Por: ISAÍAS CELEDÓN COTES
“El amor por cualquier cosa es el fruto de nuestro conocimiento de ella y se aumenta a medida que este último se profundiza” Leonardo Davinci
Ahora recuerdo este Hermoso suceso que me conto mi Padre: Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo. Un día vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por abrirlo más grande y poder salir.
El hombre vio que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Parecía que se había atascado.
Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo.
Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.
El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblaran y crecieran lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba. Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas.
Nunca pudo llegar a volar. Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.
La libertad y el volar solamente podían llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.
¿Cuál es la moraleja que nos deja esta interesante historieta?…
Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si la naturaleza nos permitiese progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como lo somos ahora, ¡FORTALEZA!!!
Debemos recordar que nunca recibimos más de lo que podemos soportar y que a través de nuestros esfuerzos y caídas, somos fortalecidos, así como el oro es refinado con el fuego: entre más potencial tenga el ser humano para triunfar, mas adversidades debe pasar, el oro es refinado con el fuego. ¿Cómo podemos aspirar a las mayores habilidades y grandezas de liderazgo, si nuestro compromiso nunca ha sido desafiado?…
Has trabajado duro por mucho tiempo, Haz empleado toda tu fuerza para conseguir lo que te propusiste, pero aun así, no has podido llegar a la meta ¿Qué pasa? ¿Por qué has fracasado?…tu tarea era empujar contra los obstáculos con todas tus fuerzas, y lo has hecho. Nunca te dijeron que los movieras. Tu tarea era empujar. Ahora vienes a decirle a Dios sin fuerzas a que has fracasado, pero, ¿en realidad fracasaste?…
Míra ahora, tus conocimientos adquiridos, tu seguridad interior, tu amor, tu Paz, tu Estabilidad Emocional y sobretodo tu Fe. A pesar de la adversidad has crecido mucho y tus habilidades ahora son mayores que las que tuviste alguna vez. Cierto, no has llegado a tu meta, pero tu misión era empujar y confiar en Dios…Eso lo has conseguido. Ahora, querido amigo, “Dios te llevara a la Meta”…
Nuestro cerebro se adapta o se expande en virtud de patrones repetitivos de actividades, de tal manera que; el cerebro que desarrollamos refleja la vida que llevamos. Cuando comprendamos por que actuamos como lo hacemos, podremos empezar a diseñar nuevas estrategias que nos permitan alcanzar lo que nos parecía inalcanzable, que nos permitan reinventarnos,…y hacer una versión mejorada de lo que algún día fuimos. Recordemos que nuestro cerebro está diseñado para mejorar con el uso, y los millardos de neuronas que tiene son capaces de establecer más conexiones que el número de átomos existentes en todo el universo, nuestro cerebro es eminentemente lingüístico de tal manera que así como esta codificado se puede decodificar, de la misma forma, tenemos la habilidad para reinventarnos permanentemente. Todo lo que nos hace humanos: recuerdos, deseos, valores y conocimientos, están tallados en una telaraña de millones de neuronas donde cada una puede conectarse con otras.
Poéticamente y Parafraseando a Santa Teresa De Jesús diremos: -Gusano de seda somos gusanillos que hilamos la tela de nuestras Vidas, y en el capullo nos encerramos, para que el gusano muera y del capullo salga Volando la Mariposa-…


