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En Aguachica ya el ambiente huele a campaña 

En Aguachica todavía no suena la campana de salida y ya hay quienes llevan rato trotando alrededor de la pista, acomodándose la montura y mirando de reojo quién tiene mejor jinete. La carrera por la Alcaldía de 2027 aún no tiene partida oficial, pero el ambiente ya huele a campaña: aparecen nombres, se ensayan alianzas, se tantean respaldos y más de uno parece estar esperando que alguien diga “¡arranquen!” para salir disparado.

Aquí nadie dice que está haciendo campaña. Faltaba más. Son reuniones, conversaciones, recorridos, acercamientos, coincidencias y hasta simples “charlas entre amigos”. En política, curiosamente, las campañas casi nunca empiezan cuando empiezan las campañas. Empiezan cuando los futuros candidatos descubren que saludar a medio pueblo ya no es cortesía, sino estrategia.

Y Aguachica tiene hoy una pista con varios carriles. En uno corre la Casa Roqueme, que busca mantener el espacio político que actualmente ocupa en la Alcaldía. En otro se mueve el sector de Gumer de la Peña, con nombres que ya conocen el barro electoral. Y por un tercer carril aparece el Pacto Histórico, intentando meterse en una carrera donde durante años las estructuras tradicionales han tenido los caballos ensillados antes de que los demás siquiera encontraran la silla.

La gracia está en que todavía nadie puede decir oficialmente quién correrá. Pero nombres sí hay. Y bastantes.

La Casa Roqueme tiene a Isaac Holguín, Laura Roqueme, Wilfred Torres y Carlos Pedrozo dando vueltas en el radar. Isaac llega con experiencia administrativa y varios encargos como alcalde. Laura representa la continuidad familiar y carga con un apellido que en Aguachica no necesita micrófono para ser reconocido. Wilfred Torres pone sobre la pista un perfil académico y político, mientras Carlos Pedrozo aparece desde la administración municipal.

Laura, además, no necesita presentación genealógica para que la política local la mire con atención. Es hija de Víctor “El Indio” Roqueme y pertenece a una familia que ha convertido el apellido Roqueme en uno de los nombres centrales de la política aguachiquense. Su eventual aspiración, por eso, pondría nuevamente el apellido familiar en la carrera.

Isaac Holguín, por su parte, ya conoce el funcionamiento de la administración municipal y ha ocupado la Alcaldía en calidad de encargado. Esa experiencia lo convierte en uno de los nombres que el oficialismo tendría sobre la mesa, mientras que Carlos Pedrozo representa un perfil más ligado a la continuidad administrativa desde la Secretaría de Hacienda. Wilfred Torres, entre tanto, suma una hoja de vida vinculada al ámbito académico y al trabajo territorial.

En otras palabras, la Casa Roqueme no tendría que salir a buscar nombres muy lejos. Los tiene dentro de su propio equipo y, como ocurre en toda carrera política, ahora tendrá que definir quién termina ocupando el carril principal.

Y mientras ese caballo se mueve en su lado de la pista, en el otro ya hay competidores con experiencia.

El sector de Gumer de la Peña tiene a Carlos Londoño, quien en las elecciones atípicas de 2024 obtuvo 6.865 votos y terminó segundo. También está Manuel Rangel, segundo en las elecciones de 2023 y actualmente secretario de Cultura y Turismo del Cesar. Dos nombres que no llegan a la carrera con las piernas vírgenes. Ya conocen los aplausos, los recorridos, las promesas, los números y, sobre todo, esa curiosa tradición electoral de descubrir amigos nuevos justo cuando aparecen las urnas.

A ellos se suman otros nombres que empiezan a sonar dentro de ese mismo escenario, como Edwin Chávez, Julián Pacheco y Saúl Hernández. Por ahora aparecen como posibilidades dentro de la conversación política, porque en esta etapa abundan los nombres y escasean las confirmaciones.

Carlos Londoño tiene además el antecedente reciente de haber competido por la Alcaldía en la elección atípica de 2024, mientras Manuel Rangel ya había mostrado músculo electoral en 2023. Eso hace que ambos lleguen a esta conversación con un dato que en política suele pesar: ya pasaron por las urnas y saben lo que significa convertir una aspiración en votos.

Pero una cosa es aparecer en la conversación y otra muy distinta terminar en el tarjetón. Entre ambas hay reuniones, acuerdos, respaldos, negociaciones y, seguramente, más de una conversación que comenzará con el clásico “todavía no hay nada definido”.

Y entonces aparece el tercer carril.

El Pacto Histórico quiere correr.

Mildreth Johana Suárez y Mario Fernando Beltrán aparecen dentro de la baraja progresista. Mildreth llega con experiencia en procesos progresistas, trabajo con comunidades y sectores campesinos, además de una trayectoria relacionada con la Agencia Nacional de Tierras. Su nombre también ha estado vinculado políticamente con Alexandra Pineda.

Mario Fernando Beltrán, abogado y antiguo candidato a la Alcaldía en 2015, también vuelve a aparecer en el radar. En aquella elección obtuvo 1.153 votos y ahora su nombre vuelve a circular dentro de las conversaciones sobre lo que podría ser una eventual participación del Pacto Histórico en la carrera de 2027.

El escenario, entonces, empieza a tomar forma con tres sectores claramente identificables y una lista de nombres que todavía no puede considerarse definitiva. La Casa Roqueme tiene varios aspirantes potenciales; el sector de Gumer de la Peña también mueve sus cartas, y el Pacto Histórico busca encontrar el nombre con el que pueda entrar a la competencia local

.Lo interesante será ver qué ocurre cuando llegue el momento de pasar de las conversaciones a las decisiones.

Porque una cosa es tener el nombre sonando y otra conseguir que ese nombre reúna a un sector. Una cosa es contar con experiencia electoral y otra lograr que diferentes grupos acepten caminar detrás de la misma candidatura. Y una cosa es decir que se está conversando y otra muy distinta es salir de la conversación con candidato, equipo y estructura.

Ahí estará buena parte del movimiento político de los próximos meses.

También pueden aparecer nuevos nombres. Algunos que hoy no están en ninguna lista podrían entrar en escena, mientras otros que ya circulan podrían terminar quedándose en el camino. Las alianzas también pueden modificar el tablero, porque en política local los acuerdos suelen tener la particularidad de aparecer cuando todo el mundo asegura que todavía es demasiado temprano para hablar de ellos.

La carrera de Aguachica 2027 apenas comienza a dibujarse y todavía pueden aparecer nuevos nombres, nuevas alianzas y nuevas combinaciones. Lo que hoy parece una posibilidad puede cambiar mañana, y lo que hoy se presenta como una simple conversación puede terminar convirtiéndose en una candidatura.

La salida todavía no la han dado, pero la pista ya está ocupada. Hay nombres tomando posición, sectores midiendo el terreno y movimientos políticos que, aunque todavía no tienen candidato definido, ya dejan ver por dónde podrían ir las apuestas.

La carrera apenas comienza, pero nadie quiere llegar tarde a la línea de partida.

Y mientras unos terminan de escoger caballo, otros ya están preguntando quién será el jinete. En Aguachica, por ahora, la bandera sigue arriba. Pero el ruido alrededor de la pista ya dejó claro que el 2027 empezó a moverse.

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