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El buen dueño de casa

 

Se puede decir que el 80% de todos los hogares del mundo están dirigidos (sean hombres o mujeres) por Buenos Dueños de Casa. Se deja un margen del 20% que corresponde a hogares que tienen un desenvolvimiento desastroso a causa de muchos factores entre los cuales podemos citar las drogas alucinógenas, el alcohol, delincuencia de alguno   o varios de sus miembros, prostitución, etc. En estos casos no existe ningún Buen Dueño de Casa, pues estos hogares son un “despelote total”; no se sabe quién manda y todo es un verdadero infiernito. En este ESCRITO vamos a hablar de los hogares normales, sean de gente pobre o rica, que pueden tener o no problemas de salud, económicos, psicológicos, emocionales, etc., pero que no afectan significativamente el desenvolvimiento “normal” del hogar. Lo que se va a ventilar es desde el punto de vista psicológico, emocional y espiritual. 

Un Buen Dueño de Casa es aquel o aquella persona que cumplen con sus obligaciones hogareñas, puede que no en una forma perfecta, pero trabaja incansablemente para alimentar a su familia (mujer e hijos), educar a sus hijos, amarlos, darles esparcimiento de vez en cambio, estar pendiente de su salud, inculcarles algunos valores morales para que no caigan en las drogas, el alcohol, malas compañías, etc. Para todo esto debe dar buen ejemplo (lo exterior es reflejo de lo interior) sin que sea un Santo ya que los hijos copian en alguna medida el comportamiento de los Padres. Si queremos que el desenvolvimiento de un hogar sea correcto, fructífero, feliz lo más que se pueda, no basta ser un Buen Dueño de Casa; se necesita combinar sabiamente lo material con lo espiritual. 

En términos generales, el Buen Dueño de Casa se deja tragar por la vida del EGO en un alto porcentaje, no deja espacio para desarrollar una actividad espiritual que le llene el espíritu, va a misa si acaso una vez a la semana, o a una misa de difuntos de vez en cuando, (hay excepciones por supuesto). Yo he dicho en varios de mis ESCRITOS que para tener una vida agradable y feliz lo más que se pueda, hay que desarrollar el TRABAJO PSICOLÓGICO-ESPIRITUAL todos los días, trabajando con LA SÍNTESIS, o sea dedicarle un 10% del tiempo de vigilia que es más o menos hora y media diaria, a las actividades espirituales. Esto es el verdadero diezmo. 

 Este trabajo con la SÍNTESIS significa trabajar con los TRES FACTORES DE LA REVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA, o sea: MORIR, NACER Y SACRIFICIO POR LA HUMANIDAD. Se hace al mismo tiempo que desarrollamos las actividades laborales y hogareñas, y de esta manera el Buen Dueño de Casa, empieza a luchar contra la corriente del EGO y se convierte poco a poco en un hombre o mujer psicológico y espiritual. MORIR significa eliminar los defectos psicológicos (los siete pecados capitales como los llama la Santa Biblia, o defectos de carácter) en la medida que se vayan presentando durante el transcurso de nuestra vida (ver mi ESCRITO: LA MUERTE PSICOLÓGICA). 

NACER significa manejar correctamente las energías depositadas en LOS CINCO CENTROS DE LA MÁQUINA HUMANA (ver mi ESCRITO con el mismo nombre) o sean las energías del Centro Mental, Emocional, Motor, Instintivo y Sexual, (Ejemplo: una explosión de ira incontrolada genera un desperdicio enorme de energía emocional que puede afectar gravemente nuestro corazón e hígado) y SACRIFICIO POR LA HUMANIDAD significa ayudar a cualquier persona que no sea de nuestra familia, ojalá todos los días y que no tiene que ser necesariamente con dinero; puede ser regalándole un analgésico, una medicina, un poco de comida, visitar un enfermo, etc. Hay miles de maneras. 

A continuación, me permito transcribir algunos apartes de una de las Obras del Maestro Espiritual Resurrecto y Cristificado Samael Aun Weor (escribió más de setenta). Este poderoso Maestro tiene el grado de Arcángel en los Mundos Internos.   

    “Apartarse uno de los efectos desastrosos de la vida, en estos tiempos tenebrosos, ciertamente es muy difícil pero indispensable, de otro modo es devorado por la vida. Cualquier trabajo que uno haga sobre sí mismo con el propósito de lograr un desarrollo anímico y espiritual, se relaciona siempre con el aislamiento (muy bien entendido), pues bajo la influencia de la vida tal como la vivimos, no es posible desarrollar otra cosa que la personalidad.  En modo alguno intentamos oponernos al desarrollo de la personalidad, obviamente ésta es necesaria en la existencia, más ciertamente es algo meramente artificial, no es lo verdadero, lo real en nosotros. 

Si el pobre Mamífero Intelectual equivocadamente llamado hombre no se aísla, sino que se identifica con todos los sucesos de la vida práctica y derrocha sus fuerzas en emociones negativas y en auto consideraciones personales y en vana palabrería insubstancial de charla ambigua, nada edificante, ningún elemento real puede desarrollarse en él, fuera de lo que pertenece al mundo de la mecanicidad. Ciertamente quien quiera de verdad lograr en sí el desarrollo de la Esencia, debe llegar a estar herméticamente cerrado. Esto se refiere a algo íntimo estrechamente relacionado con el silencio. La frase viene de los antiguos tiempos, cuando se enseñaba secretamente una Doctrina sobre el desarrollo interior del hombre vinculada con el nombre de Hermes. 

Si uno quiere que algo real crezca en su interioridad, es claro que debe evitar el escape de sus energías psíquicas. Cuando uno tiene escapes de energías y no está aislado en su intimidad, es incuestionable que no podrá lograr el desarrollo de algo real en su psiquis. La vida ordinaria común y corriente quiere devorarnos implacablemente; nosotros debemos luchar contra la vida diariamente, debemos aprender a nadar contra la corriente. Este trabajo va en contra de la vida, se trata de algo muy distinto a lo de todos los días y que sin embargo debemos practicar de instante en instante; quiero referirme a la Revolución de la Conciencia. Es evidente que si nuestra actitud hacia la vida diaria es fundamentalmente equivocada; si creemos que todo debe marcharnos bien, así porque sí, vendrán los desengaños.  

Las personas quieren que las cosas les salgan bien, “así porque sí”, porque todo debe marchar de acuerdo con sus planes, más la cruda realidad es diferente, en tanto uno no cambie interiormente, gústele o no le guste será siempre víctima de las circunstancias. Se dice y se escribe sobre la vida, muchas estupideces sentimentales, más este Tratado de Psicología Revolucionaria es diferente. Esta Doctrina va al grano, a los hechos concretos, claros y definitivos; afirma enfáticamente que el “Mamífero Intelectual” equivocadamente llamado hombre, es un bípedo mecánico, inconsciente, dormido. 

“El Buen Dueño de Casa “jamás aceptaría la Psicología Revolucionaria; cumple con todos sus deberes como padre, esposo, etc., y por ello piensa de sí mismo lo mejor. Empero sólo sirve a los fines de la naturaleza y eso es todo. Por oposición diremos que también existe el “El Buen Dueño de Casa” que nada contra la corriente, que no quiere dejarse devorar por la vida; empero, estos sujetos son muy escasos en el mundo, no abundan nunca. Cuando uno piensa de acuerdo con las ideas de este Tratado de Psicología Revolucionaria, obtiene una correcta visión de la vida”. 

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