La negociación del salario mínimo para 2026 avanza y mantiene en expectativa no solo a los trabajadores, sino también a más de 2,1 millones de pensionados cuyos ingresos dependen directamente de este reajuste. Las propuestas presentadas por sindicatos y empresarios muestran una brecha considerable que podría influir de manera distinta en las mesadas, según el tipo de pensión.
Por un lado, los sindicatos propusieron un incremento del 16%, argumentando que este ajuste permitiría recuperar el poder adquisitivo y enfrentar el costo de vida. De aprobarse, el salario mínimo superaría los $1.883.000. Por su parte, los empresarios plantearon un aumento del 7,21%, sustentado en la inflación (5,3%), la productividad (0,91%) y el impacto económico que un incremento mayor podría generar en las empresas, especialmente las pequeñas y medianas.
El efecto sobre las pensiones depende de dos reglas claras. Para quienes reciben un salario mínimo, el porcentaje de aumento será exactamente el mismo que se acuerde en la mesa de concertación. En cambio, las mesadas superiores al mínimo no dependen del acuerdo, sino del IPC anual, cifra que el Dane publicará en enero de 2026. Así, mientras algunos pensionados sabrán pronto cuánto subirán sus ingresos, otros deberán esperar el dato oficial de inflación para conocer el ajuste definitivo de sus mesadas.

