
En entrevista con el director del semanario La Calle, Jesús Eduardo Vargas Oñate, Ape Cuello, narró que en medio de una contienda marcada por la tradicional disputa de encuestas, discursos programáticos y cierres masivos, su campaña tomó un camino distinto. Apostó por la espontaneidad, por la cercanía y por una narrativa emocional que conectó especialmente con jóvenes y familias.
Ape Cuello se sentó a conversar sin guión y sin formalidades, como fue su campaña: directa, espontánea y cargada de entusiasmo. En una temporada electoral marcada por el TikTok, los bailes, los cierres por comunas y el protagonismo de su familia, el llamado ‘Equipo Azul’ logró instalar una narrativa distinta en la política local.
El balance final: entre la satisfacción y la nostalgia
Jesús Eduardo Vargas Oñate: Termina una campaña corta, pero intensa. ¿Cuál es su balance?
Ape Cuello: Ya empieza el silencio electoral y solo queda esperar. Fue una campaña maravillosa. Hay nostalgia porque fueron semanas de mucha energía, mucho cariño y demasiado fervor en cada municipio.
JV: ¿Se siente confiado?
AC: Me siento tranquilo. Cuando uno percibe ese entusiasmo en la gente, sabe que hizo bien la tarea.
Una campaña sin discurso tradicional
JV: Muchos la califican como una campaña sin discurso, más de baile que de palabras. ¿Fue estrategia?
AC: La campaña no son dos meses, son cuatro años. El discurso fueron los resultados del trabajo en el territorio. Estos dos meses fueron la celebración de ese recorrido. Yo creo en estar en los barrios, en las canchas, en los parques; no esconderse y aparecer solo en elecciones.
JV: ¿Cree que esa es la nueva política?
AC: Sí. La gente quiere autenticidad, no que le lean un papel. Quiere sentir que el candidato es el mismo en campaña y fuera de ella.
El “azul, azul, azul”: viralidad y espontaneidad
Uno de los fenómenos más comentados fue el conocido “azul, azul, azul”, convertido en sello de la campaña.
JV: ¿Cómo nació ese momento viral?
AC :Ese TikTok nació de manera espontánea. Primero empezó a sonar esa canción que siempre me hacen, pero esta vez fue muy chévere. Lo escuchamos y lo empezaron a poner en todas partes, como a comienzos de noviembre.
Un día iba entrando, como a las cuatro de la tarde, a una reunión en Garupal y Daniela Mesa, nuestra asesora en marketing político y redes, me dijo: “Ape, haz un bailecito con el saludo del Mono”. Yo me quedé pensando y ella me dijo: “Brincas algo”. Entonces le respondí: “Voy a brincar con la misma pose del afiche”.
Ya teníamos pensado el afiche, aunque todavía no habíamos sacado la foto, pero yo ya sabía cómo me la iba a tomar. En ese momento me dijeron, “Búscate unas gafas”. El muchacho que maneja el parlante en las reuniones tenía unas gafas azules que dicen Ape Cuello, se las pedí prestadas, me las puse y de pronto me salió: volteé y brinqué diciendo “azul, azul, azul”.
Así nació todo. Y las gafas, por cierto, ya no las devolví.
JV: ¿Imaginó ese impacto?
AC: No. Cuando vimos que en otros municipios lo estaban repitiendo, entendimos que conectó porque fue natural.
Los niños y los jóvenes: el motor de la energía
JV: Los niños se volvieron protagonistas en cada reunión. ¿Cómo vivió eso?
AC: Fue impresionante. No me dejaban caminar; querían fotos y repetían el “azul”. Eso te llena de felicidad. Si los niños votaran, me lanzaba a presidente.
JV: ¿Los jóvenes marcaron la diferencia?
AC : Claro. Ellos viralizan, contagian y llevan el mensaje a otros sectores.
La guerra de encuestas
JV: En medio de tantas encuestas, ninguna lo puso por debajo. ¿Confió en esos números?
AC: Nosotros no hicimos encuestas. Uno se baja en una reunión y siente si la gente está contigo. En esta campaña sentíamos que nos estaban esperando. Cuando hay fervor, no necesitas cifras.
JV: ¿Sintió ventaja frente a los demás?
AC: Siempre respeto a todos los candidatos, pero sí se sentía mucha fuerza.
Cierres por comunas: una decisión logística
JV: Fue el único candidato que hizo cierres en todas las comunas. ¿Por qué?
AC: Porque queríamos atender bien a la gente. Un evento masivo único puede verse grande, pero es difícil de manejar. Preferimos encuentros sectorizados; igual fueron multitudinarios, pero más cercanos.
El equipo azul en los municipios
JV: ¿Cómo logró mantener esa fuerza en municipios lejanos como Aguachica?
AC: El equipo es fundamental. En cada municipio hay líderes que se parecen mucho a mí en la forma de trabajar. A veces siento que votan por ellos más que por mí. Eso habla de cohesión.
JV: ¿El TikTok ayudó?
AP: Claro, las redes vuelan, pero sin equipo territorial no hay campaña que funcione.
Carlota Cuello: el fenómeno familiar
JV: ¿Cómo se dio ese protagonismo de Carlota?
AC: Ella llegó de vacaciones y quiso acompañarme a una reunión. Fue a la primera y empezó la magia. Me escribían pidiendo que fuera con ella. Como papá, uno se preocupa, pero fue algo espontáneo.
JV: ¿La proyecta en la política?
AC: Es muy joven. Ahora debe concentrarse en sus estudios.
Los carteles y el humor
JV: ¿Los carteles creativos también marcaron la campaña?
AC: Si alguien hace un cartel para ti, lo mínimo es leerlo. Eso generaba risas y cercanía. La política no tiene que ser siempre rígida.
“Ser uno mismo”: la definición de la campaña
JV: Si tuviera que titular esta campaña, ¿cómo la llamaría?
AC: Totalmente Ape Cuello. Yo mismo hice mi publicidad, decidí vestirme como soy: sudadera y tenis. No quise disfrazarme de candidato formal.
JV: ¿La autenticidad fue la clave?
AC: Sí. Si intentas parecer lo que no eres, la gente lo nota. El éxito fue ser natural.
Mensaje final
JV: Un mensaje final para el Cesar.
AC: Gracias al departamento por el cariño y el entusiasmo. Somos el Equipo Azul, número 101. Que la gente salga a votar y que sea lo que Dios quiera.

