
El Distrito de Riohacha proyectó una primera etapa con canchas, graderías, zonas verdes y espacios recreativos para la Comuna 10. Hubo diseños, disponibilidad presupuestal y adjudicación por más de $2.856 millones. Ocho años después, los documentos disponibles en SECOP dejan una pregunta abierta: ¿qué ocurrió después de adjudicar la obra?; Lo que debía convertirse en uno de los principales espacios deportivos y recreativos de la Comuna 10 de Riohacha terminó convertido en una historia llena de interrogantes. El Polideportivo Denzil Escolar fue diseñado, presupuestado y sometido a un proceso de contratación pública, pero el rastro documental disponible en SECOP se corta justamente cuando debía comenzar la etapa más importante: convertir los planos en una obra.
Los documentos consultados por Semanario La Calle muestran que el Distrito adelantó la Licitación Pública LP 021 de 2017, cuyo objeto era la “Construcción primera etapa del Polideportivo Denzil Escolar, Comuna Diez (10), en el Distrito de Riohacha”; No se trataba de una propuesta menor, el presupuesto oficial ascendía a $2.858.441.873, incluyendo costos directos e indirectos. Para respaldar el proceso, la Oficina de Presupuesto Distrital había expedido el Certificado de Disponibilidad Presupuestal No. 0000487 del 22 de septiembre de 2017, asociado a la fuente de financiación denominada Desahorro FONPET.
De los planos a una inversión millonaria
El proyecto llevaba años tomando forma sobre el papel. Un plano arquitectónico fechado en octubre de 2016 permite dimensionar lo que se pretendía construir en la sede principal de la Institución Educativa Denzil Escolar. El diseño contemplaba juegos infantiles, parqueaderos, zonas peatonales, bancas, vestidores para equipos y árbitros, graderías y diferentes espacios deportivos y complementarios.
El presupuesto llevó posteriormente esos dibujos a pesos y centavos
Solo las actividades preliminares y movimientos de tierra fueron calculadas en más de $265 millones, allí aparecían trabajos como descapote, localización y replanteo, excavaciones, rellenos y retiro de material, también se presupuestaron áreas comunes, recorridos peatonales y zonas verdes. El expediente incluía además canchas polifuncionales, graderías, cerramientos, cancha de fútbol 7 y obras eléctricas e hidrosanitarias.
En otras palabras, el polideportivo existía con bastante detalle en los documentos oficiales.
Lo que falta explicar es por qué esa planeación no terminó reflejándose de la misma manera en el terreno. La obra fue adjudicada, el proceso contractual continuó durante 2018. El informe de evaluación muestra que el Consorcio Comuna 10 Riohacha fue habilitado después de la evaluación jurídica, financiera y técnica. El documento identifica entre sus integrantes a Tecniciviles, con una participación del 80 %, e Ibérica, con el 20 %.
La propuesta obtuvo 1.000 puntos de 1.000 posibles y el comité evaluador recomendó adjudicarle la licitación al Consorcio Comuna 10 Riohacha; Posteriormente, la Resolución de Adjudicación formalizó la selección por aproximadamente $2.856 millones y estableció un plazo de diez meses para la ejecución, una vez cumplidos los requisitos correspondientes, hasta ahí, el camino documental parece claro: había diseños, presupuesto, disponibilidad presupuestal, proceso licitatorio y adjudicatario.
Después comienza la incertidumbre.

¿Y después de la adjudicación qué pasó?
La revisión realizada por Semanario La Calle al expediente disponible en SECOP encontró documentos correspondientes a la estructuración y selección del contratista: estudios, especificaciones técnicas, presupuesto, planos, pliegos, observaciones, informe de evaluación y resolución de adjudicación. La propia plataforma registra entre los hitos del proceso su creación el 28 de diciembre de 2017, la convocatoria del 9 de mayo de 2018 y la adjudicación del 22 de junio de 2018.
Pero en el expediente público consultado no aparecen los documentos posteriores que permitirían reconstruir con claridad la ejecución de la obra, no se observan allí acta de inicio, actas parciales de ejecución, informes de interventoría, comprobantes de pagos, eventuales suspensiones o reinicios, ni actas de terminación o liquidación. Ese vacío documental es fundamental porque adjudicar $2.856 millones no significa que esa misma cantidad haya sido efectivamente desembolsada.
Los documentos disponibles permiten demostrar cuánto estaba presupuestado y por cuánto fue adjudicado el proyecto, pero no permiten concluir cuánto dinero —si alguno— fue finalmente pagado al contratista, por eso la pregunta no puede ser todavía “¿dónde se perdieron los $2.800 millones?”, sino una mucho más precisa:

