Cada obra, cada jornada y cada operativo refleja una administración que escucha, actúa y entrega resultados concretos. El Semanario La Calle se trasladó hasta el municipio de La Jagua de Ibirico para conocer de primera mano cómo avanza el proyecto Agua Pa’ La Jagua, una de las iniciativas más importantes de la actual administración encabezada por el alcalde Leonardo Hernández. Lo que encontramos fue algo más que tuberías y mangueras: hallamos comunidades transformadas, familias esperanzadas y un municipio que avanza hacia el bienestar colectivo.
La mayor inversión en agua potable de toda la historia del municipio
El proyecto Agua Pa’ La Jagua no es una intervención puntual ni una reparación de emergencia: es la apuesta estructural más grande que ha realizado administración municipal alguna en materia de saneamiento básico y agua potable. Así lo explicó Maer Santos, secretario de Planeación Municipal, quien fue enfático en señalar que se trata de una transformación de fondo:
«Esto es un proyecto muy ambicioso, uno de los que ha sido la apuesta más grande de esta administración. Es la inversión mayor, la más grande en toda la historia en saneamiento y agua potable de este municipio. Un proyecto donde vamos a erradicar o solucionar el 100% de la problemática de agua potable aquí en el municipio, para que todos los habitantes —una población de alrededor de 60.000 personas— podamos tener la solución de agua potable en cada uno de nuestros lugares.»

Santos detalló que el proyecto ya lleva entre dos y tres meses de ejecución con avances significativos y verificables. La estrategia técnica consiste en reemplazar tuberías de asbesto cemento —ya obsoletas y riesgosas— por tuberías de PVC en los puntos críticos identificados en el Plan Maestro del municipio, trabajo que se ejecuta de la mano de la empresa Triple A, prestadora del servicio. El objetivo es claro: garantizar continuidad, calidad y cobertura total.
Voces desde los barrios: lo que dice la comunidad
Cuando el agua llega con regularidad, la vida de una familia cambia por completo. Esto no es una afirmación retórica: es lo que expresaron, con sus propias palabras, los habitantes de distintos sectores del municipio que ya sienten el impacto de las obras en su cotidianidad.
Barrio El Bosque: liderazgo comunitario y vida saludable
Norida Vallejos, presidenta electa de la Junta de Acción Comunal del Barrio El Bosque para el período 2026-2030, recibió al Semanario con entusiasmo. Su valoración del proyecto va más allá de la infraestructura:
«Nos beneficia el 100%. Vamos a tener una calidad de vida mejor, agua limpia todo el tiempo, y las aguas residuales van a ir donde deben ir, con el alcantarillado. Eso nos quita los focos de dengue, de enfermedades, de pozos ajustados. Ha sido muy buena la gestión del alcalde Leo en este período.»

Barrio 11 de noviembre: del padecimiento al alivio
María Arzuaga y los vecinos del Barrio 11 de noviembre son testigos directos del cambio. Hoy, el agua llega con más frecuencia y mejor tratada—un avance notable frente a los hasta diez días de espera que vivían antes—, y la perspectiva de contar con suministro diario está más cerca que nunca:
«Me alegro por los habitantes del barrio. Antes pasábamos hasta ocho o diez días sin agua. Ahorita, gracias a Dios, nos llega con mayor frecuencia y mejor tratada. Esperamos que poco a poco vaya mejorando y la tengamos todos los días.»

Corregimiento de Boquerón: gratitud y confianza en el futuro
Zeida Martínez Molina desde el Corregimiento de Boquerón con palabras que mezclan gratitud por lo conseguido y esperanza por lo que viene. En su testimonio se cruzan dos beneficios de la administración: el agua y el mejoramiento de vivienda, dos transformaciones que juntas elevan la dignidad de una familia entera:
«Han hecho muchas cosas buenas que no teníamos antes. Nos llega el agua mejor tratada que antes. Confiamos en que cuando esta obra esté en su totalidad, sea lo mejor para el municipio. Contentos por ese lado. Ojalá cada día mejore y podamos tener el agua todos los días.» habitante Corregimiento de Boquerón.

Gladys Flores, otra habitante consultada, coincide: la gestión del alcalde Leonardo Hernández ha sido el motor detrás de estos avances. Para ella, proyectos como este son la prueba tangible de que es posible transformar un municipio cuando hay voluntad política y seguimiento real a los compromisos. . “ el agua nos llega mejor tratada gracias a este proyecto del doctor Leo Y, además, nuestra casita era de obras negras y tuvimos el privilegio de ser beneficiados del mejoramiento de vivienda de la misma gestión municipal y la gobernación departamental.

Más que tuberías: agua que construye municipio
El impacto de Agua Pa’ La Jagua trasciende la infraestructura. Cuando una familia accede de forma permanente al agua potable, mejora su salud, se reducen las enfermedades transmitidas por el consumo de agua no tratada, los niños crecen en ambientes más seguros y las madres dejan de preocuparse por el abastecimiento diario. En ese sentido, este es un proyecto de vida.
El efecto multiplicador también alcanza al tejido económico y social: un acueducto eficiente fortalece el comercio local, mejora las condiciones de colegios y centros de salud, y atrae oportunidades de desarrollo. La administración del alcalde Leo Hernández lo entiende así, y por eso la transparencia y la rendición de cuentas hacen parte del proceso: la comunidad puede verificar los avances con sus propios ojos.
«Este proyecto marcará un antes y un después en la prestación del servicio de agua en La Jagua de Ibirico. Es nuestro compromiso con cada familia, con cada barrio, con cada rincón del municipio.»

El siguiente reto, una vez concluidas las obras, será la corresponsabilidad ciudadana. Así lo planteó el secretario Santos: cuidar el líquido, no desperdiciar, reportar fugas oportunamente. Porque una obra pública es tan valiosa como la comunidad que la preserva. La Jagua de Ibirico tiene hoy, en Agua Pa’ La Jagua, una razón concreta para confiar en que el cambio es posible —y que ya está en marcha.




