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Esepgua es una burla

La promesa de agua potable para San Juan del Cesar y sus corregimientos llegó envuelta en actos simbólicos, discursos oficiales y una primera piedra que parecía marcar el inicio de una nueva era para La Guajira. Sin embargo, a un año de aquel anuncio esperanzador, lo único constante ha sido la sed.

La Empresa Departamental de Servicios Públicos de La Guajira (Esepgua), creada en 2020 con bombos y platillos como la gran solución a la crisis hídrica del departamento, hoy solo ha demostrado que la burocracia y la improvisación siguen mandando la parada. ¿Dónde están los resultados de esa millonaria inversión que prometía 140 litros por segundo para 36 mil guajiros? Lo que hay es retrasos, prórrogas y más contratos por adjudicar.

El contrato firmado el 4 de enero por más de diez mil millones de pesos, con fecha de entrega en octubre de 2024, ya va por su segunda modificación y aplazamiento. El nuevo plazo: marzo de 2025. Entretanto, comunidades como La Junta, Curazao y La Peña siguen sobreviviendo en medio de la sequía. Sus habitantes ven pasar las promesas como el agua que no llega por las tuberías, pero sí por los discursos.

Y si la historia ya parecía repetida, el pasado 2 de mayo Esepgua abrió otro proceso licitatorio por más de 24 mil millones de pesos para, en teoría, hacer lo que ya se había prometido: llevar el agua desde la planta de tratamiento hasta los corregimientos. ¿Una nueva esperanza o un nuevo engaño?

A esto se suma la preocupación de líderes comunales que denuncian exclusiones, falta de concertación y nula presencia institucional en las zonas afectadas. ¿Cómo es posible que comunidades como Los Haticos ni siquiera estén incluidas en los planes cuando claramente también sufren el desabastecimiento?

La situación se torna aún más sospechosa al revisar la información en el Secop. ¿Por qué Esepgua sigue usando preferentemente el Secop I, plataforma menos robusta para el control y seguimiento de los contratos, cuando el Secop II ofrece mejores garantías de transparencia? ¿Qué se quiere ocultar?

En La Guajira, donde el agua es un lujo y la vida depende de cada gota, no se puede seguir jugando a las promesas incumplidas. Esepgua debe dar respuestas concretas, acelerar los proyectos y, sobre todo, garantizar que los recursos públicos realmente se traduzcan en bienestar para los guajiros. De lo contrario, no será más que otra empresa pública con nombre rimbombante, mucho tilín tilín… y nada de agua.

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