Inseguridad en el sector ganadero, un mal de nunca acabar

Los últimos hechos de violencia en contra del sector ganadero del Cesar dejan una vez más en evidencia que la inseguridad no se aparta de este gremio, que por años ha insistido ante el Estado que se necesitan medidas contundentes para acabar con el hampa que los asecha.

Primero fue el atentado que sufrió Celso Castro Gnecco, mejor conocido como ‘Checho’ Castro, perteneciente a una tradicional familia del Cesar, quien recibió tres impactos de bala a plena luz del día en un populoso sector de Valledupar; y el lamentable asesinato de José Hernán Osorio Arengas, en un aparente intento de secuestro en zona rural de Río de Oro, por quienes serían miembros del ELN.

Hernán Araujo Castro

Ante esto, Hernán Araujo Castro, gerente del Fondo Ganadero del Cesar dijo que es preocupante lo que viene pasando en el Cesar en la actividad agropecuaria en general, ya que en el campo cualquier actividad requiere de seguridad “y eso es lo que se está dañando, ya con más frecuencia uno ve noticias, sobre extorciones, secuestros, asesinatos. Aquí esto se está deteriorando y es preocupante”, precisó.

Y es que esta situación no es nueva. Por años los ganaderos se han visto inmersos en casos de asesinatos, secuestros, extorsiones, abigeato y todo tipo de delitos; sin que las autoridades puedan hacer mucho por cambiar la situación.

“A las autoridades se le han planteado varias iniciativas, pero cuando estuvo el Ministro de Defensa aquí dijo que todo estaba normal. Las autoridades están haciendo unos esfuerzos importantes y hay cifras como la que me dio el Coronel de la Policía que en lo que va corrido del año han detenido 1.200 delincuentes, pero solo hay en cárceles 200, el resto se encuentra con detención domiciliaria, o han quedado en libertad lo que deja ver que algo está fallando y es la justicia, ya el delincuente le perdió el temor a esta”, acotó Araujo.

Por su parte el diputado Camilo Lacouture, cercano a este sector de la economía del Cesar dijo que es preocupante esta situación, ya que por años el tema no ha mejorado.

“El Estado sigue siendo incapaz de controlar su territorio, tenemos unas fuerzas públicas muy disminuidas, el porte de arma legal fue restringida por el Gobierno Nacional dejando a los ganaderos y trabajadores del campo a la merced de los bandidos de las estructuras delincuenciales”, expresó el corporado.

Lacouture recalcó que en el sur del Cesar hay presencia del ELN y estructuras mafiosas que se quieren apoderar de las rutas, “entonces es muy complicado tratar de mejorar estas zonas con seguridad, cuando el mismo estado no hace presencia con la fuerza pública”, acotó.

“Para uno es lamentable que se presenten estos hechos sobre todo en Valledupar donde debería estar mucho más controlado el hampa y la delincuencia. Estos son casos planeados que generan una zozobra entre un gremio que viene siendo afectado hace muchos años” puntualizó.

El temor por el Catatumbo

En esta región del país, ubicada en proximidades de los departamentos de Norte de Santander, Cesar, Magdalena y Bolívar, delinquen estructuras al margen de la ley, por lo que el gremio considera que están teniendo alcance en este departamento.

A pesar de los esfuerzos que constantemente realiza la Fuerza Pública para contrarrestar la delincuencia, la región del Catatumbo comienza a generar preocupación entre ganaderos del Cesar, por la seguridad.

José Félix Lafaurie

De acuerdo a lo que ha dicho Fedegán en cabeza de José Félix Lafourie, los hechos violentos presentados en las zonas rurales del departamento y que ha involucrado a ganaderos en secuestros, desapariciones, extorsiones o asesinatos, provienen en su mayoría de estructuras criminales que descienden de esa zona del país, ubicada en cercanías de Norte de Santander, Cesar, Magdalena, Bolívar y que se extiende entre la cordillera Oriental de Colombia.

Precisamente esta preocupación aumentó con el asesinato de José Hernán Osorio Arengas, a manos de tres hombres armados que lo abordaron llegando a su finca del corregimiento Montecitos, jurisdicción de Río de Oro, Cesar.

En lo corrido del año han sido varios los ganaderos objeto de secuestro o desaparición, como el barranquillero Carlos Alberto Restrepo Nader, plagiado el 29 de mayo cuando se encontraba en su finca, ubicada a cuatro kilómetros del casco urbano de Pailitas; el de Ana Sofía Vargas Bernal, en el corregimiento La Vega, de Chimichagua; entre otros.

Medidas

Coronel Lacides Ramos Blanco

Uno de los inconvenientes que los ganaderos ven para tener mayor seguridad en el campo es el número de uniformados con los que cuentan las autoridades, además de otros males que no acaban como el abigeato.

El comandante de Policía Cesar, coronel Lacides Ramos Blanco, dio a conocer que dentro de la institución cuenta con 3.050 efectivos que velan por la seguridad en el territorio y que como medida preventiva siempre han mantenido comunicación con los ganaderos para prevenir los ataques criminales.

“Con el gremio ganadero, Gaula, Policía y Ejército de manera permanente se les dan charlas cómo actuar antes de cualquier requerimiento de los delincuentes. Los comandantes de estación tienen comunicación directa con los ganaderos y las visitas en coordinación con el Ejército a las fincas”, dijo el oficial.

Por su parte Hernán Araujo dijo que ha tratado de mejorarse la comunicación en el gremio en el sentido de tener comunicación entre vecinos para poder avisar de cualquier acto de manera rápida.

Mientras que Camilo Lacouture asegura que la Policía y el Ejército trabajan de manera aislada de los gremios de producción, cuando “la fuerza pública tiene que tener identificado quienes son los ganaderos, comerciantes, las personas que representan a los gremios productivos”.

 


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