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Campaña de Deluque ‘amordazó’ expresión cultural de Hatonuevo 

Habitantes del municipio de Hatonuevo, en La Guajira, expresaron su rechazo ante la eliminación de un mural de carácter cultural que hacía parte del entorno comunitario y simbólico del municipio, el cual fue cubierto recientemente con propaganda política de Alfredo de Luque y Pablo Parra. El hecho generó inconformidad entre ciudadanos y artistas, quienes consideran que se vulneró un espacio resignificado colectivamente y cargado de identidad.

  La denuncia fue hecha pública a través de la red social Facebook, por Marian Díaz integrante de la Plataforma de Juventudes de Hatonuevo, organización que impulsó el proceso artístico y comunitario del mural. A partir de esa publicación, el caso comenzó a circular ampliamente en redes sociales, despertando un rechazo sobre el uso político de espacios que habían sido apropiados simbólicamente por la comunidad.

De acuerdo con información suministrada de manera anónima al semanario La Calle, la obra fue realizada en el año 2023, en el marco de la Semana de las Juventudes, como resultado de un proceso promovido desde el Concejo Municipal y la Plataforma de Juventudes de Hatonuevo. El trabajo fue desarrollado de manera formal, con el pago correspondiente por concepto de mano de obra y materiales, y concebido como un ejercicio de expresión colectiva y reconocimiento de la identidad local.

El mural rendía homenaje a tres de las coexistencias étnicas presentes en La Guajira y exaltaba la biodiversidad del territorio mediante la representación de aves endémicas de la zona. Durante meses, la obra se integró al paisaje urbano y fue apropiada por la comunidad como un símbolo de diversidad, memoria y orgullo local.

Por ello, su eliminación generó molestia, tristeza y rechazo entre distintos sectores del municipio. Para muchos habitantes, no se trató simplemente de cubrir una pared, sino de borrar un espacio construido desde lo comunitario y cargado de significado cultural.

Tras la publicación inicial de la denuncia, el semanario La Calle intentó establecer contacto con Marian Díaz y con otros integrantes de la Plataforma de Juventudes de Hatonuevo para conocer su posición frente a lo ocurrido y profundizar en los hechos. No obstante, la organización decidió no dar declaraciones públicas sobre el caso.

En respuesta a este medio, desde la Plataforma de Juventudes manifestaron que la denuncia tenía como objetivo principal impulsar un nuevo recaudo y repetir el ejercicio comunitario del mural, así como generar conciencia sobre la importancia del patrimonio cultural del municipio. Sin embargo, explicaron que optaron por guardar silencio ante el rumbo que tomó la discusión.

“Hasta el momento la denuncia sobre el mural tenía el objetivo principal de hacer un nuevo recaudo. Como plataforma de juventud hemos buscado hacer nuevamente el mismo ejercicio de crear el mural y hacer conciencia de la importancia del patrimonio cultural del municipio, pero en este momento hemos optado por no dar declaraciones al respecto. Todo se ha tornado en un debate político maluco y sin sentido, entonces preferimos no hacerlo”, señalaron.

Esta decisión abrió nuevos interrogantes: ¿por qué una denuncia cultural termina convirtiéndose en un debate político?, ¿qué presiones influyeron para que una organización juvenil decida guardar silencio?

Misael Velásquez

Por su parte, el secretario de Gobierno departamental de La Guajira, Misael Velásquez, le dijo al semanario La Calle que “la posición institucional frente a este tipo de situaciones es de acompañamiento y articulación, promoviendo que las decisiones se tomen con criterio de legalidad, proporcionalidad y respeto cultural, entendiendo que la propaganda electoral es transitoria, mientras que el impacto sobre una expresión cultural puede ser permanente”.

Asimismo, este medio intentó comunicarse con la directora de Cultura del departamento de La Guajira, Seidy Obregón, con el fin de conocer su posición frente a lo ocurrido y las acciones que desde esa dependencia se podrían adelantar para la protección de procesos culturales comunitarios. Sin embargo no se obtuvo respuesta a los mensajes enviados.

Para distintos sectores del municipio, este hecho evidencia la fragilidad de los procesos comunitarios frente a los intereses políticos, especialmente en contextos preelectorales donde el espacio cultural se convierte en escenario político.

Mientras la controversia sigue circulando en redes sociales, habitantes de Hatonuevo insisten en que lo ocurrido no puede reducirse a una decisión individual ni a un simple enfrentamiento político, sino que debe entenderse como una afectación colectiva que exige reflexión, responsabilidad pública y garantías para la protección de los procesos culturales participativos.

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