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En Pelaya siguen indignados y no quieren a su alcalde 

La controversia por la posible construcción de una plaza comercial impulsada por la administración y conocida  como la “plaza cívica cultural” en la cancha municipal de fútbol de Pelaya, ha desatado una fuerte reacción ciudadana. El escenario deportivo, considerado patrimonio del municipio y con cerca de 60 años de existencia, es hoy el centro de una movilización comunitaria que busca frenar lo que califican como una “destrucción injustificada”. 

Dándole continuidad al artículo publicado por el Semanario La Calle bajo el título “Indignación en Pelaya: alcalde quiere invadir cancha para construir plaza comercial”, en octubre de 2025, pasado este tiempo el Semanario La Calle habló nuevamente con líderes y habitantes del municipio de Pelaya para conocer cómo va la controversia.

Cuentan los habitantes, que iniciaron la recolección de firmas para instaurar de manera inmediata una acción popular. Según los líderes del movimiento, el objetivo es que se protejan los derechos colectivos de la comunidad que, en su gran mayoría, rechaza la intervención del principal escenario deportivo del municipio.

En la cancha municipal entrenan más de 200 niños, niñas y jóvenes, entre los 4 y 18 años, pertenecientes a tres escuelas deportivas que realizan prácticas de lunes a viernes, además de torneos los fines de semana con delegaciones de otros municipios. En el mismo espacio, adultos y adultos mayores realizan caminatas y rutinas de ejercicio diario.

Para la comunidad, la afectación no es solo deportiva. Argumentan que se vulneran derechos colectivos relacionados con la recreación, el deporte, la salud pública y la salud mental. “El deporte es salud. No pueden cambiarlo por venta de licor, cerveza y fiestas”, expresan varios líderes, quienes cuestionan que la obra, aunque presentada como una plaza cultural, tendría un uso principal para eventos masivos.

Falta de socialización y derecho de petición

Uno de los puntos más cuestionados es la ausencia de socialización del proyecto. En octubre de 2025, los ciudadanos radicaron un derecho de petición solicitando información sobre la certificación del uso de la cancha, el presupuesto, el tipo de proyecto y estudios técnicos. 

Según relatan, la administración pidió prórroga y respondió el 4 de diciembre negando prácticamente que la obra fuera a realizarse y sin adjuntar la documentación solicitada.

Dos meses después, aseguran, que el proyecto fue cargado en el SECOP sin haber sido socializado con la comunidad, padres de familia, entrenadores ni residentes del sector.

Aunque la obra aún no ha iniciado físicamente, el proceso contractual ya se encuentra publicado en el Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP), donde reposan los documentos técnicos del proyecto. En la plataforma se detallan los alcances de la intervención, incluyendo instalaciones, estructuras, adecuaciones exteriores y demás componentes constructivos.

El objeto contractual registrado es la “construcción de la plaza pública para el desarrollo del arte, la cultura y la exaltación de la vida en el municipio de Pelaya, departamento del Cesar”, lo que según los líderes comunitarios confirmaría que la iniciativa avanzó formalmente pese a que meses atrás habría sido negada en respuesta al derecho de petición.

El alcalde José Fabio Valencia Ramírez ha justificado la intervención argumentando que la cancha carece de iluminación adecuada, presenta desorden y problemas ambientales, y no es segura. Sin embargo, los habitantes consideran que estas razones son una excusa.

Jacob Donado Florián

Jacob Donado Florián, líder social, sostiene: “El señor alcalde aduce que la cancha no es apta para la práctica del deporte, que está obsoleta y sin alumbrado. Eso es totalmente falso. Mandaron a quitar la iluminación para hacer creer que estaba a oscuras y hoy, con la ayuda de la comunidad, el comercio y los padres de familia, la cancha tiene iluminación y se está jugando un torneo nocturno, tenemos evidencias”.

Entorno sensible: colegio, hospital e iglesia

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Otro de los argumentos de peso expuestos por la comunidad es la ubicación del escenario. La cancha conecta con la Institución Educativa Integrada, sede 2 de primaria; a pocos metros se encuentran la Concentración Escolar Alfonso Araujo Cotes, el Hospital Francisco Canossa, una iglesia evangélica, viviendas residenciales, un ancianato y una subestación eléctrica.

Jacob Donado Líder, agrega: “Alrededor de la cancha está la concentración escolar, existe el hospital a pocos metros, una iglesia a unos 200 metros, viviendas y un ancianato. Son factores que no cuentan para el señor alcalde. El impacto en ruido y convivencia sería enorme”.

Jesús Eduardo Gordillo Guerra

En ese mismo sentido, Jesús Eduardo Gordillo Guerra, líder del barrio San Bernardo, manifestó:

“Los niños que hacen sus prácticas deportivas en este escenario se verían obligados a buscar nuevas opciones en canchas ubicadas en barrios periféricos. Vivimos en un pueblo con altos índices de violencia e inseguridad”.

También cuestionó la propuesta de trasladar el escenario deportivo al barrio Las Américas:

“La cancha del barrio Las Américas está en una zona que sufre inundaciones cada vez que llueve; la vía se vuelve intransitable porque el agua puede subir hasta un metro. Popularmente le llaman el barrio ‘Los Pisingos’. No se conocen estudios técnicos y cuando se preguntó por ellos en derecho de petición, respondieron que no los tenían”.

Capacidad insuficiente y abandono de escenarios

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Rony López

Rony López, profesor de fútbol, afirma que la decisión fue tomada sin consulta previa, “Todo lo hicieron a escondidas del pueblo. Citaron a un control político cuando ya tenían el proyecto montado en el SECOP”.

Añade que una sola cancha no da abasto para la cantidad de escuelas que funcionan en el municipio, “Son más de 200 niños que entrenan en ese escenario. Los otros escenarios no están en condiciones. Muchas veces nos toca turnarnos y aplazar eventos porque un solo escenario no basta”.

El profesor recalca que no se oponen al desarrollo, “Aplaudimos que hagan nuevas obras deportivas en otros barrios, pero el problema es eliminar la cancha municipal. Solo pedimos que no la toquen; es patrimonio del municipio y fue construida por la comunidad”.

Debate político y endeudamiento

En medio de la controversia, también surgieron cuestionamientos sobre decisiones anteriores en materia deportiva. Líderes comunitarios señalan que Pelaya había radicado un proyecto de estadio que finalmente fue trasladado a El Banco, Magdalena, tras la negativa del mandatario local. Posteriormente, aseguran, se gestionó un préstamo por 4.500 millones de pesos para otras intervenciones, suma que según los denunciantes se adiciona a cerca de 7.000 millones previamente adquiridos en créditos.

La comunidad interpreta estas decisiones como una falta de gestión y una priorización inadecuada de recursos, mientras que desde la administración se ha defendido la necesidad de reorganizar los espacios públicos.

Acción popular en marcha

Hasta el momento, el gremio deportivo reporta más de mil firmas recolectadas para sustentar la acción popular. Insisten en que no están en contra de la construcción de una plaza de eventos, pero sí en desacuerdo con que se haga a costa del principal escenario deportivo del municipio.

Jacob Donado concluye con un llamado, “Yo crecí jugando en esa cancha, mi hijo también y hoy mi nieto de ocho años juega allí. Tenemos jóvenes a las puertas del fútbol profesional formados en ese escenario. Que el señor alcalde reflexione sobre el daño que puede hacerle a la niñez y juventud”.

La polémica sigue abierta. Mientras la administración defiende la transformación urbana y argumenta condiciones deficientes del actual escenario, la comunidad de Pelaya mantiene su postura, la cancha municipal no se toca.

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