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‘Cristian Carnaval’ Gamarra: Entre fiestas, caballos y abandono

En Gamarra, Cesar, ya no se habla del alcalde Cristian Leonardo Márquez Badillo por obras o políticas públicas eficaces. Hoy, se habla de ‘Cristian Carnaval’, y no es gratuito: su gestión ha sido percibida por muchos como un desfile continuo de eventos, fiestas y espectáculos, mientras los problemas reales de la comunidad siguen acumulándose.

“Este año el alcalde por primera vez montó un espectáculo con vallas, zonas especiales para compartir grupalmente, cobrando por esos espacios. Hubo incluso agarrones, se levantaban a silla y muñeca”, aseguró un ciudadano que prefirió mantener su identidad en reserva. “Para otros será un despliegue de espectáculo sensacional, pero pues venga, pan y circo, y la gente sigue aguantando hambre”, añadió con indignación.

Los Caballos: su gran pasión

Entre festivales equinos y cabalgatas, la administración ha priorizado actividades que, lejos de representar la identidad productiva del municipio, parecen responder más a los gustos personales del alcalde y su círculo cercano.

Para celebrar los 146 años de fundación de Gamarra, se organizó el Primer Festival Equino en noviembre, seguido de un Segundo Festival en febrero durante las fiestas patronales. “Caramba, pero es un pueblo miserable, que está condenado, que pasa hambre la gente, que no hay empleo… ahora entonces nos volvimos caballistas. La pregunta es: ¿cuánto costó y quiénes fueron los beneficiarios del evento?”, cuestionó otra fuente.

El escándalo del aguardiente: “bebió y no pagó”

La imagen del alcalde también se ha visto empañada por un episodio bochornoso que ocurrió el pasado mes de septiembre. Márquez fue señalado por un mesero de La Jagua de Ibirico de no pagar una cuenta cercana a los $800.000 por cuatro servicios de aguardiente y el alquiler de unas carpas durante las fiestas de ese municipio.

“De pronto estaban borrachos, yo le cobré al hermano, Fernando, y me dijo: ‘No, eso es con el alcalde’. Se fueron con el escolta en la camioneta y me dejaron el pelero”, dijeron los trabajadores. Aunque el alcalde negó los hechos, versiones recogidas por este Semanario aseguran que “todo terminó siendo cierto», o sea, ellos sí debían la plata y les tocó pagar. Es un muchacho joven, que no entendió realmente cuál era el horizonte de ser alcalde y se ve otra cosa”.

El símbolo de los nuevos ricos

Se comenta que la familia Márquez ha elevado su nivel de vida considerablemente en poco tiempo. “Dicen que alquilaron para vivir la Finca de Fernando Vaca, que tiene caballeriza, y presuntamente compró otro carro. Y acá la gente se pregunta: ¿de dónde están saliendo los recursos?”, dijo una fuente ante este Semanario.

Este estilo ostentoso contrasta con la realidad de un pueblo con altas tasas de desempleo, servicios deficientes y una economía estancada. “Si el pueblo es pobre, tú haces ferias, sí, pero con cordura. Nuestras tradiciones no son de caballistas. Entonces, es un mensaje simbólico muy preocupante”, concluyó.

Una administración ausente frente a los problemas reales

Los reclamos van más allá de lo simbólico. Hay problemas estructurales que no han sido atendidos por la administración municipal. “En Gamarra hay un Complejo Cenagoso que, cuando bajan las aguas, debajo del puente Caño Rabón, se llena de buchón. El alcalde no lo manda a limpiar”, advirtió una fuente. El buchón genera taponamientos que podrían causar un desastre, pues el puente está resquebrajado y no se ha intervenido.

En cuanto a obras de infraestructura, no hay mayores avances. “La carretera a Palenquillo no la gestionaron ellos. ¿Qué obra pueden decir que es sello de esta administración? No se ha visto ninguna”, se preguntan los gamarrenses.

Olvidó a las poblaciones más vulnerables

Las poblaciones en condición de discapacidad, víctimas del conflicto armado, campesinos y madres comunitarias también se sienten completamente abandonadas.

“El Comité de Discapacidad no ha recibido una sola ayuda, y en víctimas del conflicto tampoco hay proyectos productivos visibles. Solo hablan de que están haciendo estudios para llevar gas a Puerto Viejo, pero al final el costo lo asume el usuario. ¿A quién están beneficiando realmente?”, sostuvieron desde el municipio.

No hay cultura

Pese a que la administración promueve actividades como carnavales y eventos artísticos, no hay un verdadero fortalecimiento cultural. “No se han visto procesos promovidos por el Ministerio de Cultura. Todo sigue igual. No hay apoyo real a las organizaciones culturales locales”, denunció una de las fuentes consultadas.

¿Y el desarrollo económico? Bien, gracias

Los mercados campesinos, anunciados como logros, son apenas jornadas de articulación mínima sin inversión directa. El empleo sigue en crisis: las empresas hidrocarburíferas están en receso y no hay gestión real para la generación de nuevos puestos de trabajo.

“Él alcalde ha sacado pecho de que hace al mes un mercado campesino, que es organizar ahí en el parque y decirle a la gente campesina que saque sus productos agrícolas para venderlos, pero realmente no es que sea él quien invierta, sino que es un proceso de articulación entre el campesinado y él que hace la programación”.

Una administración sin huella

En palabras de la comunidad: “La ejecución presupuestal va para los servicios básicos, pero no ha hecho nada más allá de lo obligatorio. ¿Dónde está la gestión propia? ¿Qué ha hecho esta administración que podamos decir: ¿esto es de ellos, esto lo van a dejar?”.

Lo que se percibe es una gestión superficial, sin planificación ni impacto transformador. “Más pareciera que imitan las formas de corrupción y cooptación de los que decían que iban a derrocar”, sentenció una fuente con conocimiento del panorama político local.

El Semanario La Calle intentó comunicarse con el alcalde de Gamarra, Cristian Márquez, para conocer su posición frente a los señalamientos y cuestionamientos expuestos en esta nota. Sin embargo, al cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta por parte del mandatario.

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