Por: Carlos Orozco Raudales
“¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿ para dónde vamos?, ¿para qué vivimos?, ¿Por qué vivimos?… “
A través de los siglos estas son las preguntas que la humanidad se ha estado haciendo, sin tener respuestas concretas, o sea siempre estaremos en el Limbo en lo relacionado con este asunto, por mucho que haya teorías a diestra y siniestra por parte de los estudiosos de estos temas, intelectuales, científicos de todas las ramas, etc.
Existen muchas teorías que explican el origen de la vida; se han escrito centenares de libros, pero a una teoría se le opone otra, y así llegamos a la conclusión de que nadie sabe nada. Cada uno tiene su propia VERDAD, entonces no se sabe quién tiene la razón, pues la VERDAD es una sola en todo el UNIVERSO. Los Grandes Profetas, Iluminados, Iniciados, Maestros Espirituales de todos los tiempos, siempre dijeron que LA VERDAD no hay que buscarla afuera sino dentro de uno mismo.
“Cuando Poncio Pilatos le preguntó al Gran Maestro Jesús El Cristo cual era la VERDAD, EL guardó silencio. Cuando los discípulos le hicieron la misma pregunta al Budha, dio la espalda y se retiró. La VERDAD no puede ser explicada, cada cual ha de experimentarla por sí mismo.
Este siglo XX con toda su espectacularidad, guerras, prostitución, sodomía mundial, degeneración sexual, drogas, alcohol, crueldad exorbitante, perversidad extrema, monstruosidad, etc., etc., etc., es el espejo en que debemos mirarnos; no existe pues razón de peso como para jactarnos de haber llegado a una etapa superior de desarrollo.”
Hubo en el pasado muchas Civilizaciones portentosas que avanzaron mucho en el Campo Tecnológico, pero fueron destruidas porque se degeneraron moral y espiritualmente; nuestra Civilización actual está atravesando por una crisis muy peligrosa. No es un secreto que en los últimos cincuenta años hemos avanzado mucho en el Campo Tecnológico, pero seguimos siendo los mismos bárbaros de hace quinientos años. Para que una Civilización florezca y perdure, tiene que avanzar al mismo tiempo tecnológicamente, moralmente y espiritualmente.
En nuestro querido País, muchos políticos, gobernantes y algunos Presidentes, se han preocupado por firmar Tratados de Paz con los Grupos Ilegales, porque dígase lo que se diga, a nadie le conviene la guerra. Se han firmado algunos, así sean imperfectos, pero los resultados han sido muy pobres. La prueba la tenemos en el momento presente; por todas partes hay violencia, muertes, atracos, violaciones, robos, asesinatos, secuestros, infanticidios, feminicidios, etc., etc.
Realmente lo que interesa es el modo de ser de cada persona; algunos sujetos serán borrachos y drogadictos, otros abstemios, aquellos honrados y estos sinvergüenzas, unos flojos y otros trabajadores, unos violentos y otros mansos, unos creyentes y otros ateos, unos serviciales y otros tacaños, etc. De todo hay en la viña del Señor.
La masa es la suma de los individuos; lo que es el individuo es la masa, es el Gobierno. La masa es pues la extensión del individuo; no es posible la transformación de las masas, de los pueblos, si el individuo, si cada persona, no se transforma.
Nadie puede negar que existen distintos niveles sociales; hay gentes de iglesia y de prostíbulos; de comercio y de campo, etc., etc.
De la misma manera existen distintos NIVELES DEL SER. Lo que internamente somos, espléndidos o mezquinos, generosos o tacaños, violentos o apacibles, castos o lujuriosos, atrae las diversas circunstancias de la vida. Un lujurioso atraerá siempre escenas, dramas y hasta tragedias de lascivia en la que se verá metido. Un borracho atraerá a los borrachos y se verá metido siempre en bares y cantinas, eso es obvio. Un delincuente de cualquier calaña atraerá delincuentes, un asesino atraerá asesinos, un ratero atraerá rateros, un estafador atraerá estafadores, un homosexual atraerá homosexuales, una lesbiana atraerá lesbianas, un ludópata atraerá ludópatas, un drogadicto atraerá drogadictos.
