En las últimas horas ‘El monstruo de mi cuarto’, el cuento ganador del concurso ‘Medellín en 100 palabras’ se ha vuelto tendencia por el aterrador relato de su autor, Miguel Ángel López de tan solo 15 años de edad.
El titular del cuento apenas resume, la pesadilla que según los ciudadanos que han leído el cuento, es parte de la cotidianidad a la que lamentablemente están sumidas muchas personas en Medellín.
“Mi casa queda en una loma cerca de la estación Andalucía. Allí vivimos tres personas. Mi mamá, El monstruo y yo. Cada vez que me voy a dormir puedo ver que en la esquina de mi habitación se para el monstruo para verme mientras duermo. Me da miedo que me haga algo mientras no puedo verlo, puedo sentir su mirada más y más profunda, como si sus intenciones se escucharan a gritos. Le he puesto varios nombres, El monstruo, El vigilante, el coco y muchos otros. Pero mi mamá le dice amor”.
Este es el texto ganador del concurso -Medellín en 100 palabras- en la categoría juvenil.
Miguel Ángel López, 15 años.⁰Aranjuez, Medellín. pic.twitter.com/FLh5MA5j1g— Santiago Alarcón U (@Santialarconu) January 5, 2023
Frente a la viralidad de la historia, y al ver que cientos de personas vieron este relato como denuncia, el joven autor de cuento, aclaró en su cuenta de Facebook que el cuento con el que ganó el concurso no es un reflejo de su realidad, sino el caso del abuso de una amiga suya que lo motivó para hablar sobre este tema.
«Saludo cordialmente a todas aquellas personas que han mostrado su interés y apoyo por mi relato, pero no mal interpreten ya que no es mi caso y quienes me conocen pueden acreditarlo… Mi madre es una hermosa administradora de empresas, soltera, que siempre ha velado por mi bienestar en compañía de mis abuelos… Es lindo la preocupación pero es solo un relato de una sociedad que le aqueja el abuso. Gracias a todos», explicó Miguel Ángel López.
Seguidamente, en una entrevista con un diario nacional, López aseguró que su amiga tuvo la confianza de contarle su caso porque no sentía el respaldo de sus familiares.
“Su mamá nunca le creyó, se lo guardó siempre, desde que tenía 12 años, y un día no aguantó más y me lo contó a mí, ella me tuvo la confianza porque no se sentía acogida por sus familiares, eso realmente me tocó (…) Siento que son temas que aunque muchos pasan por eso, les da miedo hablarlo, porque sus papás o cuidadores no los escuchan, piensan que son babosadas que dicen los niños”, agregó.


