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Intervención de Emdupar: mucho ´tilín tilín y nada de paletas´

La hediondez era espantosa: apenas el periodista y el reportero gráfico, ambos del Semanario La calle, abrieron las puertas del vehículo para descender, recibieron al azote del mal olor que penetró a las entrañas por sus narices. Sintieron náuseas enseguida; afortunadamente, a esa hora, no había nadie en la calle ante quienes les delataran la mala cara por el mareo; al principio, creyeron que la soledad se debía por el bochorno de las 11 de la mañana, pero los mismos vecinos que entrevistarían después se encargaron de verificarles lo que ellos estaban comprobando con su presencia: nadie se sienta en los andenes a refrescarse bajo la sombra protectora de los palos (ancestral costumbre que las circunstancias del momento les estaba obligando a perder) porque prefieren el calor del encerramiento al hedor insoportable de afuera. Por el pavimento caliente corría, como testigo maloliente, las aguas de la inmundicia que el manjol de la esquina vomitaba a borbotones para que se encontraran con los otros líquidos asquerosos que también salían de otros manjoles en un laberinto excremental que atenta contra la tranquilidad de los habitantes de muchos de los barrios valduparenses.

“Todos estamos enfermos por esas aguas”: vecinos

Donaldo
Medina Sánchez

“Emdupar no viene y arregla esto. Yo estoy con un fuerte dolor de estómago. Y Emdupar no viene a hacer nada de arreglo. Que venga a arreglar esto porque, sino, nosotros mismos le metemos una tutela. No traen el camión del alcantarillado para arreglar esto, ni nada de eso”, expresó el joven Donaldo Medina Sánchez, a quien La Calle encontró encerrado y sin camisa en la sala de su casa: al ver a los periodistas a través de los cristales de la ventana, saltó de la mecedora, buscó una camiseta y salió a dar su testimonio.

Sandra Milena Pedrozo

Sandra Milena Pedrozo abrió la puerta de su casa sin rejas, se asomó a mirar de arriba a abajo y vio que varios vecinos querían hablar frente a una cámara y a través de un micrófono. Se acercó y pidió hablar también. “Estamos sufriendo por esa agua hedionda. Una vecina, ya está enferma. Mi mamá está mala. Todos estamos enfermos aquí con estas aguas. No sé qué es lo que está pasando. Si esos tubos están malos, cámbienlos porque nos estamos enfermando, hay niños que se están enfermando. Vamos a pedirle a la nación para ver qué es lo que vamos a hacer porque ya está bueno: tenemos dos o tres semanas con este problema”, dijo.

Catalina John Sierra

La señora Catalina John Sierra, quien vive frente a la casa del joven Donaldo Medina, también salió de su encierro. El primer manjol en problemas de esa calle, está en medio de las viviendas de ambos. Necesitamos que nos arreglen esto porque aquí lo que hay es enfermo: a una vecina tuvieron que llevársela para Bogotá porque estas aguas la enfermaron a ella. Y nos enferma a todos: ya yo estoy que, mejor dicho. Este problema es tremendo: tiene uno que comer, dormir y levantarse con ese mal olor que no se resiste. Necesitamos que nos arreglen eso. Como humanos, sufrimos; entonces, que se pongan la mano en el pecho y piensen como si fueran ellos que estuvieran en esta situación bien terrible. Eso sí, los recibos llegan bien caros y tenemos que pagarlos, nos toca”, dice

Llegan, arreglan y vuelve a surgir el problema

Así como sucedió en el barrio Divino Niño, La Calle también recibió denuncia, con video incluido, de otros sectores de la ciudad; por ejemplo, en la Ciudadela 450 de Valledupar; en ambos casos, Emdupar envió el camión a limpiar; no obstante, al día siguiente, vuelven a rebotar los manjoles. Cuando La Calle regresó al Divino Niño a recoger el testimonio de satisfacción de sus habitantes por el destape de los manjoles, al otro día de realizado el trabajo, encontró que las cañerías empezaban a lagrimear sus desperdicios otra vez. “Llevamos varios años sufriendo este problema: cada vez que pega un sereno, de una vez se rebosa eso; a veces, ni si estamos encerrados nos vale: toca comer con esa hedentina”, agregó Catalina John Sierra.

