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Gases del Caribe, otra empresa que trae en quiebra a los vallenatos

El abuso que las empresas de servicios públicos de Valledupar vienen teniendo con los miles de usuarios que diariamente hacen uso de: agua, energía eléctrica, aseo, gas natural, entre otros, no es un secreto para nadie, en este contexto Afinia manda la parada, aunque en el último año, Aseo del Norte se da la pela por quitarle el puesto de ‘usurero del año’, sin embargo, hay uno más que entró en la moda de cobros exagerados donde el garrote está a la orden del día, este no es otro que Gases del Caribe.

En agosto de este año el Representante a la Cámara por el Cesar, Alfredo ‘Ape’ Cuello, prendió las alarmas sobre los aparentes abusos que venía presentando la empresa Gases del Caribe con sus usuarios, quienes además de recibir el ‘trancazo’ del cobro exagerado de Afinia y Aseo del Norte, les tocó calarse también el aumento en el recibo de este servicio sin que nadie dijera nada, mejor dicho, les toco ‘tragarse el sapo’. Ante esta situación las denuncias en redes no se han hecho esperar, y los usuarios han hecho pública su inconformidad.

Se comieron los subsidios

El panorama en Valledupar es desalentador, en conversaciones con una de las miembros de la mesa de usuarios de servicios públicos, María del Rosario García, manifestó que uno de las fallas está en los supuestos subsidios que dan para los usuarios según el estrato social. “Los servicios públicos domiciliarios supuestamente tienen un régimen subsidiado para los estratos uno, dos y tres, pero resulta que vienen en el estrato uno, vienen y le cargan 63 mil pesos de consumo para que el aplicarle el subsidio le quede en 28 mil pesos… ¿qué significa?, que se están quedando con este”, dijo la veedora.

Las denuncias en las redes sociales no dan espera

Las diferentes posiciones de los usuarios en la ciudad permiten ver cómo Gases del Caribe viene haciendo cobro arbitrario de este servicio ‘sin pena ni gloria’, además de no aplicar el subsidio para algunos estratos, o, mejor dicho, embolatarlo, se conoció que uno de los modus operandi es el aplicar el servicio no como vivienda, sino como industrial para cobrar altas cifras, aun cuando el negocio sea una pequeña venta de empanadas.

En otros casos, hay quienes denuncian que el número de personas que habitan en una casa no daría para consumir el cobro del servicio que le vienen aplicando en el recibo. Lo curioso del caso es que, en medio de esta situación, la empresa siempre intenta venderse como la victima al ser foco de los hurtos de los medidores, según sus reportes para el año 2020 llegó a más de 450 casos.

 

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