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Cuba, el último sostén de Maduro en una alianza que busca sobrevivir a su propio colapso

La alianza entre Cuba y el régimen de Nicolás Maduro se ha convertido en el principal soporte político, militar e ideológico del chavismo, incluso cuando La Habana atraviesa su peor crisis en décadas. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, la inteligencia cubana se infiltró en todos los niveles del Estado venezolano en especial en las Fuerzas Armadas, generando un sistema de vigilancia interna que sofocó cualquier intento de ruptura militar.

Esta intervención ha creado un clima de desconfianza profunda entre coroneles y generales venezolanos, incapaces de coordinar acciones conjuntas por temor a infiltraciones. A esto se suma el impacto del Cartel de los Soles, que divide aún más a la estructura castrense.

Mientras Estados Unidos aumenta la presión militar en el Caribe y aliados históricos como Rusia, China e Irán se muestran distantes o incapaces de brindar apoyo real, Cuba permanece como el único sostén activo del chavismo. La Habana depende del petróleo, el dinero y la protección que Venezuela le ha garantizado durante dos décadas.

Con Cuba enfrentando niveles de pobreza extremos, apagones constantes y una economía al borde del colapso, su supervivencia está directamente ligada a que Maduro permanezca en el poder. Por eso, la dictadura cubana empuja al régimen chavista a resistir mientras envía mensajes desesperados a Washington y busca mediadores internacionales.

En un escenario donde la mayoría de los aliados se han replegado, Cuba se convierte no solo en el último respaldo de Maduro, sino también en un régimen que lucha por evitar que la caída de Venezuela precipite su propia implosión.

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