Por LEY DE AFINIDADES PSICOLÓGICAS se forman círculos para bien o para mal, dependiendo de los diferentes NIVELES DEL SER. No hay dos personas iguales en el mundo. Si hay ocho mil millones de habitantes, habrá ocho mil distintos NIVELES DEL SER.
Sin embargo, nosotros tenemos ganas de cambiar, voltear la página de nuestra historia, pero no conocemos el procedimiento; estamos metidos en un callejón sin salida. Lo que nos sucedió ayer nos sucede hoy y nos sucederá mañana; repetimos siempre los mismos errores y no aprendemos las lecciones de la vida ni a cañonazos. Todas las cosas se repiten en nuestra propia vida; decimos las mismas cosas, hacemos las mismas cosas, lamentamos las mismas cosas. Esa repetición aburridora de dramas, comedias y tragedias continuará mientras carguemos en nuestro interior los elementos indeseables de la IRA, CODICIA, LUJURIA, ENVIDIA, ORGULLO, PEREZA, GULA, ETC.
¿Cuál es nuestro NIVEL MORAL, o mejor dijéramos: ¿cuál es nuestro NIVEL DEL SER? Mientras no cambiemos radicalmente, continuará la repetición de todas nuestras miserias, escenas, desgracias e infortunios.
Todas las cosas, todas las circunstancias, que se suceden fuera de nosotros, en el escenario de este mundo, son exclusivamente el reflejo de lo que interiormente llevamos. Con justa razón podemos aseverar solemnemente que LO EXTERIOR ES REFLEJO DE LO INTERIOR. Cuando nosotros cambiamos interiormente y tal cambio es radical, lo exterior, las circunstancias, la vida, cambian también.
“He estado observando por este tiempo, (año 1974), un grupo de gentes que invadieron un terreno ajeno. Aquí en México tales gentes reciben el curioso calificativo de “PARACAIDISTA”. Son vecinos de la colonia campestre Churubusco, están muy cerca a mi casa, motivo por el cual he podido estudiarlos de cerca. Ser pobre jamás puede ser delito, más lo grave no está en eso, sino en su NIVEL DEL SER. Diariamente se pelean entre sí, se emborrachan, se insultan mutuamente, se convierten en asesinos de sus propios compañeros de infortunio, viven ciertamente en inmundas chozas dentro de las cuales en vez de amor reina el odio.
Muchas veces he pensado en que si cualquier sujeto de esos, eliminara de su interior el odio, la ira, la lujuria, la embriaguez, la maledicencia, la crueldad, el egoísmo, la calumnia, la envidia, el amor propio, el orgullo, etc., etc., etc., gustaría a otras personas, se asociaría por simple Ley de Afinidades Psicológicas con gentes más refinadas, más espirituales; esas nuevas relaciones serían definitivas para un cambio económico y social. Seria ese el sistema que le permitiera a tal sujeto, abandonar la “cochera”, la “cloaca inmunda”.
El párrafo anterior que está entre comillas y negrita fue sacado de una de las Obras (escribió más de 100), del Maestro Espiritual de Misterios mayores Samael Aum Weor. Este poderoso Maestro tiene el grado de Arcángel en los Mundos Internos.
Este es un ejemplo extremo del efecto que tiene en una Sociedad, un Conglomerado de gentes de muy bajo NIVEL MORAL O NIVEL DEL SER. Si nosotros observamos cuidadosamente la gente que vive en nuestro vecindario, habrá vecinos buenos, regulares, y malos. Cuando nos mudamos de barrio por x o y motivo, lo primero que nos interesa es el estrato social y averiguamos algo de la gente que habita ese posible nuevo vecindario. En el fondo, sin saberlo estamos buscando un sitio donde vivan personas de un buen NIVEL DEL SER O NIVEL MORAL, para poder vivir tranquilos.
En nuestro querido País, y es una opinión muy personal, hay muchísima gente que tiene un NIVEL DEL SER muy bajo, así como también hay mucha gente que tiene un buen NIVEL DEL SER. Tal vez esto ha evitado que hayamos colapsado. Nadie puede negar que hay no solamente delincuentes rastreros sino también de cuello blanco, incluso Profesionales y de buena posición social, económica y política que desempeñan altos cargos en el Estado, pero que roban a más no poder, y tienen la palabra chanchullo a flor de labio. Es lógico pues que estemos atravesando por una crisis muy lamentable.
