 50 billones de pesos. Cosa que sonó espectacular porque le alcanzaba la plata para hacer de todo, pero como vimos, no pasó. Siendo mandatario dio la orden a los alcaldes de que preparasen lotes porque lo que venía era construcción de nuevos colegios y universidades, ¿Cuántas reuniones con rectores ha habido? ¿Se asignaron los recursos para esto? ¿Existe un documento en Min Educación que viabilice esta propuesta?; Si de proyectos ambiciosos se trata, hemos de preguntarnos, ¿En qué va la creación del tan anhelado departamento del Magdalena Medio?; Con tono decidido salió a decir que se iban a acabar los contratos de prestación de servicios, esa transición, sobre todo en entidades públicas, ¿Cómo se haría? ¿De dónde va a salir la plata para formalizar a tantos futuros empleados?; ¿Cómo se materializaría el surrealista anuncio por parte del presidente de Col pensiones sobre la construcción de un tren que conecte a Buenaventura y Barranquilla? ¿Hay por lo menos iniciado un documento Conpes?; y la cereza del pastel, en el marco de la denominada paz total que, dicho sea de paso, se ha vuelto todo un enredo, se dio el anuncio del cese al fuego bilateral que posteriormente fue desmentido por el ELN y los militares ¡hágame el favor!

Todo lo anterior deja muy mal parado al presidente y a su gabinete, da la sensación de que existe falta de articulación en este gobierno. La improvisación divaga campante los rincones del palacio y cada tanto le toca salir a San Ocampo a echarle agua al fuego. Es probable que en el fondo existan buenas intenciones, que los anuncios tengan buenos propósitos pero se nota una descoordinación muy evidente entre lo que se dice y lo que en realidad se puede hacer.

Y es que los problemas públicos, sobre todo en un país como el nuestro, tienen unas raíces estructurales que los hacen cada vez más complejos. Quien en algún momento ha tenido la dicha de haber trabajado en el sector público sabe que la voluntad política en sí misma no basta para gestionar las dificultades existentes y que, sobre todo, no existe una fórmula mágica e instantánea que las resuelva de la noche a la mañana. Para algunos problemas se necesitan años y años de trabajo ininterrumpido si se quieren ver resultados. Albert Einstein decía: “si tuviera una hora para resolver un problema, dedicaría 55 minutos para conocer el problema y 10 minutos pensando en las soluciones”. En la construcción de políticas públicas, parte del éxito se consolida en la etapa inicial, donde se trabaja con ahínco en el área estratégica. Es allí donde se consiguen los datos, la evidencia y se recoge toda la información que hace ver el tamaño del problema y las posibles soluciones para después si, con un soporte técnico decir que es lo que se va a hacer: el anuncio. Yo no digo que en el gobierno no sepan esto, ni más faltaba, lo que presiento es que ante las altas expectativas que existen con el cambio propuesto, el primer mandatario y su equipo de trabajo prefieren el sensacionalismo antes que el rigor y la rimbombancia antes que el criterio.

Anuncitis aguda es la enfermedad que padece este gobierno, una mala práctica que los vuelve tendencia por unas horas pero que después les hace perder confianza ante cualquier ciudadano sensato. Ojalá sanen.

 

 

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