La Fiscalía denunció que la escena del crimen de la patrullera María Alejandra Guerrero habría sido modificada un mes después de su muerte. Durante una prueba de recolección de residuos biológicos, las autoridades encontraron paredes estucadas y pintadas, así como puertas cambiadas, lo que pudo comprometer pruebas clave. Estos hallazgos se suman a un dictamen forense que descarta suicidio y accidente en la caída desde un quinto piso el 28 de abril en Barranquilla.
El informe del CTI concluyó que Guerrero fue empujada, presentaba una herida cortopunzante en la espalda y lesiones defensivas en las muñecas. El subintendente Andrés Castro Gómez, quien se encontraba con ella en el momento del suceso, es señalado como principal sospechoso. La investigación sigue abierta.