¿Qué pasó con el proyecto y con los recursos después de su adjudicación?
Una promesa que ya generaba preguntas en 2019, La incertidumbre alrededor del proyecto no es nueva. Publicaciones periodísticas de 2019 ya daban cuenta de cuestionamientos sobre la falta de inicio de la construcción, pese a que el proyecto había sido anunciado públicamente, ese antecedente resulta relevante porque demuestra que las preguntas sobre el polideportivo surgieron poco tiempo después de su adjudicación.
Sin embargo, Semanario La Calle no toma esas versiones como prueba sobre las causas que habrían impedido ejecutar el proyecto. Determinar qué ocurrió requiere documentos oficiales que permitan reconstruir el contrato después de la adjudicación y esos son precisamente los documentos que no aparecen en el expediente público consultado.

Ocho años después, Riohacha todavía debe una explicación
El caso del Polideportivo Denzil Escolar no es simplemente la historia de unas canchas que quedaron pendientes, es la historia de un proyecto que avanzó lo suficiente dentro de la administración pública como para tener diseños, presupuesto, disponibilidad de recursos, proceso licitatorio, contratista seleccionado y un plazo de diez meses, pero cuyo rastro se vuelve difícil de seguir precisamente cuando debía comenzar lo más importante: la ejecución.
Los documentos muestran que el Distrito hizo cuentas hasta el último detalle, se presupuestaron movimientos de tierra, zonas verdes, recorridos peatonales, canchas, graderías, cerramientos e instalaciones. Incluso existían planos que mostraban cómo debía lucir el escenario, también quedó documentado que existía disponibilidad presupuestal por $2.858.441.873 y que posteriormente se adelantó el proceso para seleccionar al responsable de ejecutar la primera etapa.
Diez meses era el plazo contractual, han pasado años
Ahora no basta con volver a prometer que algún día habrá un polideportivo, Riohacha necesita algo mucho más sencillo; que alguien abra el expediente completo y explique, documento en mano, qué se contrató, qué se pagó, qué se ejecutó y qué pasó con lo que faltó, porque después de tantos años, el Denzil Escolar ya no necesita otro plano, necesita respuestas.

¿Dónde están los entes de control?
El Denzil Escolar no se perdió entre papeles anónimos, tuvo administraciones, funcionarios, presupuesto y responsables de vigilar, la obra fue adjudicada en junio de 2018 durante la administración de Fabio David Velásquez Rivadeneira y en mayo de 2019, bajo el gobierno de Juan Carlos Suaza Movil, la Alcaldía volvió a anunciar públicamente que el proyecto arrancaría y tendría diez meses para ejecutarse, pero los años pasaron y hoy siguen faltando documentos públicos que permitan cerrar una pregunta elemental; ¿qué ocurrió finalmente con el contrato y con los recursos comprometidos para el polideportivo? Más inquietante aún, en la búsqueda realizada por Semanario La Calle no se encontró hasta ahora un pronunciamiento público verificable de Contraloría, Procuraduría o Fiscalía específicamente sobre lo ocurrido con esta obra y ahí el silencio también genera preguntas; ¿nadie vio las alertas?, ¿nadie pidió cuentas?, ¿ningún organismo consideró necesario establecer por qué un proyecto de más de $2.800 millones, adjudicado y anunciado a una comunidad, terminó rodeado de tantos interrogantes? Las administraciones cambiaron y los años corrieron; la Comuna 10, en cambio, sigue teniendo derecho a saber quién debía vigilar, qué se hizo con el proyecto y por qué las respuestas no llegaron al mismo ritmo que las promesas.

