Los médicos que atendieron a uno de los cinco menores indígenas fallecidos el 24 de marzo en Agustín Codazzi, Cesar, encontraron signos de violencia sexual en la niña de apenas tres años, según documentos a los que el medio de comunicación El Espectador tuvo acceso.
El informe médico revela que la niña de tres años presentaba evidentes señales de violencia física y sexual. “Presentaba signos de violencia física y, al parecer sexual, por tener una herida en la cabeza y su vestido tradicional estaba rasgado entre las piernas”, precisó una de las autoridades indígenas.
Aunque la menor recibió los primeros auxilios, no se logró estabilizarla y fue declarada muerta junto con sus cuatro hermanos. Los cuerpos fueron entregados a los gobernadores indígenas para los rituales propios de la comunidad.
La comunidad indígena Yukpa, aún consternada por la tragedia, ha solicitado una investigación exhaustiva dada la gravedad de los hechos. Las autoridades Yukpas refutan la teoría de intoxicación por consumo de un corozo, destacando que los niños son instruidos desde pequeños sobre qué frutos pueden consumir.
«Desde pequeños, a los niños se les enseña cuáles frutos pueden comer, así que es una total mentira que sea una intoxicación”, Explicó una autoridad indígena.

La Fiscalía asumió el caso tras el pedido de seis Gobernadores Yukpas, quienes sospechan que los niños no murieron por intoxicación alimentaria, como se había reportado inicialmente, sino que fueron asesinados.





