Por Carlos Orozco Raudales
Nosotros nacemos con los cinco sentidos externos, o sea la vista, el oído, el tacto, el olfato, el gusto. Estos sistemas captan señales del exterior y las envían al cerebro para que podamos entender lo que pasa a nuestro alrededor y desenvolvernos normalmente en el mundo físico. El cuerpo humano es una máquina perfecta, un regalo del Padre Celestial, que nos permite evolucionar hasta cierto punto, dependiendo de las aspiraciones de cada uno, en el campo intelectual, social, cultural, científico, deportivo, político, etc. Podemos mejorar nuestro cuerpo físico todo lo que queramos, haciendo un uso normal y correcto de nuestros sentidos externos.
Pero para mejorar nuestra Alma, los sentidos externos son insuficientes; en otras palabras, es muy incipiente y limitado el perfeccionamiento del Alma, si vivimos únicamente la vida del EGO. Se necesita ALGO MÁS para avanzar en el campo Psicológico, Espiritual y Emocional. Todo niño o niña cuando nace tiene las semillas o los embriones de los Sentidos Internos, que generalmente se pierden en un alto porcentaje, pues casi nadie se anima a desarrollarlos mediante el Trabajo Interno. Dicho de otra manera, se requiere hacer algo muy especial para engrandecer y perfeccionar El Alma. Esto es lo que se llama LA GRAN OBRA DEL PADRE, (muchos la inician y muy raros llegan a la meta).
Los Sentidos Internos más importantes son: Autoobservación Psicológica, Presentimiento, Intuición, Telepatía (lenguaje universal, comunicación a distancia), Clarividencia (permite ver lo invisible al mundo físico), Clariaudiencia (oído oculto) y otros más. Todos tienen su asiento en el Alma y hay que poner a funcionar la Imaginación Consciente para que funcionen y operen. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que el más importante de todos es la Autoobservación Psicológica, (con este se inicia el Autoconocimiento) ya que nos permite descubrir todo lo bueno y malo que tenemos por dentro, siempre y cuando la pongamos en práctica permanentemente. Para eliminar un defecto psicológico, hay que someterlo a tres fases: DESCUBRIR, COMPRENDER Y ELIMINAR.
El descubrimiento lo hacemos indudablemente mediante la Autoobservación Psicológica; es algo así como un Inventario Moral que hacemos internamente con la finalidad de investigar que nos sobra y que nos falta. La eliminación se hace poniendo en práctica la Muerte Psicológica, que está claramente explicada en un ESCRITO anterior.
A continuación, me permito transcribir algunos apartes de una de las Obras del Gran Maestro Resurrecto y Cristificado (escribió más de setenta) Samael Aum Weor. Este poderoso Maestro tiene el Grado de Arcángel en los Mundos Internos.
“A medida que uno trabaja sobre sí mismo va comprendiendo cada vez más y más, la necesidad de eliminar radicalmente de su naturaleza interior, todo eso que nos hace tan abominables. Las peores circunstancias de la vida, las situaciones más críticas, los hechos más difíciles, resultan siempre maravillosos para el autodescubrimiento íntimo. En esos momentos insospechados, críticos, afloran siempre y cuando menos lo pensamos, los Yoes más secretos; si estamos alerta incuestionablemente nos descubrimos. Las épocas más tranquilas de la vida son precisamente las menos favorables para el trabajo sobre sí mismo.
Existen momentos de la vida demasiado complicados en que uno tiene marcada tendencia a identificarse fácilmente con los sucesos y a olvidarse completamente de sí mismo; en esos momentos hace uno tonterías que a nada conducen; si se estuviese alerta, si en esos mismos momentos en vez de perder la cabeza se acordarse de sí mismo, descubriría con asombro ciertos Yoes de los cuales jamás tuvo ni la más mínima sospecha de su posible existencia. El Sentido de la auto observación íntima, se encuentra atrofiado en todo ser humano; trabajando seriamente, auto observándose de momento en momento, tal Sentido se desarrollará en forma progresiva.
A medida que el Sentido de auto observación prosiga su desarrollo mediante el uso continuo, nos iremos haciendo cada vez más capaces de percibir en forma directa aquellos Yoes sobre los cuales jamás tuvimos dato alguno relacionado con su existencia. Ante el Sentido de auto observación íntima cada uno de esos Yoes que en nuestro interior habitan, asumen realmente esta o aquella figura secretamente afín con el defecto personificado por la misma. Indubitablemente la imagen de cada uno de estos Yoes tiene cierto sabor psicológico inconfundible mediante el cual aprehendemos, capturamos, atrapamos, instintivamente su naturaleza íntima, y el defecto que le caracteriza.
En principio el Esoterista no sabe por dónde empezar, siente la necesidad de trabajar sobre sí mismo, pero se halla completamente desorientado. Aprovechando los momentos críticos, las situaciones más desagradables, los instantes más adversos, si estamos alertas descubriremos nuestros defectos sobresalientes, los Yoes que debemos desintegrar urgentemente. A veces puede empezarse por la ira o por el amor propio, o por el desdichado segundo de lujuria, etc., etc., etc. Es necesario tomar nota sobre todo en nuestros estados psicológicos diarios, si es que de verdad queremos un cambio definitivo.
Antes de acostarnos conviene que examinemos los hechos ocurridos en el día, las situaciones embarazosas, la carcajada estruendosa de Aristófanes y la sonrisa sutil de Sócrates. Puede que hayamos herido a alguien con una carcajada, puede que hayamos enfermado a alguien con una sonrisa o con una mirada fuera de lugar. Recordemos que, en esoterismo puro, bueno es todo lo que está en su lugar, malo es todo lo que está fuera de lugar. El agua en su lugar es buena, pero si esta inundare la casa estaría fuera de lugar, causaría daños, sería mala y perjudicial. El fuego en la cocina y dentro de su lugar, además de ser útil es bueno; fuera de su lugar quemando los muebles de la sala sería malo y perjudicial.
Cualquier virtud por santa que sea, en su lugar es buena, fuera de su lugar es mala y perjudicial. Con las virtudes podemos dañar a otros. Es indispensable colocar las virtudes en su lugar correspondiente. A medida que el sentido de la autoobservación íntima se desarrolla mediante el uso continuo, podemos ir viendo todos esos Yoes que sirven de fundamento básico a nuestro temperamento individual, ya sea este último, sanguíneo o nervioso, flemático o bilioso.
Indubitablemente la mente no puede alterar fundamentalmente ningún defecto psicológico; obviamente el entendimiento puede darse el lujo de rotular un defecto con tal o cual nombre, de justificarlo, de pasarlo de un nivel a otro, etc., mas no podría por sí mismo aniquilarlo, desintegrarlo. Necesitamos urgentemente de un poder flamígero superior a la mente, de un poder que sea capaz por sí mismo de reducir tal o cual defecto psicológico a mera polvareda cósmica”.
En mi ESCRITO anterior LA MUERTE PSICOLÓGICA, explico claramente la Técnica o Didáctica para eliminar los defectos psicológicos que se nos manifiestan en la vida diaria.




