La segunda vuelta presidencial dejó en evidencia la división política que caracteriza al Cesar. Aunque Iván Cepeda ganó el departamento con 281.730 votos frente a los 265.645 obtenidos por Abelardo De la Espriella, el candidato de derecha terminó imponiéndose a nivel nacional y se convirtió en el nuevo presidente de Colombia para el periodo 2026-2030.
Los resultados confirmaron una tendencia observada desde la primera vuelta. Mientras el norte del departamento y varios municipios del corredor minero respaldaron mayoritariamente a Cepeda, el sur del Cesar se consolidó como uno de los principales bastiones de De la Espriella. Municipios como Aguachica, San Martín, Río de Oro, San Alberto, Pelaya, Pailitas, Gamarra y La Gloria aportaron una importante votación al hoy presidente electo.
En Valledupar, uno de los principales escenarios electorales del departamento, De la Espriella logró 98.277 votos y fortaleció su presencia política en la capital cesarense. Por su parte, municipios como Agustín Codazzi, Becerril, Bosconia, Chiriguaná, El Paso, La Jagua de Ibirico y Pueblo Bello mantuvieron una marcada inclinación hacia las propuestas progresistas.
Más allá del resultado presidencial, la elección dejó claro que ninguna fuerza política tiene una hegemonía absoluta en el Cesar. La izquierda conserva una base sólida en el corredor minero, mientras la derecha mantiene un fuerte dominio en el sur del departamento. Esta realidad convierte al Cesar en uno de los territorios más competitivos y estratégicos del país de cara a las próximas elecciones regionales y legislativas.




