A diario se ve en las redes sociales las personas realizando ejercicio para ellos en el momento indicado ya sea, mañana, tarde o noche, no obstante, mucha gente se pregunta cuándo es la¿A qué hora del día es mejor?
Para quienes apenas se inician en el deporte, los entrenamientos matutinos suelen ser los más temidos. Cambiar una acogedora y confortable cama por un gimnasio ferroso e implacable puede ser un duro despertar, por decir lo menos.
Sin embargo, entrenar temprano tiene sus ventajas.
Activar el cuerpo desencadena la liberación de endorfinas, elevando el estado de ánimo después del esfuerzo. Estos químicos, junto con algunos otros, aumentan los niveles de energía, el estado de alerta y la concentración, lo que puede hacer que seas más productivo y estés más atento en el trabajo.
Además, para quienes se les dificulta conciliar el sueño por la noche, el frecuente ejercicio matutino puede ayudarles a restaurar sus ritmos circadianos; es decir, los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo de 24 horas.
La actividad física matutina también puede hacer que las personas estén más alertas por la mañana pero menos enérgicas por la noche, lo que con suerte resultará en más horas de sueño y mayores beneficios para la salud.
Si bien un hábito de ejercicio matutino puede ser una parte poderosa de un estilo de vida saludable, los entrenamientos matutinos también tienen sus inconvenientes: músculos más rígidos, menos reservas de energía almacenadas por el ayuno nocturno y una temperatura corporal ligeramente más fría por la mañana se suman para dificultar la producción de ejercicio.
Por lo tanto, los deportistas más ávidos pueden preferir hacer ejercicio por la tarde.
Así lo demostró un estudio de 2013, cuando a un grupo de hombres jóvenes que se les indicó que pedalearan hasta su máxima capacidad con una dificultad establecida, resistieron un 20 por ciento más por la tarde en comparación con la mañana.
Finalmente, algunas personas pueden decidir hacer ejercicio más tarde en la noche.
Investigaciones enfocadas en esta etapa del día tienden a centrarse en si el ejercicio nocturno tiene un impacto negativo en la calidad del sueño o no.
Los resultados en general, sugieren que no lo hace y, por el contrario, en realidad mejora el sueño.
No obstante, este hallazgo viene con un gran asterisco.
La actividad física intensa realizada dentro de la hora previa a la hora de irse a dormir definitivamente hará que sea más difícil conciliar el sueño. Así entonces, la mayoría de los expertos en ejercicio recomiendan al menos dejar una hora y media de inactividad entre la conclusión de una rutina de ejercicio y el intento de conciliar el sueño.
El mejor momento para hacer ejercicio es siempre que puedas
Ya sea por la mañana, por la tarde o por la noche, es óptimo si el tiempo de ejercicio se mantiene algo constante, según señala un estudio de 2021 publicado en la revista PLOS ONE por investigadores de la Universidad de Utah.

