La crítica es una de las cosas difíciles de hacer, entender, asimilar y mucho más difícil de aprender. Muchos la quieren disfrazar clasificándola en: constructivas y destructivas, para mí la crítica es una sola. Le aprendí a mi madre que: “de lo que le dicen, o de lo que le hablen, se debe adoptar o tomar lo que le sirva y lo que no, lo deseche”. Otro ejemplo de esto es esa frase que dice: “a palabras necias, oídos sordos”. Sin embargo, un buen líder, o una persona que ejerza liderazgo, ya sea en la empresa privada o en la función pública, a la hora que se le haga una denuncia o crítica, debe entenderla como un favor. Esto debido a que si un empresario o funcionario se enfrenta a cualquiera de estas dos circunstancias, debe tener claro que al asumirla lo haga en concordancia con la humildad. De la manera en que una persona reciba la crítica, esto lo va a llevar a un segundo paso. El segundo paso depende de si lo ha asumido con humildad, va a proceder de una manera en que: “toma lo que le conviene y lo que no, pues, lo desecha”. Pero si por el contrario, se deja llevar por la falta de humildad, su siguiente paso va a ser el camino de blasfemar, herir, humillar y muchas veces, para algunos, hasta el punto de matar. Es por eso que muchas personas no sugieren o critican, por el temor a las consecuencias de dichas críticas.
Los medios de comunicación hacemos constantemente crítica, vivimos día a día de la mano de la crítica; somos los contradictores de las realidades de la sociedad. Y tenemos que asumir lo que significa hacer estas críticas, porque son más las personas que no saben asumirla que los que las toman de una manera constructiva o inteligente.
Por eso es importante decirles que: lo primero que deben tener claro ante una crítica es mantener la humildad. Lo segundo, es entender que después de ella las actuaciones que sobrevengan por la crítica, pueden hacer que la persona crezca o por el contrario finalmente pueda estancarse o en un caso extremo bajar su perfil.
El Semanario La Calle, seguirá haciendo las críticas que se tengan que hacer porque la sociedad necesita gente que denuncie que critique, que hable; para que por un lado los funcionarios públicos se den cuenta que hay personas vigilantes, haciendo un control social; para que los empresarios entiendan que hay personas alzando la voz ante sus derechos y constitucionalmente para asumir el derecho a la libertad de expresión. Estamos afortunadamente en un país democrático, donde todos tenemos la libertad de expresarnos; donde todo ciudadano tiene la oportunidad de hablar, pero lo que normalmente ocurre es que la persona se deja llevar de la prepotencia, muy airoso, creyéndose intocable. ¡Nooo! Cuando una persona se convierte en persona pública, se hace blanco de la crítica, y ante este hecho deben recordar el mantener la humildad, porque a lo único a lo que conlleva la prepotencia es a convertirse en un completo fracasado.

