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El mapa político del Cesar se mantuvo

La segunda vuelta presidencial confirmó la profunda división política del departamento. Mientras Iván Cepeda ganó el voto popular en el Cesar, Abelardo De la Espriella consolidó en el sur del departamento el capital electoral que lo llevó a la Presidencia de la República.

 

Valledupar. El mapa político del Cesar volvió a exhibir las dos almas electorales que han marcado las últimas contiendas presidenciales. Con el 100 % de las mesas informadas, Iván Cepeda obtuvo 281.730 votos en el departamento frente a los 265.645 alcanzados por Abelardo De la Espriella. Sin embargo, el resultado departamental contrastó con el desenlace nacional: De la Espriella se convirtió en el nuevo presidente de Colombia para el período 2026-2030.

 

Los resultados ratificaron una tendencia que ya se había advertido desde la primera vuelta. El norte del departamento, especialmente los municipios vinculados al corredor minero y algunos centros urbanos, mantuvo una inclinación favorable al proyecto progresista representado por Cepeda. El sur, por su parte, volvió a consolidarse como el principal bastión de la derecha cesarense y una de las regiones donde De la Espriella obtuvo algunos de sus mejores resultados en el Caribe colombiano.

 

La capital del departamento fue nuevamente uno de los escenarios decisivos de la elección. En Valledupar, De la Espriella obtuvo 98.277 votos, incrementando significativamente su caudal electoral frente a la primera vuelta y demostrando la capacidad de crecimiento de su campaña en el municipio con mayor peso electoral del Cesar.

 

Aguachica volvió a desempeñar un papel determinante. Con 31.013 votos para el candidato de derecha, el municipio confirmó su condición de fortín electoral y de centro político del sur del departamento. A ese bloque se sumaron localidades como San Martín, Río de Oro, San Alberto, Pelaya, Pailitas, Gamarra, La Gloria y González, donde la candidatura de De la Espriella encontró un respaldo mayoritario.

 

Un mapa que venía dibujándose desde 2022

 

La elección presidencial de 2026 no puede entenderse sin observar la evolución política del Cesar durante los últimos cuatro años. En la primera vuelta presidencial de 2022, Gustavo Petro ganó el departamento con 190.420 votos frente a los 140.124 obtenidos por Rodolfo Hernández. Aquel resultado dejó una geografía política que, lejos de desaparecer, se consolidó en los procesos posteriores.

 

La primera vuelta de 2026 mostró un departamento prácticamente dividido en dos mitades. Cepeda logró imponerse en 12 municipios, mientras De la Espriella ganó en 13. La diferencia en Valledupar fue una de las más estrechas registradas en los últimos procesos electorales, evidencia de una competencia cada vez más equilibrada.

 

Municipios tradicionalmente asociados al voto alternativo y progresista, como Agustín Codazzi, Becerril, Bosconia, Chiriguaná, El Copey, El Paso, La Jagua de Ibirico y Pueblo Bello, mantuvieron una importante presencia electoral de la izquierda. El comportamiento de estas localidades confirmó que el corredor minero continúa siendo una de las principales reservas políticas del progresismo en el departamento.

 

Uno de los hechos más relevantes de la jornada fue el comportamiento de Curumaní. El municipio, considerado una de las plazas más disputadas del centro del Cesar, mostró una evolución electoral que lo convirtió en uno de los casos más observados de la segunda vuelta, reflejando que las lealtades políticas tradicionales son cada vez menos rígidas.

 

Un departamento estratégico para las próximas elecciones

 

Más allá del resultado presidencial, la elección dejó un mensaje claro para las fuerzas políticas del Cesar: ninguna corriente ideológica posee una hegemonía definitiva. Los márgenes estrechos observados en varios municipios evidencian que el electorado cesarense es hoy más competitivo y volátil que en décadas anteriores.

 

La izquierda mantiene una base sólida en el corredor minero y en sectores urbanos, mientras la derecha ha consolidado una estructura territorial robusta en el sur del departamento. Entre ambos bloques se desarrolla una disputa que será determinante en las futuras elecciones legislativas, regionales y locales.

 

La segunda vuelta presidencial confirmó que el Cesar es uno de los departamentos políticamente más disputados del país. Aunque el territorio respaldó mayoritariamente a Iván Cepeda, el peso electoral acumulado por Abelardo De la Espriella en regiones estratégicas del país terminó conduciéndolo a la Casa de Nariño.

 

Las urnas dejaron una conclusión inequívoca: el Cesar sigue siendo un reflejo de la polarización nacional, un territorio donde convergen proyectos políticos distintos y donde cada elección redefine, voto a voto, el equilibrio de poder regional.

 

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