Ante las víctimas, la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) presenció este lunes una de las confesiones más crudas sobre los ‘falsos positivos’ en la Costa Caribe. La audiencia, liderada por el magistrado José Miller Hormiga, puso a 34 comparecientes de la Fuerza Pública a verificar sus aportes de verdad.
La jornada se centró en miembros del Batallón de Artillería No. 2 ‘La Popa’ de Valledupar. El primer exmilitar en hablar fue Carlos Medina Bayona, quien ostentaba el cargo de excomandante de batería Bombarda y fue quien reportó el resultado operacional falso.
Medina Bayona reveló ante las víctimas cómo se fraguó el horror: conoció, a través de su compañero Mario Rafael Rayón Navarro, el interés de las autodefensas de establecer una alianza criminal. Él accedió.
El pacto era simple y despiadado: los paramilitares entregarían a las víctimas desarmadas para que la unidad militar las presentara como bajas en combate. A cambio, el Batallón le suministraría municiones a la organización ilegal.
La confesión más impactante de Medina Bayona se centró en su inacción. A pesar de haber participado en la planeación y conocer el lugar donde las víctimas serían asesinadas a sangre fría —disparadas por los propios paramilitares—, el exmilitar admitió su parálisis moral.
«No fui capaz de ver esa crueldad. Yo decía: ‘Yo puedo parar esto, así me maten’, y no lo hice. Pasaban muchas cosas por mi mente: ‘Debo parar esto, es maquiavélico'», relató, evidenciando el conflicto interno.
Medina concluyó su intervención asegurando que la vida de sus víctimas le era totalmente ajena: «No sé de dónde provenían, qué familiares tenían, no sabía nada. Nunca supe la condición de ellos».


