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En La Jagua están cambiando el carbón por el café

Hace cinco años que campesinos de La Jagua de Ibirico iniciaron un proyecto que hoy se posiciona en este municipio acostumbrado a que su economía se mueva alrededor de las empresas mineras, se trata de la Asociación de Técnicos y Profesionales en Pro de La Serranía del Perijá – Asotrepos, la cual se encarga de comercializar café. Hoy ya tienen su propia marca y producen 700 mil kilos por cosecha.

Hace dos años que campesinos del municipio de La Jagua de Ibirico empezaron a comercializar su propio café, hoy cuentan con la marca Café La Victoria de San Isidro. Son 350 familias que producen alrededor de 700 mil kilos por temporada. Según se conoció, cuentan con la contratación de los casinos de las empresas mineras de La Jagua de Ibirico, Santa Marta, el corregimiento de La Loma (El Paso), y Barranquilla, a los que se les distribuye de cuatro a cinco mil libras por mes.

Fue el único municipio que contó con un plan de cooperación forestal bajo la Resolución 1475 con el que se están conservando alrededor de 4.600 hectáreas. Esta es la tercera generación productora de café en este municipio y la apuesta ha sido la transformación del producto, es decir el café empacado, aunque también lo venden como pergamino seco.

Café que se produce en siete veredas de La Jagua de Ibirico: Alto de Las Flores, Nueva Granada, Zumbador, Argentina Norte, Argentina Sur, La Esperanza y Las Delicias, jurisdicción de La Victoria de San Isidro. Es así como en este corregimiento durante estos cuatro meses se generan alrededor de mil empleos en caficultura, de los cuales muchos son población flotante.

¿Cómo se mueve la economía?

Caficultores de La Jagua pasaron de vender café pergamino seco a transformarlo y venderlo listo para el consumo

Actualmente Asotrepos trabaja con 73 familias cafeteras, entre esas la del señor Jesús Amado, quien tiene actualmente una finca con un cultivo 25 mil árboles de café, que deja una cosecha de 3.000 – 3.200 galones que representa entre 8.000 y 10.000 kilos por cosecha, la cual es anual, “desde hace cinco años que empezó el programa de compensación forestal hemos venido viendo que venimos trabajando como nos enseñaron nuestros ancestros: producir café, coger café y vender café; ahora salió una nueva ventana que no es solo producirlo sino llevarlo más allá, ya hay una nueva oportunidad porque a través de la trasformación los caficultores podemos sacar el café, secarlo, llevarlo al proceso y podemos empezar a venderlos con unos valores agregados”, manifestó.

Jesús Amado

Con el proceso de transformación los caficultores empezaron a ganar más, toda vez que un bulto de pergamino seco cuesta cerca de 450 mil pesos, mientras que ya procesado listo para preparar en casa 900 mil pesos o más, es decir el doble. “La idea de trabajar con la asociación es que el campesino despierte y no regale el producto, entonces las ganancias se las devuelven al campesino en elementos, equipos y tecnología”, dijo Jesús Amado.

Actualmente la línea Café La Victoria de San Isidro cuenta con las presentaciones: tradicional, especial y gourmet. “Nosotros no sabíamos que era un café especial, siempre se hablaba que en Quindío estaba el mejor café, y no, eso es una gran mentira, nosotros acá en la Serranía de Perijá tenemos café para competir con cualquier marca.”, dijo el productor Jesús Amado.

“Además de la trasformación del café, tenemos un punto de compra, nosotros vendemos el café por pergamino seco. Un kilo de café está a 7.100 pesos, entonces esos en los que vemos algunas propiedades le hacemos el proceso de catación con la calificación ESCA, y dependiendo el factor se puede vender el kilo a 12 o 13 mil pesos”, dijo el representante legal de Asotepros, Yeison Hernández Cáceres.

 

Prueba de taza

Con la prueba de taza los caficultores le apuntan a conocer qué producto están vendiendo para así poder venderlo al precio real, “un café puede tener un alza alrededor del 50 – 60%, nosotros por ejemplo el café gourmet lo vendemos a 16 mil pesos la libra porque apenas estamos entrando en el mercado, pero realmente puede costar hasta 30 mil pesos, dijo el representante legal de Asotepros.

Quien además contó que se están adelantando a lo que viene, toda vez que desde el orden departamental hay un proyecto con Colciencias para hacer una prueba de taza de todo el café del Cesar. “Se va a crear una aplicación que arroje dónde están los cafeces de calidad, cuando ya quiera llegar eso, nosotros ya tenemos esas perfilaciones”, acotó Hernández Cáceres.

La apuesta al turismo

Con la activación del turismo, campesinos buscan tener una economía alterna a la cosecha del café.

Teniendo en cuenta que la cosecha es anual y que la temporada es de un término de cerca de cuatro meses, la asociación le está apostando a incentivar el turismo teniendo en cuenta que la Serranía del Perijá es rica en naturales, cuenta con circuito de cascadas con riquezas naturales, además son muchos los turistas que han llegado a conocer el proceso del café, la planta y demás, entonces desde una finca pueden ver todo el proceso desde su recolección y transformación.

“La idea es activar el turismo y que los campesinos puedan solventar los meses en los que no hay cosecha, porque por lo general se endeudan en la tienda todo el año y pagan cuando llega la cosecha, entonces si tienen una economía alterna cuando llegue la recolección podrán tener sus ganancias libres, poder invertir y mejorar su calidad de vida”, manifestó Yeison Hernández Cáceres.

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