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Claudia Margarita levantó un tierrero en el Centro Democrático

El Centro Democrático ha movido una de sus fichas más calculadas para las elecciones de 2026: Claudia Margarita Zuleta Murgas, quien oficializó su candidatura al Senado en el tercer renglón de la lista cerrada. Esta posición privilegiada, rara vez otorgada a figuras del Caribe, ha desatado reacciones dentro del partido y levantado un «tierrero» político que pone en evidencia las tensiones internas y la estrategia electoral para los próximos comicios.

Aunque su nombre ya se había mencionado en los pasillos del uribismo, fue hasta ahora que la colectividad confirmó que apuesta por ella como una de las caras de la renovación dentro del Centro Democrático. Su inclusión en un puesto de alto perfil, sin embargo, no fue un gesto gratuito ni exento de controversia.

Un movimiento que generó descontento interno

El ascenso de Claudia Margarita Zuleta al tercer renglón de la lista al Senado provocó desgaste interno en el partido, donde varios miembros con trayectoria se vieron relegados a posiciones menos estratégicas. Dentro del uribismo, no fueron pocos los que expresaron su inconformidad, considerando que figuras con más años de militancia y experiencia deberían haber ocupado ese puesto privilegiado.

Un caso particularmente mencionado fue el de Marelen Castillo, quien, a pesar de su destacada labor como representante y su cercanía con Rodolfo Hernández en las pasadas elecciones presidenciales, fue relegada al puesto 20 de la lista, un espacio donde sus posibilidades de ser elegida se ven gravemente limitadas. Este descontento subraya una tendencia dentro del partido: el Centro Democrático ha optado por un cambio estratégico que, aunque necesario para algunos, ha generado malestar entre aquellos que se consideran desplazados en favor de nuevos rostros.

Este giro en la lista también se interpreta como un agradecimiento personal de Álvaro Uribe Vélez a Claudia Margarita Zuleta, quien fue uno de sus más fuertes defensores durante su proceso judicial, en un momento clave para el partido.

Una campaña con doble propósito: recuperar el Caribe

La presencia de Zuleta en el tercer renglón tiene un propósito claro: recuperar la representación del Caribe para el Centro Democrático, particularmente en el Cesar y La Guajira, donde el uribismo ha perdido terreno en los últimos años.

Aunque su nombre es reconocido en el Cesar, por su paso en la Asamblea y por su trabajo en la política local, esta vez su misión es más amplia: poner votos en La Guajira, un departamento que ha visto un claro descenso en el apoyo electoral al uribismo. El partido sabe que Zuleta tiene la capacidad de unir fuerzas en dos regiones clave: consolidar su base en el Cesar y llevar el mensaje del uribismo a un departamento donde actualmente no tienen vocería fuerte.

Para Claudia Margarita, este salto en su carrera política representa la posibilidad de darle voz al Caribe en el Senado, planteando su agenda centrada en la descentralización y la visibilización de los problemas estructurales que enfrenta la región.

El mensaje interno y los cuestionamientos sobre el liderazgo femenino

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Ser la primera mujer en la lista de un partido tradicionalmente criticado por su baja participación femenina es, sin duda, una señal de cambio. Sin embargo, el Centro Democrático se enfrenta a un mensaje contradictorio: la inclusión de Zuleta busca resaltar la equidad de género, pero al mismo tiempo deja en evidencia las tensiones internas.

A pesar de que Zuleta se muestra agradecida y con un sentido de responsabilidad por representar a las mujeres del Cesar y del Caribe, el descontento dentro del partido persiste. No son pocos los militantes de larga data que ven con recelo cómo se les ha relegado a posiciones secundarias en la lista, mientras que figuras externas o de menor trayectoria han recibido una exposición privilegiada. El caso de Marelen Castillo es el ejemplo más evidente, y a esto se suma la percepción de que la asignación de puestos en la lista ha sido más un gesto de agradecimiento personal a los aliados cercanos de Uribe, como Zuleta, que un cálculo meritocrático.

El cálculo detrás del tercer renglón: un movimiento estratégico

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La ubicación de Claudia Margarita Zuleta en el tercer renglón de la lista al Senado no es un gesto simbólico, sino una jugada estratégica que refleja las necesidades electorales del partido. Este puesto, históricamente ocupado por candidatos con altas probabilidades de ser elegidos, es una apuesta directa para recuperar el terreno perdido en el Caribe.

En términos prácticos, Zuleta representa una figura clave para la recuperación del uribismo en el Cesar, un departamento donde el partido ha perdido protagonismo, y en La Guajira, donde prácticamente ha quedado sin representación fuerte. Además, su presencia en la lista al Senado no solo busca obtener una curul, sino también fortalecer el candidato a la Cámara de la región, haciendo un bloque electoral cohesivo.

El tercer renglón es más que un número: es un ancla territorial. Si Zuleta logra consolidar su apoyo en ambos departamentos, podría ser la figura que devuelva al uribismo una representación fuerte desde el Caribe. No solo se trata de los votos, sino de la narrativa simbólica de que la región vuelve a estar representada por alguien que entiende sus tensiones, sus desafíos y sus necesidades.

Una carta en un tablero político frágil

La candidatura de Claudia Margarita Zuleta es, en palabras simples, un movimiento del Centro Democrático para reestructurar su presencia política en el Caribe. Este ascenso en la lista tiene tanto un impacto estratégico como interno, y su éxito o fracaso marcará el futuro del partido en una región que históricamente ha sido uno de sus bastiones.

Si Zuleta logra empujar  las candidaturas de la Cámara del uribismo se asegurará una figura con arraigo territorial y la posibilidad de renovar su estructura en el Caribe. Si no lo logra, el descontento interno podría escalar.

En este contexto, su candidatura no es solo un capricho político, sino una jugada calculada en un momento crítico para el Centro Democrático, que se juega mucho en la recomposición del mapa político del Cesar y La Guajira.

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