Mientras Colombia se inclinó por Abelardo de la Espriella y lo convirtió en el ganador de la primera vuelta presidencial, el Cesar decidió recorrer un camino diferente. Con el 100% de las mesas informadas, Iván Cepeda obtuvo 224.457 votos, equivalentes al 46,48 % de la votación departamental. Abelardo de la Espriella alcanzó 223.840 sufragios, para un 46,35 %. La diferencia fue de apenas 617 votos.
La cifra es mínima. Pero políticamente dice mucho. Porque mientras el país se movió hacia la derecha, el Cesar mantuvo su respaldo a la izquierda que ya había triunfado en el departamento en 2022 con Gustavo Petro. La elección deja varios ganadores y perdedores. Algunos evidentes. Otros menos visibles.
El gran ganador: Iván Cepeda en el Cesar
Aunque perdió la primera vuelta a nivel nacional, Iván Cepeda puede exhibir un resultado políticamente valioso en el Cesar. No solo ganó el departamento. También logró mantener viva la coalición política que hace cuatro años llevó a Gustavo Petro a obtener una de las victorias más importantes de la izquierda en territorio cesarense.
En un escenario nacional adverso, el Cesar volvió a convertirse en uno de los bastiones electorales del progresismo. La diferencia fue estrecha, pero suficiente para demostrar que la izquierda sigue teniendo una presencia sólida en el departamento.
Alexandra Pineda salen fortalecidos
Los dos dirigentes que asumieron públicamente el respaldo a Iván Cepeda fue la representante a la Cámara Alexandra Pineda. Y las urnas terminaron dándoles la razón en el Cesar. Aunque su candidato quedó segundo a nivel nacional, ambos pueden mostrar que respaldaron la opción que obtuvo la mayor votación en el departamento.
Para quienes ya empiezan a mirar las elecciones regionales de 2027, el resultado demuestra que el sector político que representan mantiene capacidad de movilización y una base electoral importante. Más aún cuando enfrentaban una candidatura respaldada por algunas de las estructuras políticas más fuertes de la región.
La Casa Gnecco gana en Colombia, pero no logra imponerse en el Cesar
La lectura sobre la Casa Gnecco es más compleja. Su apuesta por Abelardo de la Espriella terminó siendo acertada desde la perspectiva nacional. El abogado barranquillero ganó la primera vuelta presidencial y llegará fortalecido al balotaje. Sin embargo, en el plano estrictamente departamental, el resultado deja un sabor distinto.
La estructura política más poderosa del Cesar respaldó una candidatura que terminó perdiendo el departamento por un margen mínimo. No es una derrota contundente. Ni mucho menos, pero tampoco puede presentarse como una victoria plena.
La conclusión más razonable es que la Casa Gnecco mantiene una enorme capacidad electoral, pero encontró enfrente una fuerza política capaz de disputarle voto a voto el resultado.
El gran derrotado: el uribismo tradicional
Si alguien salió golpeado de esta elección fue el uribismo tradicional. Durante meses se planteó que Paloma Valencia podría convertirse en la heredera natural del electorado de derecha. Las urnas demostraron otra cosa.
A nivel nacional apenas alcanzó el 6,92 % de la votación. Y en el Cesar su resultado fue todavía más modesto. Buena parte del electorado que históricamente acompañó al Centro Democrático terminó migrando hacia Abelardo de la Espriella. La elección deja una conclusión difícil de ignorar: el liderazgo de la oposición ya no gira exclusivamente alrededor del uribismo.
Claudia Zuleta conserva la coherencia
La senadora electa Claudia Margarita Zuleta respaldó desde el primer día a Paloma Valencia. Era la candidata de su partido y actuó en consecuencia. Los resultados no la favorecieron electoralmente, pero sí le permiten exhibir coherencia política.
En tiempos donde muchos dirigentes prefieren esperar para saber quién va ganando antes de definirse, Zuleta mantuvo una posición clara durante toda la campaña.
Didier Lobo y Gumer de la Peña apostaron por la candidatura equivocada
Los otros únicos dirigentes de peso que aparecieron públicamente junto a Paloma Valencia en el Cesar fueron el senador Didier Lobo y el representante electo Gumer de la Peña. La apuesta no funcionó. No porque Paloma haya perdido únicamente frente a Cepeda o Abelardo, sino porque quedó completamente por fuera de la competencia presidencial.
La elección mostró que el voto de derecha terminó concentrándose masivamente alrededor de Abelardo de la Espriella. Y quienes apostaron por la candidatura uribista terminaron ubicados en un sector político que perdió relevancia durante la campaña.
El mensaje de fondo
Más allá de los nombres propios, la principal conclusión de la primera vuelta es que el Cesar volvió a diferenciarse del comportamiento nacional. Mientras Colombia giró hacia Abelardo de la Espriella, el departamento mantuvo su respaldo a la candidatura de Iván Cepeda. La diferencia fue mínima. Apenas 617 votos.
Pero en política las victorias no se miden por kilómetros. Se miden por centímetros. Y esos 617 votos bastaron para confirmar que el Cesar sigue siendo uno de los territorios donde la izquierda conserva una fuerza electoral competitiva, incluso cuando el resto del país comienza a moverse en otra dirección.
Por eso, más que una elección presidencial, lo que dejaron las urnas fue una advertencia para todos los actores políticos regionales: el tablero de 2027 ya empezó a moverse y nadie puede dar por descontado ningún resultado.


