publicidad

publicidad

El malgasto de la UPC en un ‘moderno’ edificio que quedó mal hecho

A menos de tres meses de la apertura del bloque H de la Universidad Popular del Cesar sede Sabanas en Valledupar, que fue construido con recursos provenientes de un convenio de intervención para la adecuación y construcción de varios escenarios de la institución con un costo superior a los nueve mil millones de pesos a cargo de la contratista Unión Temporal Adtiva 2017, su estructura física presenta varios daños y deterioros que ponen en peligro la integridad de sus estudiantes.

La inauguración, una cortina de humo
Según la Universidad Popular del Cesar, con el propósito de acabar con el déficit de aulas, el hacinamiento y dignificar la labor de los estudiantes, se invirtieron varios miles de millones para la construcción de un nuevo bloque académico cuyo proceso de contratación inició durante la administración del ex rector Jesualdo Hernández Mieles en el 2015, que anunció que la obra se financiaría con recursos económicos provenientes del recaudo de los impuestos sobre la renta para la equidad y pro estampilla universitaria.
En ese mismo plan de inversión también se incluyó la ejecución de otros trabajos complementarios en la infraestructura del bloque académico de la sede Sabanas en Valledupar, como la refacción e impermeabilización y pintura del mismo, el cual sufrió una fisura a raíz de un movimiento telúrico que sacudió a Valledupar a mediados del año anterior; mejoramiento estructural del bloque de laboratorio; un bloque de aulas funcionales; el laboratorio de idiomas y el bloque administrativo.
La infraestructura fue inaugurada con ‘bombos y platillos’ por la ministra de educación Yaneth Giha Tovar el pasado 02 de marzo, durante un acto realizado el pasado mes de marzo en el que estuvieron presentes el Gobernador del Departamento, Francisco Ovalle Angarita, los congresistas José Alfredo Gnneco, Cristian José Moreno y Eloy Quintero, al igual que el rector de la UPC, Carlos Emiliano Oñate Gómez, donde se dijo que al estudiantado y al Cesar se le entregaba un recinto moderno con todos los recursos necesarios para impartir conocimientos con la mejor calidad.
En su momento, la ministra dijo estar muy contenta por la realización de esta y otras obras en la universidad, “porque cuando uno tiene infraestructura nueva, tiene oportunidades nuevas, tiene posibilidades nuevas y tiene al final de cuentas mejor educación y eso hace parte del camino para poder tener mejoramiento de la calidad”, dijo la ministra.
Sin embargo, según comentaron varios alumnos de esta institución de educación superior a Semanario La Calle, la estructura física que según el contrato de obra contiene cuatro pisos, un total de 32 aulas dotadas con aire acondicionado, con tecnología de última generación, centro de copiado, zona de cafeterías y completas baterías sanitarias, ascensor, entre otras cosas; está muy lejos de ser un ambiente propicio para la enseñanza y su realidad es que hoy no cuenta con todos los recursos que se supone que debería tener.
Luego de varios meses de obras, la planta entró en funcionamiento el pasado 20 de febrero con el objetivo de que todas las carreras de la FACE (Facultad de Ciencias Administrativas, Contables y Económicas) de la universidad pudiesen estar reunidas en la sede ubicada en el barrio Sabanas. No obstante, muchos alumnos aseguran que desde que se abrió el bloque empezó con fallas, ya que inicialmente no contaba con aires acondicionados ni ventilaciones, los baños estaban fuera de servicio, entre otras irregularidades.
“Eso lo inauguraron diciendo que ya está listo pero no es así. Inclusive duramos dos semanas dando clases en una infraestructura que aún no estaba terminada porque en ese tiempo tuvimos que estudiar con los albañiles trabajándonos encima, sobre andamios y de hecho todavía se está trabajando. Los pisos están picados, las paredes están un poco ahuecadas y tiene fallas en muchas partes”, dijo un estudiante que prefirió reservar su identidad.
En una visita realizada por el Semanario La Calle a este escenario se pudo constatar que el edificio presenta fugas de agua por el techo de algunos salones; las baldosas de los baños están manchadas de pintura porque primero se instalaron las baterías sanitarias antes de pintarlas y a la fecha no todos están en servicio; presenta evidentes fallas en los marcos de las puertas y algunas ventanas, y tampoco tiene servicio de wifi habilitado para el uso didáctico de estudiantes y maestros.
Muchos salones también carecen que de pupitres, según cuentan los estudiantes, porque a menudo se ven obligados a llevárselos de un lado para el otro porque no hay la cantidad suficiente para todas las personas que estudian allí.
Sin embargo, una de las mayores preocupaciones para los estudiantes es la falta de ascensor en la construcción de cinco pisos, en el que actualmente se albergan estudiantes de derecho, de ingeniería y otras facultades, a pesar de que la misma se instauró para las carreras administrativas.
“Le están negando a los profesores de avanzada edad, y a los discapacitados, de poder acceder al tercer, cuarto y quinto piso del bloque H porque no hay un ascensor. Para subir a los chicos que están en silla de ruedas a las partes superiores nos ha tocado hacer todo tipo de peripecias; además de que la mayoría de los profesores que trabajan aquí son señores de 50 años en adelante, que muchas veces tienen que subir hasta el quinto piso y cuando quieren llegar no pueden con el cansancio. Si se fatiga uno que esta joven, ahora más una persona de edad”, contó un empleado de la Universidad Popular del Cesar quien por miedo a ser víctima de persecución por parte de la administración, prefirió omitir su nombre.
El agravante en este tema es que el lugar donde debería estar funcionando el elevador que ni siquiera ha sido instalado, esta ‘tapado’ con una estructura endeble que cubre los huecos del edificio y que con cualquier movimiento fuerte o brusco puede resquebrajarse.
“Ni Dios lo quiera alguien peleando, corriendo o en una emergencia donde tenga que salir corriendo puede hasta matarse al chocar con eso porque la estructura está totalmente hueca y esta tapada solo por láminas de drywall que tampoco tienen una señal de advertencia para que las personas sepan que no pueden apoyarse ahí o que es una cosa que se puede partir porque no es una pared”, resaltó el empleado.

