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El SIVA todavía no va

Más de 150 buses de transporte público transitan por las calles de Valledupar, la mayoría se encuentran en mal estado y el servicio es insuficiente para abastecer el traslado de más de 20 mil ciudadanos vallenatos que deben moverse al día por la ciudad. Pero, ¿qué ha logrado el Sistema Integrado de Transporte de Valledupar (SIVA) durante los ocho años que lleva de funcionamiento?

El proyecto del Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP), en Valledupar contó con un presupuesto inicial de más de 350 mil millones de pesos en 2009, y para darle operatividad se creó Sistema Integrado de Transporte de Valledupar (SIVA). Durante la alcaldía de Freddys Socarrás en 2014, Valledupar recibió más de 50 buses procedentes de Cali, y que aparentemente eran nuevos. Hoy, la realidad de los buses que llegaron a la ciudad, hace más de cuatro años, se evidencia en el deterioro del sistema de transporte que pide a gritos soluciones urgentes.

Después del inicio de su vida jurídica en 2012, el SIVA ha recibo recursos de la Nación, el Municipio y el Departamento, pero estos no han sido suficientes para contrarrestar de manera total, la problemática de transporte público que al día de hoy presenta la ciudad: “Las inversiones en flota le corresponden a la empresa privada (transportadores). Para que el ente gestor (Siva) pueda entrar a invertir en flota se requiere una reglamentación por parte del gobierno Nacional que estamos esperando desde mediados del año pasado (2019). Una vez se emitan todos los actos administrativos municipales que den el marco regulatorio y el nuevo orden jurídico, se procederá a la reorganización del servicio, momento en el cual, de la mano con la autoridad se procederá a la implementación del sistema”, dijo la gerente del SIVA, Katriza Morelli.

En febrero de 2019, la entidad de transporte esperaba que a través del Plan de Desarrollo direccionado por el presidente Iván Duque, se diera la posibilidad de una estrategia que permitiera la adquisición de una nueva flota de buses para la ciudad, así lo anunció en su momento Katriza Morelli, “esperamos tener un sistema ambientalmente sostenible y limpio a gas natural. Así, a través de la ley que se estipule en el plan se espera un importante recurso para poder adquirir la flota para la ciudad que es lo que más estamos necesitando”. Sin embargo, hasta el día de hoy la espera por más de 80 buses para el sistema de transporte ha sido efímera. ¿Cuáles fueron los inconvenientes?

“Para el SIVA no ha sido un camino sencillo por las situaciones propias del cambio de gobierno” dijo el director del Instituto de Tránsito del Cesar, Carlos Vega.  además, aclaró “en principio el SIVA no tenía la responsabilidad de proveer buses sino todas las condiciones para que los privados, que era quienes tenían buses, operaran los sistemas de manera adecuada y ellos hicieran las inversiones en ese equipo rodante. No había la capacidad para poder proveer los quipos que se necesitaban para el sistema”, dijo.

Si bien es cierto, los procesos de implementación que correspondían a la autoridad de tránsito no se han efectuado a tiempo. Los problemas en el sistema de transporte público están orientados hacia temas normativos, jurídicos y estudios que necesitan una amplia ejecución y análisis.

Vega comentó, “la responsabilidad de los buses actualmente es de las empresas transportadoras. La secretaría de Tránsito y Transporte debe vigilar que los buses estén acorde a las normas, en condiciones de seguridad y calidad. Sin embargo, en el nuevo proceso se ha anunciado que los buses serán provistos por el municipio por el proyecto SETP. El Siva ha hecho un buen trabajo. Todavía quedan retos operativos y técnicos, los cuales se resumen en ayudar al SETP para poner a funcionar el sistema de transporte, proceso en que se ha avanzado lento y a un ritmo que la ciudad ha sufrido en materia de movilidad y se ha perdido demanda del sistema”.

Estado de la flota de buses en Valledupar

El sistema de transporte público se encuentra en un avanzado estado de deterioro por problemas financieros. Algunos buses no tienen vidrios traseros y ventanas, situaciones que ponen en peligro la vida de los usuarios. Otras tienen retrovisores que son sujetados con cintas para que no se desprendan del auto. Este y otros detalles como la puntura, las llantas, los registradores, y otras partes de las busetas se encuentran en estados deplorables.

