La Empresa Solidaria de Pelaya Emsopel ESP, encargada de los servicios de acueducto y alcantarillado del municipio y liderada por su gerente, Orlando Galvis Ortiz, ha generado gran descontento entre los habitantes debido a las graves deficiencias en la prestación del servicio de agua potable. Según pudo conocer La Calle a partir de diversas fuentes, la comunidad enfrenta un problema crítico: el agua llega con una alta turbiedad y sin el debido tratamiento.
“La empresa no está tratando el agua correctamente y esto está provocando una pandemia de diarrea”, manifestaron desde el municipio. Imágenes obtenidas por este medio de comunicación muestran cómo el agua que llegaba a diferentes sectores tenía un color marrón evidente, sin ser sometida a procesos de purificación adecuados. Esto ha generado problemas de salud y un deterioro en la calidad de vida de la comunidad.
La indignación de los pelayenses se ha hecho sentir en redes sociales y en conversaciones comunitarias. “Qué falta de respeto para los que pagamos el servicio de agua. ¿Será que somos animales o es que nos quieren causar una epidemia de cólicos y diarrea en el pueblo? ¿O no se sienten capaces de dar un buen servicio?”, comentan en diferentes grupos del municipio.
Una fuente que prefirió mantener su identidad en reserva denunció: “La empresa viene presentando mucho déficit en la calidad del servicio. Hay barrios que no cuentan con agua potable, algunos pasan días sin recibirla, y cuando llega, lo hace sin químicos adecuados, lo que ha generado un profundo inconformismo en la comunidad”.
El gerente brilla por su prepotencia
Ante las constantes quejas, La Calle tuvo contacto con el gerente de Emsopel, Orlando Galvis Ortiz, quien decidió comunicarse con este periódico al enterarse de que se buscaba su número telefónico para conocer su posición ante las quejas de la comunidad. Sin embargo, la respuesta del funcionario estuvo lejos de ser conciliadora, con un tono agresivo y evasivo. Se limitó a decir que a él “no le interesaba lo que dijeran de él”.
Su actitud no es un caso aislado. “Este señor es muy grosero. Cuando hablé con él, me dijo: ‘Ay, que la gente no entendía que el agua podía llegar sucia’. Le respondí: ‘¿Pero ¿cómo va a llegar sucia si estamos en pleno verano?’. Él fue muy grosero. Aparte de que el servicio es malo, nadie puede hablar ni quejarse con él. En un grupo donde estamos los habitantes del barrio, la gente pregunta qué pasa con el agua, por qué ahora es más cara y el servicio es peor”, relató otra fuente a La Calle.
Ante las críticas, la empresa EMSOPEL intentó justificarse a través de un comunicado en su página de Facebook: “Se presentó una avería en uno de los tubos de conducción, entre la planta de tratamiento y el casco urbano de nuestro municipio. Esta problemática ha ocasionado que en distintos sectores el agua esté llegando con alta turbiedad”.
El agua sucia y el servicio más caro
Los habitantes de Pelaya no solo deben lidiar con la pésima calidad del servicio, sino también con un incremento en el costo del agua. A inicios de 2025, EMSOPEL anunció: “Iniciamos este 2025, informando a todos nuestros usuarios y a la comunidad en general, que las tarifas del servicio de acueducto y alcantarillado han sido ajustadas para garantizar la sostenibilidad y la calidad en la prestación del mismo. Este incremento responde a los costos asociados a la operación, mantenimiento y mejoras necesarias para seguir llevando agua potable a cada hogar de Pelaya. A su vez y teniendo en cuenta que la Empresa Solidaria de Pelaya – EMSOPEL E.S.P., no ha realizado el incremento anual de las tarifas de los servicios públicos domiciliarios de acueducto y alcantarillado desde el año 2017; es estrictamente necesario, la adopción de una nueva estructura de costos y tarifas para los servicios públicos domiciliarios prestados por EMSOPEL E.S.P., en el municipio Pelaya, Cesar, en cumplimiento de las resoluciones 825 de 2017 y 844 de 2018, establecidas por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA)”.
Sin embargo, los habitantes expresan sentirse ahogados por las tarifas excesivas. “EMSOPEL viene atosigando a la comunidad con el alto costo del servicio de agua potable. Antes pagábamos 5.400 pesos y ahora 9.800, en un municipio de escasos recursos”, señaló un afectado.
