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Falta de agua en La Guajira: ¿robo o ineptitud?

Por años —se podría decir que por generaciones— La Guajira ha cargado con una paradoja tan dolorosa como evidente: estar rodeada de agua salada, tener ríos intermitentes, contar con plantas desalinizadoras y carrotanques, pero seguir siendo un desierto humano donde la sed es una rutina. Las cifras y las excusas se han repetido hasta el cansancio: no hay suficiente infraestructura, el terreno es complejo, las distancias son largas, las fuentes están contaminadas, el presupuesto no alcanza o los proyectos se caen. 

Sin embargo, algo ocurrió recientemente que volvió a poner la crisis del agua en el centro de todas las conversaciones: un youtuber estadounidense llamado MrBeast, llegó a La Guajira y construyó un pozo de agua potable, instaló un sistema de purificación y hasta dejó un parque infantil para los niños de la comunidad Wayúu. ¿Cómo es posible que un foráneo haya logrado lo que aquí no se ha podido en décadas?

Tuvo que venir alguien de afuera

Las reacciones en redes no se hicieron esperar. Muchos usuarios aplaudieron el gesto de MrBeast, pero también expresaron su desconcierto frente a la inacción histórica de las autoridades locales. “Felicitaciones y gracias por ser empáticos con esta necesidad, ejemplo para los políticos de La Guajira”, escribió una usuaria. Otro comentó: “Haciendo lo que a los políticos aquí les quedó grande”. Incluso se cuestionó el papel de quienes ahora se atribuyen logros ajenos: “Tuvo que venir una persona de afuera para solucionar un problema de años, para luego decir que ‘hicimos parte del proyecto’”. Comentarios como estos han reavivado el debate sobre la capacidad institucional para atender necesidades estructurales en el departamento.

La Guajira profunda: el agua que no llega

El gesto de MrBeast no solo es poderoso por lo que dejó físicamente, sino por lo que desnuda simbólicamente. Mientras muchas comunidades de La Guajira aún esperan la llegada de este apreciado líquido, este influencer llegó, instaló y entregó. Y no fue a una zona urbana, sino a una de las más golpeadas por la sed: Uribia, donde apenas el 5 % de la población accede al agua potable de forma constante. Su video dio la vuelta al mundo y sirvió para visibilizar una realidad que, para muchos funcionarios, parece invisible. ¿Es solo una cuestión de dinero? ¿De voluntad? ¿De gestión? ¿O acaso el problema real no está en la falta de agua, sino en la falta de eficiencia?

Uribia es, de hecho, el municipio con peor acceso a agua potable en todo el departamento. Le sigue Manaure, donde el 65 % de los hogares carece de una fuente mejorada de agua. El listado continúa con Maicao (36.2 %), Riohacha (23.8 %), Dibulla (15.7 %), Hatonuevo (10.3 %) y Albania, que tiene una cobertura desigual entre su zona urbana (10.6 %) y rural (37.6 %). También aparecen San Juan del Cesar (11.9 %), Fonseca (13.8 %) y El Molino (10.7 %). Aunque algunos municipios presentan cifras más bajas de déficit, como Distracción, Urumita, Villanueva o La Jagua del Pilar, la realidad rural interna en cada uno de ellos evidencia que, más allá del porcentaje, la sed sigue presente. 

Más de medio departamento sigue esperando

En total, según la Superintendencia de Servicios Públicos, el 50.2 % de los hogares guajiros no tienen acceso a una fuente mejorada de agua. Y si el foco se pone solo en el área rural, el dato es todavía más alarmante: el 86.8 % de los hogares fuera de los cascos urbanos viven en condición de desabastecimiento estructural. Esto se traduce en mujeres, hombres y niños que caminan más de dos horas diarias para acarrear agua en baldes, jóvenes que dejan de estudiar para buscar una bolsa con agua vendida por litros, y adultos mayores que dependen de donaciones para poder cocinar o asearse. Es una realidad que se hereda de generación en generación, sin fecha de caducidad.

Se han invertido miles de millones de pesos en plantas, redes, pozos, carrotanques, filtros y programas. Muchos de esos proyectos se han perdido en el camino: obras sin terminar, pozos sin motor, plantas sin operador, contratos caducados o simplemente desmantelados por la falta de mantenimiento. En 2023, se reportó que 26 de las 29 plantas desalinizadoras instaladas años atrás estaban fuera de servicio. En paralelo, La Guajira pierde el 82 % del agua que se produce, ya sea por fugas, robos o fallas en la red. En comparación, el promedio nacional de pérdida está en el 43 %. Este dato por sí solo podría explicar por qué la sed sigue siendo una constante, pese a los millones invertidos.

¿Y si el problema no es el agua?

Ante esto, el caso de MrBeast no es solo un golpe mediático. Es una cachetada de realidad. Porque más allá del video viral, el parque colorido y las caras felices, deja una pregunta sin respuesta: ¿cómo es posible que un visitante extranjero, sin necesidad de pedir permiso, sin burocracia, haya logrado construir un sistema de agua funcional en menos de un mes? ¿Es que aquí nunca se ha podido… o nunca se ha querido de verdad?

Para entender mejor por qué tantos proyectos de agua en La Guajira se quedan en el papel o fracasan en la operación, el equipo del semanario La Calle consultó a Felipe Gómez Alzate, ingeniero civil, especialista en gerencia de proyectos y con más de 18 años de experiencia específica en diseño y ejecución de sistemas de acueducto y alcantarillado en zonas rurales y dispersas del país.

Según el ingeniero, uno de los principales cuellos de botella está en la legalidad que deben cumplir las obras con recursos públicos. “Muchas de las intervenciones deben hacerse en predios privados o colectivos, y eso requiere permisos, consultas previas y toda una formalización jurídica que puede tomar años. Esa burocracia, sumada a las exigencias de sostenibilidad, hace que los proyectos se queden en el papel”, explicó.

Gómez Alzate advierte que la verdadera dificultad no es solo instalar una planta desalinizadora o un pozo, sino garantizar quién va a operarlo y mantenerlo. “Muchas comunidades indígenas no cuentan con el personal, ni con la capacitación ni con los recursos necesarios para operar este tipo de infraestructura. Si el equipo se daña, si requiere mantenimiento, si no hay repuestos, todo se viene abajo”, precisó.

Una pregunta sin respuesta, por ahora…

El debate no debe ser si MrBeast es un héroe, sino por qué ha tenido que venir alguien de tan lejos a resolver una urgencia que desde hace años tiene nombre y apellido. Mientras tanto, en las rancherías de Uribia, Manaure o Albania, los niños siguen preguntando cada mañana sí hoy sí va a llegar el agua. A veces sí. A veces no. A veces nunca.

 

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