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Carlos Daza: “Valledupar es nuestra casa y la tarea es tenerla bonita”

En una coyuntura política y social donde la cercanía con las bases ciudadanas redefine el pulso de la región, Carlos Daza, exasambleísta del departamento del Cesar, visitó la redacción del Semanario La Calle para sostener un diálogo profundo, directo y sin filtros con el director, Jesús Eduardo Vargas Oñate. Tras su reciente renuncia a la curul en la duma departamental, Daza se ha convertido en uno de los actores más comentados del escenario local, impulsando una intensa dinámica de recorridos casa por casa y una marcada interacción digital.

Durante la entrevista, el líder político abordó las verdaderas motivaciones detrás de su activismo callejero, desglosó su visión sobre la identidad sociocultural de Valledupar frente a los retos de la modernidad, y fijó posturas claras respecto a la problemática del río Guatapurí, las tensiones de la movilidad urbana en motocicleta y la deuda identitaria del fútbol profesional con el talento de la tierra.

Jesús Eduardo Vargas Oñate (JV): Nuevamente en nuestro espacio «En la calle con el director», hemos invitado a una persona que está generando mucha opinión en la ciudad, viene recorriendo todo el municipio de Valledupar y sus corregimientos, acaba de salir de la asamblea, bienvenido Carlos Daza, ¿cómo estás?

Carlos Alberto Daza Lobo (CD): Hola hermano Jesús, gracias por esta invitación, contento de estar aquí, de compartir contigo en otra faceta y a usted como entrevistador y yo como amigo entrevistado.

(JV): Bueno Carlos, queremos preguntarte porque te hemos visto inquieto en las redes, vemos que estás recorriendo el municipio, ves que estás visitando casa por casa, quisiera saber a qué se debe ese manejo, ¿por qué estás tan activo dentro de la ciudad?

(CD): La verdad es que una vez yo renuncio a la asamblea, se empieza a generar una expectativa. Mucha gente empezó a escribirme, amigos de infancia, vecinos, líderes sociales, invitándome a conversar, a jugar fútbol o dominó. Yo estoy regalando un espacio para profundizar en todo lo que conozco de Valledupar, pero sentirlo en la sala de la casa de las personas. Eso es lo que ha pasado: visitas relajadas con amigos que hoy están pensando en el futuro.

(JV): ¿Y qué está pensando la gente? ¿Qué dice la gente en Valledupar con la que te estás reuniendo todos los días?

(CD): La gente dice muchas cosas, pero el mensaje que estamos transformando es que nosotros hoy tenemos una casa que compartimos y se llama Valledupar. No le podemos dejar la tarea de nuestra casa a otras personas; el vecino no te va a barrer tu casa. Cuando llega la visita tienes que atenderla bien y sentirte seguro. La gente hoy está entendiendo que tenemos que pensar diferente en relación a la ciudad que amamos, conversando al asocio de un buen café y un pan de queso.

(JV): Cuando usted habla de Valledupar, ¿cuál cree que podría ser el sentir vallenato que lo identifica?

(CD): El ADN de esta ciudad es sociocultural. Si tú preguntas por fuera, nos conocen por nuestra cultura, nuestra música y nuestro río Guatapurí. Nosotros no somos una ciudad de fábricas como Bogotá o Medellín; nosotros tenemos que sacar provecho a lo que somos. No tenemos una fábrica de zapatos, pero tenemos artistas por los que se muere toda Colombia. Tenemos cuatro culturas vivas caminando por la ciudad. Tenemos que rodear eso, lograr que desde el taxista hasta el ciudadano conozca lo básico de nuestra riqueza ancestral e indígena.

(JV): Volviendo al tema del río, ¿qué opina sobre lo que hoy está pasando en el río Guatapurí?

(CD): Valledupar ha tenido que ponerle orden al río porque no podemos permitir que sea un mercado de sustancias psicoactivas. Pero también estoy en desacuerdo con rotular a las personas que van y se bañan allí. Mi papá duró 30 años bañándose en el río Hurtado. Yo me tiré de todas las piedras, comía butifarra y arepa e’ huevo con los amigos. Los vendedores ambulantes son quienes le dan vida al río y hacen parte de su ADN, no se pueden separar del paisaje. Hay que organizarlo, por supuesto, pero sin maltratar a nuestra gente.

(JV): ¿Y qué opina de temas como la movilidad en moto o la llegada del fútbol profesional con Alianza Fútbol Club?

(CD): Con las motos pasa igual: hay que ponerles orden y exigir cultura ciudadana, pero nadie recuerda cuando los mensajeros nos salvaron la vida en la pandemia llevándonos comida y drogas. Respecto al equipo profesional, fue una gestión maravillosa, pero hoy le está debiendo a la ciudad en resultados y en identidad. ¿Cuándo vamos a vender nuestros propios jugadores al Real Madrid o al Barcelona si no les damos la oportunidad? Debería haber al menos un 30% de jugadores vallenatos en el onceno titular.

(JV): Para concluir, entonces, ¿usted está en la calle por qué?

(CD): Yo estoy en la calle porque hay mucho por hacer y el futuro de Valledupar lo construimos entre todos.

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