Otro usuario, que también prefirió el anonimato, denunció: “Subieron el precio de un sopetón. No tenían por qué hacerlo de esa manera. Aumentaron casi el 50% de un día para otro, de 5.700 a 9.800 pesos. Y, aun así, el servicio es deficiente. El agua no tiene presión, ni siquiera sube a la pileta. Nos toca almacenarla para poder usarla cuando la necesitamos”.
Una comunidad atropellada
El incremento tarifario ha golpeado especialmente a los hogares de estratos 1 y 2, donde el recibo pasó de 5.700 a 9.800 pesos, y en algunos casos, de 11.800 a casi 20.000 pesos. “Mi queja más grande es que vivo en un barrio de bajos recursos y no sé por qué en el recibo aparezco como estrato 2. Antes pagaba 11.800 pesos y ahora me están cobrando 19.600. Es un atropello. Fui a la empresa a reclamar y me dijeron que era porque aparecía como estrato 2, pero no me parece justo”, manifestó una afectada.

Las redes sociales de Emsopel se han convertido en un espacio de constantes reclamos. Jessica García Argota, usuaria de Facebook, comentó en la página oficial de la empresa: “En la urbanización 3 Marías no nos pusieron agua y hoy nos tocaba. Sería justo y necesario que nos la suministraran como a todos los barrios. Tenemos derecho a un buen servicio si estamos pagando”.
En la misma publicación, Carmen García Contreras expresó: “Por favor, cuando echen el agua para Ciudad Jardín, procuren abrir bien la llave, porque llega solo un chorrito de agua. Hoy no subió ni a la pileta y para colmo la quitan bien temprano”. A su vez, Arelis Ramírez reclamó: “¿El agua para el Minuto para cuándo? ¿Creen que aquí no tomamos agua?”.
Mientras la indignación crece entre los pelayenses, EMSOPEL y su gerente Orlando Galvis Ortiz parecen seguir ignorando los reclamos de una comunidad que exige lo mínimo: agua potable de calidad y un servicio justo por el que ya están pagando más de la cuenta.

Orlando Galvis: La cuota política del alcalde en Emsopel
En ediciones anteriores, La Calle ha revelado, en diferentes investigaciones, el “rifi rafe” que se dio al interior de la empresa para lograr que Orlado Galvis llegara al poder de la empresa como, efectivamente, sucedió.
El Semanario recibió las denuncias y conoció la demanda que enfrenta la Empresa Solidaria de Pelaya Cesar Emsopel ESP por la ‘jugadita’ del alcalde de este municipio, José Fabio Valencia, quien logró remover del cargo a quien era la gerente de esta empresa, Marinela Vergel a través de presuntas presiones y así montar a quien funge como actual gerente, Orlando Galvis Ortiz.
Marinela Vergel había sido designada para un período de dos años, sin embargo, fue destituida antes de finalizar su contrato, por lo que interpuso una demanda contra Emsopel, exigiendo una indemnización de 268 millones de pesos por derechos laborales y prestaciones no pagadas.
Orlando Galvis Ortiz, ya fue gerente de esta empresa en el año 2009 y la dejó con una serie de déficit significativos, entre esos; un proceso con su propio hermano, a quien no le pagó los salarios correspondientes, producto de esto se inició un proceso ejecutivo laboral.
Acoso laboral
Otra de las investigaciones realizadas, reveló que desde que Galvis Ortiz está en la gerencia de la Empresa Solidaria de Pelaya Cesar Emsopel ESP ha sido señalado por presuntas prácticas de acoso laboral. En uno de sus reportajes, La Calle conoció el caso de Lina Jaimes, ex trabajadora de Emsopel, a quien según el gerente la presionó injustamente y la despidió sin fundamento legal tras negarse a entregar una contraseña de redes sociales de la empresa, la cual según Jaimes, nunca tuvo.
De acuerdo otro artículo realizado por La Calle en marzo del año 2020, se expuso que Orlando Galvis Ortiz, quien en ese entonces fungía como secretario de gobierno de ese periodo administrativo, presionaba a la gerente de Emsopel de ese momento, Jenny Patricia Sierra Bejarano para que desistiera de su cargo (algo muy parecido a lo sucedido con la exgerente Marinela Vergel).






