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Círculo de Periodistas de Valledupar, ¿la rosca de unos cuantos?

Dicen que el tiempo da la razón a quien la tiene, y hoy se podría decir que lo que una vez dijo este medio de comunicación hace cuatro años atrás fue certero. En el año 2015 el gremio de periodistas de la capital vallenata se llenó de expectativas con la llegada de Mildreth Zapata a la presidencia del Círculo de Periodistas de Valledupar- CPV, una profesional con amplia experiencia en el medio y con un gran trabajo de relaciones públicas. De su paso por la directiva del círculo quedó una gran fiesta en los premios Sirena Vallenata de ese año, cuyo artista principal fue Silvestre Dangond, los agremiados y los no agremiados disfrutaron de una excelente noche en un club de la ciudad y de eso solo se habló maravillas.

Sin embargo, para ese entonces se empezó a divisar lo que se venía, arrancando porque algunos de los ganadores de la noche eran muy allegados a la presidenta, coincidencia y no, entre mucho de los periodistas quedó el sinsabor, pero nadie dijo nada, todo el mundo tragó entero.

Dos años después de que Zapata culminara su periodo quiso prolongarlo, pero Yanitza Fontalvo se lo arrebató, no hubo de otra más que esperar una nueva elección para recobrar el poder. Hace seis meses la mujer lo recuperó, lo hizo a través de una maniobra muy común y que popularmente se conoce como ‘gobernar en cuerpo ajeno’, toda vez que el actual presidente, Arnol Murillo, llegó en su segundo intento gracias al guiño positivo que le dio Mildreth, quien como ya dijimos es una experta en el manejo de relaciones, además goza de mucho respeto y aceptación dentro de un gran número de comunicadores de la ciudad.

Sin embargo, hoy muchos periodistas catalogan como un verdadero desacierto dicha elección, toda vez que Murillo no reúne las características mínimas que se requieren para ser el líder que trabaje por un gremio tan complicado como el periodístico, puesto que para nadie es un secreto que el hombre de simpatía y carisma tiene muy poco.

Murillo llegó bajo la sombra de la expresidenta, quien es la que decide todo alrededor del CPV, pero hay una curiosidad que a muchos los tiene pensando y es ¿por qué eligió a Murillo cuando a su alrededor hay otros jóvenes con mejor hoja de vida, y por supuesto con el carisma que debe tener el presidente?, todo indica que Zapata no habría tenido de donde más agarrar, toda vez que dentro de los requisitos exigidos para ser la cabeza del Círculo, está que se debe ser Comunicador Social titulado y estar agremiado, características mínimas que no cumplen la mayoría de los que hacen parte del grupo de serviles de la mujer.

La rosca del CPV

“Lo malo de la rosca es no estar dentro de ella”, dice un refrán muy popular con el que se podría sintetizar lo que fueron los premios Sirena Vallenata en su versión número 33; y es que, pese a que ya pasaron varios días, en los corrillos de la prensa vallenata hay inconformidad por la dedocracia con la que se habrían elegido algunos de los ganadores, pese a ello el tema sólo se aborda en reuniones y chats privados, porque públicamente está vetado y quienes se han atrevido a comentarlo son señalados como enemigos del gremio y finalmente terminan siendo excluidos. Solo se sirve cuando se hace parte del comité de aplausos.

El viernes 13 de diciembre se desarrolló la versión número 33 de los Premios Sirena Vallenata en el auditorio Paisajes del sol.

Así las cosas, uno de los premios más apetecidos del gremio es el denominado ‘Periodista Joven’, reconocimiento que exalta al profesional que a su corta edad ya se haya desenvuelto en el campo de una manera destacada frente a los demás; sin embargo, las políticas para ser merecedor de este galardón han ido cambiando de acuerdo a la junta de turno. Inicialmente se hablaba de una edad no máxima a los 28 años, pero en las dos ediciones anteriores cambiaron las políticas para que este premio lo ganara un profesional que no cumplía con la edad, entonces el CPV vio a bien extender la edad límite a los 30 años, siendo conscientes que a esa edad ya no se es joven, se es adulto, pero así es este gremio, un grupo de periodistas que se tragan los sapos que sea con tal de seguir en la rosca que ellos mismos han creado y en la que solo están unos cuantos, aun cuando se jactan la boca diciendo “hay que buscar la unidad del gremio”.

Sin embargo, dicho cambio no se le puede atribuir a la que fue presidenta del CPV hace cuatro años, sino a quien ocupó dicho cargo dos años atrás, aun muchos se preguntan ¿cómo ganó alguien que ya tenía 30 años?

Otra de las modificaciones que ha tenido esta categoría es que anteriormente los profesionales que tenían la edad, además del título profesional y la trayectoria se postulaban, posterior a ello la junta estudiaba las hojas de vida y se elegía, hoy ya nadie se puede postular, sino que los miembros de la junta directiva del CPV lleva cada uno un nombre y posterior a ello entre todos eligen el ganador, metodología que da pie para que se presente la ‘dedocracia’ y no se le entregue el premio a quien verdaderamente lo merezca.

Quizás por ello un día antes de la entrega de los premios, el polémico periodista J.J Daza se atrevió a anunciar que los premios estaban “amañados” y que ya todo se sabía, lo dijo dentro de un grupo de WhatsApp donde están la mayoría de periodistas de la ciudad, como era de esperarse se formó un gran debate con fuertes señalamientos entre quienes salieron a defender al CPV y el mencionado periodista, a quien terminaron sacando del grupo, dejando claro una vez más que quien se atreva a cuestionarlos no tendrá cabida, situación que termina siendo bastante paradójico para ser el gremio que trabaja en procura de mostrar diversas caras de una noticia.

El balance del presidente

Unas semanas atrás el presidente del CPV, Arnol Murillo, dio un balance, según él, positivo para sus primeros seis meses como cabeza de la agremiación, del cual solo pudo hacer mención a dos cosas, la fiesta de los premios Sirena Vallenata y los aguinaldos dados a los hijos de los agremiados; sin embargo, hoy su nombre tiene baja popularidad en el gremio, primero por su imposibilidad de generar simpatía con todo el gremio, y segundo porque no representa el liderazgo y unión que muchos esperaban.

Ante la inconformidad que ha generado la presidencia de este periodista, los de la vieja guardia se apartaron y rebelaron con la creación de una nueva agremiación, noticia que no cayó muy bien en todo el gremio, se trata del nacimiento de Periodistas Asociados del Cesar (PAC), del que muchos colegas afirman desunirá al gremio y generará rivalidades con el Círculo de Periodistas de Valledupar (CPV) que nació hace 33 años, pero el sol no se puede tapar por un dedo, la desunión que desde hace años vive el CPV es resultado única y llanamente de la rosca que los mismos con las mismas han ido armando y en el que entran y salen de acuerdo a los afectos que tengan alrededor de ciertos profesionales de la comunicación.

Lo cierto es que a pesar de las molestias que suscitaron al conocerse este nacimiento, los miembros de la nueva agremiación aseguran que no quieren haya rencilla con el CPV, por el contrario que ambos grupos puedan fortalecerse y trabajar para mejorar el beneficio social del gremio.

 

 

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