publicidad

publicidad

Estamos cansados… pero seguimos

Por: Alexis J. Carrillo

Hay un tipo de cansancio que no se nota en la cara. No es el que se cura con una noche de sueño ni con un domingo de descanso. Es un cansancio más profundo, más silencioso. Uno que se acumula con los días, con las responsabilidades, con las expectativas… con la vida misma.

Es el cansancio de quienes no pueden detenerse. De quienes tienen que seguir produciendo, resolviendo, respondiendo, cumpliendo. De quienes sostienen trabajos, familias, sueños y, a veces, hasta a otros… mientras por dentro sienten que algo se está desgastando.

Y aun así, siguen. Seguimos.

Porque hay cuentas que pagar, compromisos que no esperan, metas que no se negocian. Porque parar no siempre es una opción. Porque nadie nos enseñó a hacerlo sin sentir culpa.

Vivimos en una época donde el agotamiento se volvió normal. Donde estar ocupado es casi un símbolo de valor. Donde decir “no puedo más” suena a debilidad, cuando en realidad es un acto de honestidad brutal.

Y entonces aprendemos a disimular. A decir que todo está bien. A cumplir aunque estemos vacíos. A sonreír mientras por dentro solo queremos silencio.

Pero hay algo que no se dice lo suficiente: no deberíamos vivir así.

No deberíamos normalizar el estar siempre al límite. No deberíamos medir nuestro valor por cuánto aguantamos. No deberíamos sentir que descansar es un lujo o un premio.Porque no lo es.

Descansar también es avanzar. Pausar también es necesario. Cuidarse también es responsabilidad.

Y sí, hay días en los que toca seguir, incluso sin ganas. Eso también es real. Pero seguir no debería significar romperse en el proceso.

Tal vez no podemos cambiarlo todo de un día para otro. Tal vez no podemos dejar de correr de inmediato. Pero sí podemos empezar por algo pequeño: reconocer que estamos cansados… y permitirnos sentirlo sin culpa. Porque no estamos solos en esto.

Somos muchos los que, en silencio, estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos. Muchos los que nos levantamos cada día, incluso cuando pesa. Muchos los que seguimos… no porque sea fácil, sino porque toca. Y eso también es valentía.

Pero ojalá, algún día cercano, no solo seamos valientes para resistir… sino también para parar, para respirar, y para vivir sin sentir que siempre estamos sobreviviendo.

publicidad

publicidad