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“Claudia es una mala persona” Sergio Araújo

Sergio Araújo Castro es un vallenato que se mueve como pez en el agua en los altos círculos nacionales, aunque no ha sido parlamentario, alcalde ni ministro, todos le atribuyen una gran capacidad política, sin incidencia en lo electoral, pero clave en las movidas del poder. Sin duda es el heredero de los contactos que forjara su padre Álvaro Araújo Noguera, y es reconocido -según lo describiera hace años la revista Semana como alguien “discreto e influyente”. A pesar de su cercanía a Uribe y de su amistad con Iván Duque, sus intentos para llegar a la Alcaldía y al Senado no fructificaron, pero es un opinador muy consultado, twittero activo y panelista frecuente en todo tipo de programas de radio y televisión nacional. La Calle lo encontró en su Valledupar querido y aprovechamos para picarle la lengua en la coyuntura política:

La Calle: Estamos a 20 días de las elecciones y acaba de llegar ¿vino a hacer política?

Sergio Araujo: No, precisamente había eludido venir en 2 meses para que no me vincularan con campañas…

LC: ¿por qué marginarse?

S.A: Fácil, tres personas cercanas a mí estaban compitiendo por la Alcaldía y me quedaba muy difícil tomar partido, con las tres había nexos distintos pero sólidos.

L.C: Pero ya se decidió por alguno, porque ya estamos en la recta final.

S.A: No, las cosas se decantaron. Jaime González a quien quiero y admiro mucho, decidió retirarse. Me resultaba frustrante no tener como ayudarle, porque sería un gran Alcalde. Darling Guevara quien me apoyó decididamente en mis aspiraciones pasadas y ha sido mi amiga, se retiró en favor de otro candidato. Queda en la contienda María Isabel Campo, la madre de mi hijo mayor, de quien me divorcié hace 29 años, pero a quien conozco bien y es mi amiga, una mujer absolutamente brillante, muy preparada y una cordillera de honestidad. Votaré por ella con gran gusto y convicción.

LC: Por eso sorprendió que Darling apoyara a Camilo Quiroz y no a Campo. ¿Qué paso ahí?

S.A: No. Prefiero no adivinar. No me consultó; supongo que decidió partir cobijas.Y con razón, porque me marginé para siempre de la política electoral. Si me hubiera preguntado mi consejo habría sido distinto y creo que lo sabía.

L.C. Bueno, pero según las encuestas Campo no tiene posibilidades

S.A: Para mí el voto es un ejercicio intelectual, votar como si fuera un bingo, por quien puede ganar, lo considero inmadurez democrática. Votaré por quien sea mejor para Valledupar y ella es muy de lejos, la mejor.

L.C. ¿Qué concepto tiene de Ernesto Orozco?

S.A: Tengo un gran concepto de Ernesto. Voté por él la vez pasada. Simplemente María Isabel es mejor candidata en todo sentido. Y hay una diferencia inmensa en lo que cada cual tiene detrás. Lo que tiene ella es el incuestionable prestigio del mejor alcalde que ha tenido Valledupar, Rodolfo Campo, su padre. Ella es una versión muy buena de él.

L.C. Hablemos de gobernación. Usted fue uno de los más fuertes apoyos de Claudia Margarita Zuleta, en su aspiración pasada ¿la ve con más posibilidades? ahora hay más apoyo, ¿está optimista?

S.A: La vez pasada me enamoré de su inteligencia, de su capacidad de oratoria, me cautivó su retórica fluida, su nivel de información, y me volqué a ayudarla con el mayor entusiasmo. Pero esta vez no estoy en su campaña.

L.C: ¡Esa sí es una sorpresa! ¿Pero votará por ella?

S.A: Me resulta imposible votar por ella.

L.C. Pero, ¿qué pasó? Ustedes eran muy cercanos, dicen que usted costeó su publicidad, su sede, que todo el poder de su cercanía con el presidente Duque lo puso al servicio de esa candidatura. ¿Qué los distanció?

S.A: La conocí. Solo eso…

L.C.: Tuvo que pasar algo muy grave, no nos deje con la intriga…

S.A: Nada grave. Pero mire, la inteligencia, la preparación, la bella oratoria, son virtudes seductoras, no obstante, para mí el mundo se divide entre quienes sean buenas personas y quienes no. La amistad se nutre de la gratitud y la lealtad; los dos valores esenciales en las relaciones. Quien no tenga noción de gratitud ni lealtad, simplemente no es fiable.

L.C. ¡Eso está fuerte!

S.A: No tan fuerte como la gran tristeza de asimilarlo.

L.C. Pero usted ha sido un zuletista consumado, gran amigo de Poncho, de Emiliano, recuerdo su crónica afectuosa en El Tiempo sobre los Zuleta. ¿Esa posición personal y política no rompe con eso?

S.A: Ya veremos. A Poncho lo he admirado con devoción, Emiliano es el acordeonero más virtuoso que he escuchado, un compositor de poesía. A ambos aprendí a quererlos viendo cómo se quisieron con mi padre, y por sus incontables méritos que apuntalaron mi gran afecto. Así que sí, es verdad, yo soy zuletista 100% de Poncho y de Emiliano.

L.C. Pero no de Claudia…

S.A: Es que no la respaldé por Zuleta, yo la apoyé más que los Zuleta. Estaba descrestado por sus adornos. Pero la conocí...

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