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En el  ‘Ciro Pupo Martínez’ de La Paz ‘se la tienen montá’ a los padres de familia

Los padres de familia del tradicional colegio ‘Ciro Pupo Martínez’, de La Paz, Cesar, están descontentos con la administración del actual rector  Javier Noriega. Al Semanario La Calle llamaron algunos de ellos para denunciar que esta institución educativa parece un cementerio. “Pupitres y baños inservibles, con malos olores. La biblioteca parece un  chiquero”, dijo una de ellas.

Contaron que en la mañana del viernes 7 de junio hubo una reunión de padres de familia y les pidieron una cuota de cinco mil pesos a cada uno para pagar aseadora. “El rector dice que no puede poner a los niños hacer limpieza porque es contra la ley, también va contra la ley pedir dinero a los padres de familia para hacer reparaciones al colegio”, contó una madre de familia disgustada. “También nos pidieron otros cinco mil pesos para pagar vigilantes”, agregó.

Siguen con la ‘pedidera’ de plata 

Ya algunos padres de familia, de los niños de tercero grado, habían recibido unos mensajes de textos en donde se les insistía en el pago de otros cinco mil pesos para adecuar un nuevo salón. “Hola, buenas tardes, mamitas y papitos del grupo. Ya me informaron que sí o sí toca mudarnos de salón. Para donde nos toca (ir) hay que arreglarlo, pues no tiene instalación eléctrica y está muy sucio. Allá hay dos abanicos y yo me llevaría los dos que están acá y hay que soldar la puerta y arreglar  la cerradura. Además, se debe pintar, pues está bastante sucios”, anunciaba la docente que envió el mensaje.

Y daba una fecha límite para recibir la cuota solicitada. “Ya me dijeron que, a más tardar, el viernes debemos pasarnos  para allá”, dice. Y, enseguida, la suma de los supuestos costos. “En gastos generales, serían 150.000 pesos. Para ello, necesito de su colaboración con una cuota de $5.000”, agrega.

De cara con el rector

También agrega la invitación a la reunión a la que se aludió arriba. “Muy buenas tardes. El Consejo de Padres extiende una invitación a todos los padres de familia el para el día viernes, a las 9 de la mañana en la planta baja de las nuevas aulas de la institución”, dice.

Al día siguiente, insisten. “Buenos días. Favor reenviar  a los padres  de familia el audio del señor rector invitando a los padres de familia a la reunión convocada por el consejo de padres”; precisamente, en ese encuentro fue donde se rebosó la copa de los asistentes, cuando les solicitaron las dos nuevas cuotas para vigilancia y aseo.

Los padres de tercer grado no estaban conformes con lo que les habían pedido y la mayoría se resistía a pagar; entonces, volvieron a recibir el mensaje. “Hola buenas tardes paso por aquí a recordarles los $5.000 para el arreglo del salón que nos asignaron”, les insistían. Esa solicitud se volvía reiterativa: “Y, por favor para mañana les agradezco me envíen los $5000 para poder hacer el trabajo en el salón nuevo el fin de semana”.

Entonces, ante el desinterés para dar la cuota solicitada, al día siguiente reciben un desalentador informe: “Hola, buenos días. Para informarles que hasta el día de hoy solo doce(12) mamitas me han entregado la colaboración que les pedí para el arreglo del salón.

Les recuerdo que es para asegurar el salón, pues la puerta está dañada, hay que soldarla y colocarle dos pasadores para mayor seguridad. Además, hay que colocar una malla  soldada arriba de, más o menos, dos metros para asegurar las cosas de los niños, pues ellos dejan sus cosas en el salón  y se las pueden sacar por ahí”.

Con todo eso, todavía algunos padres se mostraban renuentes, pero en el colegio ‘Ciro Pupo’ no se daban por vencidos. “Les agradezco que los que aún no han enviado los $5000 me los hagan llegar hoy, pues pienso venir el fin de semana con el soldador a hacer el trabajo. También a pintar y a poner abanicos”, les volvieron a escribir.

La estrategia de resaltar al que colaboró

Parece ser que no estaba dando resultado la sola insistencia en pedir la colaboración. Todavía había padres de familia que se resistían a dar su aporte. Un nuevo mensaje ya no hablaba de quienes no enviaban su cuota, sino que resaltaba a quienes sí lo hicieron. “Le agradezco de antemano a todos los que han visto la necesidad de la adecuación del aula. Por este medio, les informaré cuánto he recibido y en cuánto asciende el gasto”, recibieron los padres de familia.

De todas formas, parece ser que aún lo de los abanicos y pintada del salón no entraba en esos primeros cinco mil. “Solo les he pedido para pagarle al señor que me va a soldar la puerta y le va a colocar dos pasadores”, dice otro recado. Y, por si acaso, se les recordó que hay otros gastos. “Lo de la parrilla para la ventana si alcanza lo que me manden”, dice con poca claridad. Pero el remate debía ser más alentador: “Yo pondré el resto”.

Estado deplorable

Los padres de familia enviaron, además, unas fotografías a La Calle, donde se evidencia el mal estado de los baños. La madre que llamó al periódico recordó, también, que el colegio “tiene más de tres hectáreas”y  sólo tiene celador de noche”. De acuerdo a la señora, tampoco hay aseadora. Y la suciedad es notoria. “Dijo el rector que la culpa era de los niños porque ensuciaban”, contó la señora. “Que si no ensuciaran el colegio, no había necesidad de aseadora. Y que eso no lo puede nombrar él, sino la Secretaría de Educación”, dijo la denunciante.

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