La Fundación Soy Oasis se ha convertido en un verdadero punto de luz para cientos de familias en el departamento de La Guajira. Nacida del compromiso y la sensibilidad social de sus fundadores, Iván Mauricio Soto y Oli Avendaño, esta organización sin ánimo de lucro trabaja para transformar realidades y llevar bienestar a las comunidades más vulnerables.
Desde sus inicios, Soy Oasis ha trabajado con determinación para atender a niños, niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores, enfocándose en poblaciones vulnerables que históricamente han enfrentado dificultades relacionadas con acceso limitado a la educación, a programas de apoyo, a oportunidades de desarrollo y, especialmente, a la alimentación.
Uno de los pilares de la fundación es llevar alimentos a los niños más necesitados, garantizando que tengan al menos una ración nutritiva que aporte a su crecimiento, energía y bienestar diario. Estas entregas se realizan de manera constante, en jornadas programadas y visitas comunitarias que buscan llegar hasta donde más se necesita, convirtiéndose en una ayuda vital para muchas familias guajiras.
El nombre Soy Oasis refleja la esencia de este proyecto. Así como un oasis es un espacio de vida en medio del desierto, la fundación se propone ser un lugar donde las familias encuentren calma, apoyo y una mano extendida en los momentos más difíciles. El concepto también simboliza la unión de sus fundadores, Oli Avendaño e Iván Soto, cuyas iniciales dieron origen a OASIS, un nombre cargado de significado humano y espiritual. Para ellos, un oasis representa generosidad, refugio, servicio y la gracia de Dios manifestada a través del amor por el prójimo.
Su labor se guía por valores esenciales como la inclusión, garantizando que cada persona sea reconocida y atendida sin importar su condición; y la gratitud, entendida como un motor de transformación que inspira colaboración, motiva a los equipos y fortalece el vínculo con beneficiarios, aliados y voluntarios. Gracias a esta base ética, Soy Oasis ha logrado consolidar un entorno donde todos pueden crecer, participar y aportar a un propósito mayor: la construcción de un futuro mejor para La Guajira.
Los programas y actividades que lidera la fundación abarcan áreas como la educación, la intervención comunitaria, el apoyo emocional y la promoción cultural. Pero entre todas sus acciones, destaca la misión humanitaria de llevar alimentación a los niños en situación de mayor vulnerabilidad. Estas jornadas no solo buscan suplir una necesidad inmediata, sino sembrar esperanza, brindar alivio a madres y cuidadores, y recordarles que no están solos en la tarea de sacar adelante a sus hijos.
A la par, se realizan actividades educativas, recreativas y de fortalecimiento familiar, que permiten que cada encuentro sea una oportunidad para aprender, sonreír y construir comunidad.
El liderazgo de Iván Mauricio Soto y Oli Avendaño ha sido fundamental para que Soy Oasis crezca con dirección, propósito y humanidad. Su compromiso como pareja, su visión compartida y su sensibilidad hacia las problemáticas sociales les ha permitido convertirse en un ejemplo inspirador para voluntarios, aliados y para cada persona que se acerca a la fundación buscando apoyo. Ellos creen firmemente que todos somos llamados a ser oasis: fuentes de alivio, compasión y esperanza en medio de las dificultades del entorno.
Hoy, la Fundación continúa expandiendo su impacto en La Guajira, sumando esfuerzos con instituciones, empresas, voluntarios y comunidades que comparten su visión de servicio. Con cada proyecto, cada jornada de alimentación y cada historia transformada, demuestran que cuando el amor se convierte en acción, el cambio es posible.
Soy Oasis seguirá siendo un puente de oportunidades, un refugio en medio de los desafíos y un recordatorio de que cuando se trabaja con propósito, el bienestar de una comunidad puede florecer incluso en los terrenos más áridos.