Idalides Plaza Flórez

La señora Idalides Plaza Flórez habló desde la terraza de su casa enrejada. “Si esos tubos están mal puestos, que los saquen y los compongan. Ese mal olor ahí cerquita, a menos de un metro, ha durado un poco de días. La gente por aquí, casi todita, se enfermó: dolor de cabeza, diarrea”, dice.

Tampoco llega el agua potable

Wendy Hernández

Wendy Hernández vive con su hermana en el barrio Nueva Esperanza; mientras Wendy cuida niños en una casa de familia, su hermana es estilista en un salón de belleza. Ambas estaban felices en la casa arrendada donde viven, pero, de un tiempo para acá, surgió un problema que las tiene buscando casa en otros barrios. “Anteriormente, no era así; sin embargo, de unos meses para acá, todos los días se va el agua: ahora tenemos que estar pendiente para acapararla en potes, cuando antes no había necesidad de eso”, denuncia Wendy Hernández a La Calle, que se trasladó hasta allá para verificar el problema.

Agrega que se le va el agua hasta tres o cuatro horas al día. “Nosotros trabajamos, salimos de la casa temprano y regresamos a la casa en la noche y, muchas veces, no encontramos agua porque pocas veces nos da tiempo de llenar el tanque. Es tanto la problemática, que hemos decidido mudarnos de Nueva Esperanza, un barrio que nos gusta bastante”, concluye.

También hay problemas con las rejillas

Layonel Arenas

Las rejillas para recoger las aguas pluviales presentan problemas de suciedad, lo que se evidencia en las crecientes que corren por las calles en esta temporada de lluvias. El secretario de Obras Públicas municipal, Layonel Arenas, a quien La Calle visitó en su oficina, hizo un llamado a la Empresa de Servicios Públicos de Valledupar, Emdupar, para que asuma la responsabilidad de mantener limpias las rejillas de la ciudad.

“Es una responsabilidad que recae en Emdupar y es importante que cumplan con ella para garantizar el bienestar de todos los ciudadanos”, afirmó el secretario. La calle aprovechó para indagarle sobre el rebose de manjoles en diferentes sectores de Valledupar. Arenas instó a Emdupar a que realice lo que le corresponde. “Cuando toma como interventor a una empresa y, aún conociendo los enormes problemas de la misma, lo que debe hacer es solucionar. Para eso fue nombrado”, dijo Arenas.

¿Qué dicen los sindicatos?

Rodolfo Enrique Mendoza Puche

Rodolfo Enrique Mendoza Puche fue fiscal del sindicato Triple A, de Emdupar. Apenas salió pensionado este mes y conoce bien los problemas de la empresa. “Esa problemática no es de hoy: viene de los malos manejos que hicieron los políticos de turno, cuando estaban en la gerencia de Emdupar. Es un problema que viene creciendo con la cantidad de viviendas nuevas, los tubos que no tienen la dimensión. Hoy se está creciendo el enano. El tema es ¿qué hay que hacer hacia futuro? Hombre, mucha prevención, cultura ciudadana para evitar que la gente siga echando el agua lluvia a los manjoles. La capacidad que tiene la ciudad en su tubería es como para la mitad de lo que hoy es Valledupar: esto pronto será un caos”.

Pablo Jaramillo Reyes

Es parecido al argumento que el gerente interventor de Emdupar, Pablo Jaramillo Reyes, viene esgrimiendo ante los medios y ante las corporaciones públicas donde va a socializar la problemática de la empresa; no obstante, como dice el secretario de Obras Públicas, Layonel Arenas, ya no es hora de diagnóstico, sino de soluciones urgentes.

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