La demanda y capacidad de los transportadores no es suficiente para costear los costos operativos y el capital para efectuar procesos de reinversión y mejorar la operación. Sumado a este hecho, existe un déficit en la capacidad técnica que estaría impidiendo que los propietarios de buses, pueden hacerle frente a las inconvenientes del día a día.

La informalidad, las condiciones de calidad y los costos asociados a las empresas, no han permitido que los buses de la ciudad sean auto sostenibles y se estén dañando cada día más; algunos ya han salido del mercado.

Las condiciones financieras ligadas al sector privado, las tarifas y la informalidad han acabado de manera paulatina con la infraestructura y el servicio de transporte: “Siva y sus proyectos en materia de obras públicas no tienen problemas financieros. El Estado ha venido financiando esta parte del proyecto de transporte hasta ahora, pero el proyecto tiene un componente que corresponde al sector privado. Por ejemplo, los buses, sus gastos operativos, la dotación de patios y talleres, los temas de recaudo han tenido problemas financieros porque los privados no tienen el recurso y están sin acceso a financiación, debía que la demanda de usuarios del sistema son muy pocos, sumado a eso la presencia de la informalidad”, concluyó Carlos Vega.

Hay un problema más

Algunos de los conductores del transporte público no tienen cultura ciudadana e inteligencia vial. Recogen los pasajeros por fuera de los paraderos de buses y llevan sobrecupo. La frecuencia con la que circulan las busetas no es constante y los usuarios tardan hasta dos horas esperando a que pase la ruta. Ante esto, el exsecretario de Tránsito, Víctor Arismendi Acotó: “para este año 2020 creo que deben salir de servicio entre 15 a 20 busetas por cumplimiento de su vida útil, estas deben ser objeto de reposición. El problema principal son 2 situaciones: cobertura y frecuencia; cobertura porque faltan zonas y barrios de la ciudad que actualmente no tienen rutas y frecuencia porque es muy distante el tiempo de servicio entre los vehículos que sirven las rutas. Es decir, el usuario debe esperar mucho tiempo que pase la buseta”.

En 2014 el SIVA en unión con el Departamento Nacional de Planeación, efectuaron estudios técnicos que llevaron a la restructuración que restringió la cantidad de busetas en la ciudad. En 2001 en Valledupar había 36 rutas, para el 2010 quedaron 19 rutas y durante el 2019 se redujeron a 14. Esto genera una deficiencia en el cubrimiento de algunas zonas de la ciudad por parte de la flota.

El gobierno actual está iniciando la creación de un plan para el mejoramiento del sistema de transporte. El secretario de tránsito de la ciudad, Roberto Daza, dejó claro que se esperarán los lineamientos dispuestos por el alcalde Mello Castro que marquen una ruta que visibilice las estrategias para mejorar la situación en la que se encuentra del sistema transporte público de la ciudad.

Semanario La Calle habló con varios usuarios, quienes opinaron a cerca del servicio y estado del transporte público de Valledupar y estas fueron sus respuestas:

 

¿Qué dicen los vallenatos?

 

Francisco Núñez Garrido “El servicio es complicado porque no alcanzan los buses para abastecer a la población que necesita el servicio. El usuario se ve obligado a ir a pie para la casa”

María Porras “El estado físico de las busetas lo maltratan a uno. Me toca ir de pie, pero le toca a uno porque no hay otra forma de transporte. No tenemos dinero para un taxi y nos toca buseta”

Mirelba Guerra Acosta “Malísimo el servicio. Tiene uno que esperar más de una hora y las condiciones en las que se encuentran las busetas no son apropiadas para los usuarios”

Laura Vera “A veces no hay lugar donde sentarse. Llevo esperando más de media hora. Este servicio es pésimo”

Nelson Orozco “El estado físico de los buses es deteriorado en especial porque hay muchas busetas que son supuestamente nuevas. Yo vivo en Don Carmelo y espero hasta dos horas la buseta, pasó una buseta sin vidrio en la parte trasera”.

Angie Gámez “Algunas ventanas le faltan los vidrios. Los miércoles hay una mayor confluencia de busetas y las busetas pasan con más frecuencia”

Liris Mendoza “El servicio no es de la mejor calidad. Para el sector hacia donde vivo me toca transportarme en taxi o moto porque el servicio es pésimo y deben mejorar en este aspecto si quieren acabar con el mototaxismo”.

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