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El cierre ambiental de prodeco en el Cesar se proyecta a mas de una década y media

El cierre definitivo de las minas Calenturitas y La Jagua, operadas por el Grupo Prodeco (Glencore) en el Cesar, tomará más de 16 años entre evaluación, ejecución y poscierre ambiental. La empresa aseguró que no existe intención de reactivar la producción de carbón y que su único objetivo es cumplir las obligaciones ambientales derivadas de décadas de operación minera.

Tras suspender actividades en 2020, en plena pandemia, y luego de que la Agencia Nacional de Minería (ANM) negara una suspensión temporal, Prodeco renunció a sus títulos mineros, decisión aceptada a finales de 2021. Desde entonces, avanza un Plan de Cierre Ambiental Anticipado (PCA), que la compañía presenta como un caso pionero en la gran minería colombiana.

El plan será presentado a la ANLA en el primer trimestre de 2026 y su evaluación podría tardar cerca de un año. Posteriormente, la fase de implementación y poscierre que incluye restauración, reforestación, monitoreo y mantenimiento se extendería por unos 15 años. Uno de los puntos clave será la transformación de los tajos mineros en reservorios de agua, bajo estricto control ambiental.

En paralelo, la ANM adelanta el proceso de reversión de más de 147.000 activos a favor del Estado. Prodeco reiteró que no hay posibilidad de reabrir las minas, por lo que el debate en la región se centra ahora en la calidad del cierre, la recuperación ambiental y el uso futuro de los terrenos e infraestructura.

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