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EL TORMENTOSO EMPALME DE FRANCO OVALLE

Tranquilidad y armonía, eso es lo que han querido proyectar desde la casa departamental en el departamento del Cesar en el proceso de empalme, con voz de amor y reconciliación Ana Patricia González, la eterna jefe de prensa de la gobernación, hizo referencia a los nombres que estarán realizando el empalme entre el gobernador saliente Francisco Ovalle Angarita, a quien hace cuatro años le había entregado el mandato a Luis Alberto Monsalvo Gnecco, y aunque muchos creen  que por ser de la misma línea política todo sería besos y abrazos, conocimos de fuentes de alta credibilidad, y además cercanos a esa casa, que lo que se vive es una verdadera caldera a raíz del incumplimiento por parte de Franco Ovalle de algunos acuerdos realizados cuanto  la casa Monsalvo Gnecco decidió darle el respaldo para que este llegara a la gobernación.

Aunque la información que conocimos de primera mano es que la relación entre el gobernador saliente y su casa patrocinadora hace más de un año están quebrantadas, hay temas en los que no tuvieron punto de encuentro y el primero de ellos, y quizás es el Florero de Llorente, tiene que ver con que Franco Ovalle le dejó a Monsalvo estancadas las obras que este último inició y que necesitaban una segunda fase.

Ejemplo, el estadio de fútbol, el cual en vez de haber avanzado en su construcción lo que hizo en estos cuatro años fue dejarla tirada, y que la Contraloría le pusiera con más rigor la lupa, dejando expuesto al gobernador entrante que fue quien inició las obras hace ocho años, pero ese es solo un referente, pues esas mismas fuentes aseguran que en el gobierno de Monsalvo quedaron proyectadas una serie de obras con el fin que se le dieran continuidad en el gobierno de Franco, pero este lo que hizo fue armar su propio derrotero, entre esa la lluvia de contratación de vías terciarias en algunos municipios, dejando de lado la preocupación por la puesta en marcha del hospital de Aguachica, el patinódromo de ese mismo municipio que estos cuatro años quedó en el olvido. Es decir, Franco se olvidó de las obras de Monsalvo y eso lo tiene hoy corriendo base para no dejar cabos sueltos que salgan a relucir en el empalme porque el hombre sabe lo que se le viene pierna arriba.

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Pero como el mal de las traiciones en política esta de moda, Franco no quiso ser la excepción y al mismo estilo de Santos con Uribe, Franco después que llegó al poder  no solo armó su propio imperio con los contratistas de las grandes obras, sino que también quiso barrer con el personal que le habían dejado, con algunas excepciones, como la jefe de presa, la de Hacienda, entre otras; Mientras que algunas carteras por donde estaban sacando las tajadas, como la de obras públicas, fue la primera que Franco hizo el espulgue, es decir sacó al hombre de confianza de los Monsalvo Gnecco para poner a alguien  con el que el pudiera trabajar. Esta serie de actuaciones del hoy gobernador saliente hizo que el grupo que lo apoyó hace cuatro años le tenga un ‘cariñito aparte’, y es por eso que el proceso de empalme lo tiene cabezón, pues una escachada y puede salir mal librado del cargo que ocupará hasta el 31 de diciembre.

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La mala relación entre el gobernador saliente y el entrante se venía deslumbrando desde hace varios meses, aunque muchas veces quisieron dale un bajo perfil, pero en política todo sale a la luz y fue allí donde se comenzó a notar el distanciamiento entre estos dos pollos de la política. Mientras Monsalvo en su discurso de campaña cuestionaba el proceder del actual gobernador con las obras a las que no les dieron continuidad durante estos cuatro años, el olvido del campesinado y la desidia por las obras sociales en el Cesar, Franco omitía lo hecho por su antecesor cada vez que iba a un medio de comunicación, es decir el tema del estadio que es el más sonado, Franco muchas veces dijo que en su gobierno no sería intervenido y así lo hizo. Esos destellos hicieron que los pistones se terminaran de reventar, pues los rumores en los pasillos políticos daban cuenta que Monsalvo estuvo apartado durante el proceso electoral y que no hubo presión alguna en la gobernación para que apoyaran a Monsalvo, dicen y aunque no lo sostienen, que Franco Ovalle hubiese deseado que la gobernación quedara en manos de Claudia Margarita Zuleta y no en manos de los Gnecco.

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