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El embrollo del CPV por el no pago de los premios Sirena Vallenata del 2019

En una batahola se encuentra el Círculo de Periodistas de Valledupar (CPV) por el no pago de los premios Sirena Vallenata del año pasado, han pasado 8 meses desde que se conoció a los ganadores y estos aún no reciben la remuneración económica que se les prometió. Lo más grave es que mientras los comunicadores que triunfaron en la ‘noche de los mejores’ esperan con ansias su merecida recompensa, desde el CPV hay silencio frente a cuándo se pondrán al día.  

En los últimos años el Círculo de Periodistas de Valledupar – en adelante CPV –  ha vivido varios momentos en los que las fisuras en las relaciones entre sus agremiados y demás comunicadores de la ciudad han sido más que evidentes, uno de ellos fue la creación, en enero de este año, de la organización Periodistas Asociados del Cesar (PAC), que no es otra cosa que la rebelión de un grupo de veteranos que en baja voz susurraron que se habían cansado de no verse representados en el CPV y que por ello se fueron a armar rancho aparte.

Pero la realidad del CPV es mucho más triste debido a que la gran mayoría de los comunicadores de la ciudad tienen fuertes reparos frente a la forma como se ha venido manejando la agremiación, y pese a que el tema es un secreto a voces, son pocos los que se atreven a expresarlo en público pues temen ser criminalizados y señalados de ser enemigos del gremio, de ahí que la gran mayoría prefieran tragar entero antes que cargar con semejante chicharrón.

Sin embargo, la semana pasada un cruce de trinos con fuertes señalamientos entre el actual presidente del CVP, Jorge Laporte, y su antecesor en el cargo, Arnol Murillo, dejó al descubierto un resquebrajamiento entre dos periodistas que siempre habían actuado en el mismo bando, e incluso eran vistos como grandes amigos.  Fue justamente esa “amistad” la que abonó el terreno para que, a finales de enero de este año, Laporte remplazara a Murillo cuando este terminó en paracaídas como jefe de prensa de la alcaldía de Valledupar.

El distanciamiento entre estos dos personajes quedó al descubierto gracias a un trino de Pepé Morón, periodista de RCN Radio quien el año pasado ganó el premio Sirena Vallenata en la categoría de radio, premios que dicho sea de paso son organizados por el CPV y cuya ceremonia se efectuó en diciembre. En su mensaje Morón cuestionaba el hecho de que ya habían transcurrido 8 meses desde que ganó dicho galardón y todavía no ha recibido la remuneración económica de 3 millones de pesos que vienen con el premio.

“Coqueto que se ve @AdamisGuerraBer en la foto. ¿Y ya le PAGARON ese premio??? Porque a @linafuenmayor y a mí, el @cpvalledupar NO NOS PAGÓ NADA. La realidad del gremio en @Valledupar_Col y el MALO es uno por cobrar una deuda que viene desde DICIEMBRE”, fue el trino que prendió el debate.

Horas después, Laporte en esa misma red social dejó entrever un cuestionamiento contra el alcalde de Valledupar, de inmediato Murillo salió en defensa de su jefe y palabras más, palabras menos, le dijo que no tenía autoridad moral para criticar al Mello Castro cuando aún no les ha pagado a los ganadores de los Sirena Vallenata – premios que, dicho sea de paso, fueron organizados por Arnol Murillo cuando este fungía como presidente del CPV.

Un par de mensajes más se lanzaron con acusaciones de lado y lado, pero más allá de ello, lo cierto es que no es sano para el CPV que a estas alturas todavía no haya remunerado a los ganadores, y es aún más grave que no se emita, al menos, un comunicado de prensa explicando el por qué la demora, o si se quiere manejar con cautela el tema, una llamada o correo electrónico a los ganadores para que estos estén informados sobre lo que está pasando. Pero, al contrario, hay un silencio sepulcral que tiene desesperados a los que aún están a la espera de recibir su tan anhelado dinero.

Lo que mal comienza…

Existe un reconocido refrán que dice: “lo que mal comienza, mal acaba», premisa que cae como anillo al dedo a la organización que se hizo de los premios Sirena Vallenata del 2019 bajo la cabeza de Arnol Murillo.

Las diferencias en la forma en la que se dieron los mencionados premios provocó que muchos periodistas se marginaran, no solo de concursar sino también de asistir a la siempre pomposa ceremonia. Tanto así, que miembros de la junta del CPV y el mismo Murillo, días antes de la gala tuvieron que sentarse con lista en mano a llamar a sus más cercanos para que asistieran a la fiesta y hacer ver que lo de siempre, que este era un gremio unido, cuando muy en el fondo la realidad ha sido otra.

Otro hecho que también afectó fuertemente la credibilidad de esa presidencia fue el hecho de que días antes de la ceremonia se filtrara el nombre de uno de los ganadores. Y pese a que la fiesta se pudo desarrollar sin contratiempos, se notó la ausencia de muchos periodistas que abiertamente dijeron que por allá no iban.

Ahora el no pago a los ganadores de los Premios Sirena Vallenata 8 meses después es la cereza del pastel de un año que definitivamente es mejor olvidar, pero aprendiendo de los errores cometidos.

¿Y los patrocinadores qué?

Frente a esta situación, las miradas deben fijarse hacia las instituciones tanto públicas como privadas que apoyaron y patrocinaron los premios del año pasado, puesto que el CPV no genera recursos, o por lo menos no los suficientes para costear sin apoyo tal evento, por ello es que los Sirena Vallenata se realizan y pagan gracias al apoyo que estas dan.

Entre ellas se encuentra la multinacional Drummond, quien entrega todos los años una beca de estudio a un periodista de la ciudad que es elegido por la junta del CPV, el año pasado el elegido fue el señor Aquiles Hernández, veterano periodista que goza de un amplio reconocimiento dentro del gremio.

En la lista también está la gobernación del Cesar, las alcaldías de Valledupar y La Jagua de Ibirico, la clínica Laura Daniela, entre otros; Siendo así, la pregunta del millón es, ¿será que estas han quedado mal con sus aportes y por ello no se ha pagado?, la respuesta la tienen los directos implicados.

Finalmente, es indispensable que el presidente del CPV, con el apoyo de la junta directiva, le hagan frente de inmediato a esta situación puesto que se está poniendo en juego la credibilidad de los premios y esto terminará minando la participación de los periodistas en las ediciones venideras.

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