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Emdupar tiene a Valledupar entre aguas negras 

La crisis por el rebosamiento de aguas negras en Valledupar dejó de ser un problema aislado para convertirse en una emergencia sanitaria sostenida en el tiempo. Barrios como Los Cortijos, El Porvenir y Garupal etapa 1 hoy enfrentan una realidad marcada por la contaminación, los malos olores y el riesgo permanente para la salud.

Detrás de esta situación, los habitantes señalan directamente a la empresa Emdupar, a la que acusan de no dar soluciones estructurales, limitándose a intervenciones momentáneas que no resuelven el problema de fondo.

Infraestructura obsoleta y colapso sanitario

En el barrio Los Cortijos, el problema tiene una explicación técnica, el sistema de alcantarillado está deteriorado.

“Las tuberías no son de PVC, sino de cemento, y con el tiempo se han desmoronado. Eso impide el paso de las aguas residuales”, explicó el habitante Rodolfo Sotomayor García.

El resultado es evidente, aguas negras que se represan y terminan saliendo por las viviendas y calles, generando inundaciones constantes.

“Esto se ha convertido en un foco de infección. Hay cucarachas, ratas y malos olores todo el tiempo”, agregó.

Otra residente del sector asegura que la problemática no es nueva.

“Llevamos más de 15 años con esto. Hay afectaciones respiratorias, estomacales y en la piel. Es indigno tener que vivir así”, señaló.

Aunque recientemente se logró el cambio de un tramo de tubería tras una protesta comunitaria, los habitantes advierten que la solución es parcial y no ataca el problema estructural.

El Porvenir: una calamidad diaria

En el barrio El Porvenir, la situación alcanza niveles críticos. Los baños colapsan, las aguas se devuelven y la vida cotidiana se vuelve insostenible.

“Estamos en una situación grave. Las aguas negras se represan y no hemos recibido ninguna solución”, le dijo al Semanario La Calle José Jiménez.

La crisis ya afecta incluso la alimentación de las familias.

“No podemos ni comer tranquilos. Esto ya es insostenible”, afirmó.

Desde la Junta de Acción Comunal, su presidenta, Sielva Rojano, advierte que el problema va más allá de la incomodidad.

“Hay mujeres embarazadas, personas enfermas y niños jugando en estas aguas contaminadas. Esto es una calamidad”, expresó.

Según la líder comunitaria, la empresa sí realiza visitas, pero sin resultados duraderos.

“Vienen, hacen algo momentáneo y se van. El problema sigue igual”, indicó.

La comunidad insiste en que se requiere una intervención integral: mantenimiento total del sistema, uso constante del carro succionador y la conexión de tramos pendientes.

Enfermedades, olores y abandono

El impacto en la salud es una de las principales preocupaciones.

“Hay riesgo de dengue, bacterias y enfermedades. Los niños están expuestos constantemente”, le dijo al Semanario La Calle Kelly Amaris.

La exposición diaria a aguas contaminadas ha generado un entorno insalubre que afecta a toda la comunidad.

Rosa Ortega, otra habitante, resume la situación: “Los baños no funcionan, todo se rebosa. Esto lo vivimos desde que nos entregaron el barrio”.

A pesar de los esfuerzos comunitarios por limpiar y mitigar la problemática, el rebosamiento persiste.

“El problema vuelve una y otra vez. No se aguanta más”, afirmó.

Garupal: economía golpeada y calles intransitables

En Garupal etapa 1, la crisis también impacta el comercio y la movilidad.

“Esto pasa desde hace años, incluso sin lluvias, es desesperante”, aseguró César Ahumada. Los malos olores y las aguas estancadas han alejado a los clientes de los negocios locales.

“Nadie quiere comprar así. Las calles se vuelven intransitables”, explicó.

Además, se han reportado casos de dengue y proliferación de vectores, lo que agrava la situación.

Los habitantes coinciden en que las acciones de la empresa son reactivas y no preventivas.

“Solo vienen cuando ya todo está colapsado, pero no hacen mantenimiento constante”, denunció.

Altos cobros, pocas soluciones

La inconformidad también se centra en el costo del servicio.

“Pagamos tarifas altas por alcantarillado, pero eso no se ve reflejado en soluciones reales”, afirmó Julio Lomanto.

La comunidad cuestiona la falta de planificación frente a una problemática que lleva años sin resolverse, “No hay fechas, no hay soluciones claras. Solo dicen que no hay presupuesto”, reclaman.

Una crisis que exige respuestas urgentes

Mientras las autoridades argumentan limitaciones económicas, los habitantes insisten en que la situación no puede seguir siendo atendida con medidas temporales.

La necesidad de una intervención estructural, como la implementación de un Plan Maestro de Alcantarillado Sanitario, se vuelve cada vez más urgente.

A esto se suma una respuesta que ha generado aún más inconformidad en la comunidad. Según denunciaron residentes de Los Cortijos, el propio agente interventor de Emdupar les manifestó que no hay presupuesto para una solución integral del problema.

Esta afirmación, lejos de calmar los ánimos, aumentó la preocupación de los habitantes, quienes aseguran que llevan años esperando una intervención definitiva.

Hoy, varios sectores de Valledupar conviven con aguas negras, enfermedades y abandono institucional, esperando que algún día Emdupar subsane la crisis sanitaria que se presenta.

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