El ejemplo de un país Centroamericano que tiene muy bajos índices de violencia es Costa Rica. Sin duda alguna la gran mayoría de sus habitantes tiene un buen NIVEL DEL SER. Durante el transcurso de mi vida he escuchado a mucha gente decir que les gustaría mucho vivir en un País como Costa Rica.
EN mi ESCRITO anterior yo opiné que para que nuestro País no llegara a extremos peligrosos, (extremo más negativo de la LEY DEL PENDULO,) cada quien debería hacer “ALGO”, o sea poner nuestro granito de arena para que mejorara significativamente. Este “ALGO” puede ser que elijamos muy cuidadosamente nuestros gobernantes (los menos malos), pero lo más importante es que mejoremos nuestro NIVEL DEL SER (LO EXTERIOR ES EL REFLEJO DE LO INTERIOR), en vez de estar pendientes de mejorar a los demás, ya que somos impotentes para hacer cualquier otra cosa. Sabemos que una Revolución, por los ejemplos del pasado, genera violencia y deja muchas heridas abiertas. La violencia solo trae más violencia.
Hace más o menos 25 años yo tuve un buen Maestro de Obras, durante el ejercicio de mi Profesión como contratista de obras civiles. Era una persona muy correcta y disciplinada. Me atrevo a decir que fue el mejor Maestro que tuve. Era muy responsable, no era ronero pero se tomaba sus cervecitas de vez en cuando. Tenía un buen hogar e iba a misa todos los domingos. Cuando no podía contratarlo por X o Y motivo, lo recomendaba mucho con otros Ingenieros y lo hacía con gusto. Sin duda alguna el hombre se recomendaba con su propio trabajo, pero lo más importante era que tenía un buen NIVEL DEL SER y que se notaba a leguas pues nunca trató de joderme.
De la misma manera, durante los muchos años que duré construyendo Obras Civiles, contraté cuatro conductores, pues yo viajaba bastante por los Pueblos. Estos Señores eran rateritos y torciditos y por tal motivo los fui liquidando uno por uno. Al final decidí no volver a contratar conductores, pues me daban por la cabeza cada vez que les daba papaya. Eso sí, como es lógico nunca me animé a recomendarlos, por el mal comportamiento que tuvieron conmigo. Sobra mencionar que tenían un NIVEL DEL SER muy bajo.
Estos son dos ejemplos clásicos de como una Sociedad puede mejorar o empeorar, dependiendo del NIVEL DEL SER de sus miembros, lo cual sin duda alguna es muy IMPORTANTE, pues LO EXTERIOR ES EL REFLEJO DE LO INTERIOR.
Existen en el mundo muchos círculos de asociación, dependiendo de los NIVELES DEL SER de sus integrantes, y de la Ley de Afinidades Psicológicas y Espirituales. Así por ejemplo hay círculos religiosos, profesionales, científicos, sociales, culturales, etc., donde cualquier persona, después que se lo proponga, mejorando su NIVEL DEL SER puede aspirar a su ingreso, buscando así una mejor calidad de vida no solamente psicológica, emocional y espiritual sino también material y económica, en vez de delinquir para tener una vida fácil, como sucede mucho en Colombia. La mejor manera de que nuestra Sociedad mejore sustancialmente es que cada uno de sus miembros luche por mejorar su NIVEL DEL SER o NIVEL MORAL.
Podemos concluir que, si verdaderamente queremos un CAMBIO RADICAL, lo que primero tenemos que comprender es en cual NIVEL DEL SER estamos, ya seamos blancos, negros, morenos, amarillos, cobrizos, ignorantes, ilustrados, etc. No sería posible pasar a otro NIVEL DEL SER si ignoramos el estado en que nos encontramos. El procedimiento para mejorar nuestro NIVEL DEL SER ya lo conocemos: Eliminar de nuestro interior diariamente, los elementos indeseables o defectos psicológicos a medida que se van manifestando, o sea: IRA, CODICIA, GULA, ENVIDIA, PEREZA, ORGULLO, LUJURIA; orar y meditar todo lo que se pueda y sacrificarse por la Humanidad “ALGO”, haciendo una que otra obrita de caridad, cada uno de acuerdo a sus posibilidades.