El contrato no aparece
Pese a que a través de varios comunicados, la UPC dio a conocer un estimado del valor de la inversión que se supera los nueve mil millones de pesos, Semanario La Calle escudriñó en el portal único de contratación estatal, SECOP, en busca del contrato adjudicado para esta obra pero en dicha plataforma no se encontró el documento que debería especificar el monto destinado tanto para la obra como para la interventoría del proyecto.
No obstante, el líder estudiantil Jaider Guerra, afirmó que para esta edificación hubo un primer presupuesto superior a los diez mil millones de pesos al que luego se le hizo una adición de 1.100 millones cuando a la rectoría llegó Carlos Oñate, y posteriormente se le hizo otra adición de 800 millones.
“Del presupuesto inicial se le ha inyectado capital dos veces y todavía le falta muchas cosas, como mano de obra directa y materia prima para poder terminarlo porque se agotaron los recursos. Se nota en el edificio que lo han hecho bastante rápido y han dejado cosas mal hechas, y necesita cosas elementales que deben aplicarse como control a la seguridad de los estudiantes y los profesores”, indicó el líder.
Dijo también que la edificación, que inició en diciembre de 2015, tenía un plazo de entrega de 12 meses pero esto no ocurrió sino hasta febrero de 2017, sobrepasando su fecha límite, motivo por el que los alumnos asignados para estudiar en ese bloque comenzaron sus clases dos semanas después del inicio del calendario académico de todos los programas debido a que aún estaban en construcción.
“Nos aguantamos más de un mes sin aire y así estuvimos hasta que llegó la ministra a inaugurar el bloque. Aguantamos todo ese trajín de trabajos y a la ministra supuestamente le dieron un bloque culminado pero en realidad lo que le mostraron fue el primer piso, dos salones con estudiantes en un acto montado y en ese momento le exigí que velara porque nos dieran algo bien hecho pero hicieron caso omiso”, expresó Guerra.
De manera constante, el Semanario La Calle intentó establecer comunicación con el rector de la Universidad Popular del Cesar, Carlos Emiliano Oñate Gómez, quien no atendió a ninguno de los llamados.

Deja una respuesta

publicidad

publicidad