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“EL NIÑO MALCRIADO…NUNCA ESTA SATISFECHO CON NADA”

Educar a un niño es uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos los padres, de eso no hay dudas, sobre todo si tenemos en cuenta que los bebés no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo y que a menudo debemos recurrir a nuestro instinto, el cual, a veces nos conduce a educar o a malcriar, con aquella frase que muchos escuchamos: “A MI HIJO LE DARÉ, TODO LO QUE YO NO TUVE”.

Todos nos equivocamos y vamos aprendiendo en el camino,  pero si algo me queda bien claro,  es que los padres siempre quieren mejorar cada día, para brindar  lo mejor a sus hijos.. Nunca es demasiado tarde para detectar qué estamos haciendo mal y reencontrar el camino porque una educación demasiado protectora o permisiva, la rigidez y la negligencia, puede tener consecuencias terribles no solo para el desarrollo del niño sino también para la dinámica familiar. Un niño criado en jaula de oro, es un niño malcriado que no es feliz, y su familia tampoco lo es. Por eso es tan importante aprender a detectar las primeras señales de peligro y corregir.

 

¿CÓMO DETECTAR A UN NIÑO MALCRIADO?

 

*    Los berrinches son frecuentes : Las rabietas son comunes cuando los niños son pequeños y pueden considerarse normales hasta los 3 o 4 años ya que son, esencialmente, una válvula de escape para que el niño exprese su frustración. Cuando el niño es pequeño le resulta difícil poner en palabras lo que siente por lo que lo expresa a través de su cuerpo. Además, su nivel de autocontrol aún es muy escaso. Sin embargo, a medida que crece aumenta su control y su capacidad de expresión por lo que las rabietas no tienen cabida. Las rabietas en un niño en edad escolar suelen ser síntoma de que está mimado en exceso.

*     Te avergüenza de forma frecuente en público: Cuando el niño comprende que algunos de sus comportamientos te avergüenzan, los aprovecha para manipularte y llamar la atención en público. Por eso, es frecuente que sus rabietas tengan lugar en sitios públicos (centros comerciales, parques, heladería, restaurantes) o que revele cosas que te hagan sentir incómoda, incluso si le has advertido, que no debe decirlas.

*     Nunca está satisfecho con nada: Los niños consentidos a menudo no pueden expresar su satisfacción con lo que tienen. Si ven a alguien más con algo, ellos van a querer eso en lugar de lo que ya tienen. Cuando siempre le has dado todo lo que ha querido y no ha escuchado un “no” en su vida, el niño crece creyendo que es el centro del universo, que todos viven para servirle.

*     Como resultado, nunca se muestran conformes con lo que tienen y quieren siempre más. Por ejemplo, sus juguetes le satisfacen durante un periodo de tiempo muy corto e inmediatamente quiere que le compren otros, o pide un plato especial para la cena, pero después no lo come. “La vara y la corrección dan sabiduría, más el niño consentido avergonzará a su madre” Prov. 29: 15

*     No ayuda en casa: A ningún niño le gusta limpiar, pero una vez que han pasado los primeros años de vida, debería estar dispuesto a ayudar con tareas pequeñas, como recogiendo sus juguetes y guardando sus zapatos.

*     Son manipuladores: En eso si son buenos y controlan el comportamiento de sus padres, para obtener todo lo que quieren y por eso recurren a todo tipo de estrategias, desde las pataletas, gritos, hasta fingir que están enfermos y muchos hasta se atreven a  confrontar a sus padres.

*     Tienes que rogarle: Los padres son figuras de autoridad y los niños deberían obedecer cuando realizan una solicitud. Como padres no tendríamos que rogar a nuestros hijos para que terminen de realizar una tarea.

*     Tienes que sobornarlo: No deberíamos tener que sobornar a nuestros hijos con dinero, golosinas o juguetes para que hagan las tareas diarias.

Los padres deben tener muy claro, que satisfacer las necesidades de los hijos no implica satisfacer todos sus deseos. Ellos no conocen los límites y nosotros debemos discernir entre una necesidad y un capricho. Esto no siempre es fácil, ya que la satisfacción de un capricho puede ser una necesidad real para un niño. El niño al que se le da todo lo que quiere, se puede hacer una idea equivocada del mundo. Pensar que tiene un derecho innato le puede causar problemas graves de enfrentamiento con la realidad cuando sea adulto, incluso pueden llegar a considerarse “el ser más especial del mundo y por eso existen personas altivas, arrogantes, que creen que todo el mundo tiene que rendirles pleitesía.

La excesiva permisividad surge cuando los padres no dedican suficiente tiempo a sus hijos y les compensan dándoles lo que quieren (puede ser por sentimientos de culpa). Los padres deben ser equilibrados  con sus tiempos libres, para dedicárselos a los hijos…no sólo necesitan calidad, sino cantidad. El dar regalos y dulces, empeoran las cosas.

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