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Jairo Aguilar convierte kilómetros en oportunidades para La Guajira

Hay lugares de La Guajira donde llegar puede tomar horas. Allí, donde durante años hablar de tecnología parecía casi una contradicción y donde una estación de bomberos funcionó durante dos décadas desde una vivienda en arriendo, hoy hay aulas interactivas, energía solar, proyectos productivos y nuevas infraestructuras. Detrás de buena parte de este movimiento está Jairo Alfonso Aguilar Deluque, gobernador de La Guajira.

Más que una sucesión de obras, su administración ha buscado llevar la gestión hasta los territorios más apartados y convertir necesidades históricas en oportunidades concretas. Y cuando las cifras aparecen, la dimensión de esa apuesta empieza a tomar forma.

En Uribia, cerca de 6.943 estudiantes hacen parte de la estrategia de transformación tecnológica impulsada por la Gobernación. El resultado se entiende mejor al mirar cada territorio. En Nazareth, 1.293 estudiantes recibieron dos aulas interactivas en la Institución Etnoeducativa Integral Rural Nuestra Señora de Fátima. En Carasua, otros 1.465 estudiantes cuentan ahora con una nueva aula tecnológica.

Pero Carasua tiene un detalle que resume la manera en que estas soluciones buscan responder a la realidad local: el aula funciona con una granja solar, garantizando el uso de los equipos en una zona donde el servicio eléctrico es limitado.

En Siapana, la apuesta llegó a otros 1.950 estudiantes del Internado Indígena. Sumada al aula construida en la Institución Educativa Julia Sierra Iguarán, en el casco urbano de Uribia, la estrategia alcanza aproximadamente a 6.943 alumnos.

Y detrás de esa cifra hay una transformación que no se mide solamente en computadores. En algunas de estas comunidades, los estudiantes conocían la tecnología a través de dibujos en los tableros o representaciones en cartón. Hoy tienen equipos reales, espacios digitales y herramientas para fortalecer su formación y presentar pruebas académicas virtuales.

La apuesta educativa también se extiende a la alimentación. Mediante #VoyPa’EsaPorLaEducación, la administración departamental entregó dotación y menaje para fortalecer los comedores escolares de 100 instituciones educativas en 12 municipios no certificados, buscando mejorar la preparación y servicio de los alimentos y ofrecer espacios más dignos y seguros.

Y mientras las aulas abren puertas al conocimiento, las canchas se convierten en escenarios para formar a las nuevas generaciones. Las Pinolas Mundialistas reunieron a niños, jóvenes y adolescentes en jornadas de deporte, integración y aprendizaje. Fonseca y Barrancas fueron los municipios ganadores de una iniciativa que busca convertir la competencia en una oportunidad para enseñar disciplina, convivencia y trabajo en equipo.

Esa misma idea de generar oportunidades aparece en la Alta Guajira, donde Jairo Aguilar recorrió Puerto Estrella, Nazareth, Carasua y Siapana en una jornada de más de ocho horas de desplazamiento. Allí fueron entregadas aproximadamente 1.500 ayudas, entre insumos para proyectos productivos, kits de alimentos, kits de aseo y flexitanques para almacenamiento de agua.

La gestión también ha buscado que el talento guajiro salga del departamento.

En Bogotá, durante Colombia Son las Regiones, artesanos y emprendedores alcanzaron ventas superiores a los $40 millones en tres días. El departamento aprovechó el escenario para presentar la Casa del Artesano, una iniciativa orientada a fortalecer la formación, innovación, comercialización y preservación de saberes ancestrales.

Ahora esa identidad llegará a otro escenario nacional. La Guajira fue escogida como departamento invitado de Sabor Barranquilla 2026, donde mostrará sus cocinas tradicionales, productos y saberes Wayúu. La apuesta es que la cultura no solo se preserve, sino que también genere turismo y oportunidades económicas.

En esa dirección avanza también la Ruta Universo Wayuu, construida mediante ejercicios de cartografía social con comunidades, autoridades tradicionales, emprendedores y prestadores turísticos. Uribia, Manaure, Cabo de la Vela y Nazareth hacen parte de un proyecto que busca mostrar el territorio desde la mirada de quienes lo habitan.

Y hay una cifra que habla de infraestructura y capacidad de respuesta. En Villanueva, Jairo Aguilar entregó una nueva estación de bomberos después de más de 20 años de funcionamiento desde una vivienda en arriendo. La infraestructura cuenta con espacios administrativos y operativos, dormitorios, cocina, sala de capacitación, cuarto de máquinas y patio de maniobras. Hace parte de un proyecto que contempla cuatro estaciones de bomberos en La Guajira.

Vistas por separado, estas iniciativas podrían parecer historias distintas. Pero juntas cuentan algo más interesante: una administración que está intentando conectar educación, deporte, cultura, turismo, emprendimiento e infraestructura alrededor de una misma idea.

Que las oportunidades lleguen hasta donde históricamente ha sido más difícil encontrarlas.

Las cifras ayudan a medir el camino: 6.943 estudiantes beneficiados, 100 instituciones educativas fortalecidas, 1.500 ayudas entregadas, más de $40 millones en ventas para artesanos y emprendedores y cuatro estaciones de bomberos proyectadas.

Pero detrás de cada número hay una historia.

Está el estudiante que enciende por primera vez un computador. El artesano que encuentra un comprador fuera del departamento. El niño que descubre en una cancha una forma de aprender. La familia que recibe herramientas para fortalecer su actividad productiva.

Ese es el territorio que Jairo Aguilar ha querido poner en movimiento: una Guajira que no sea reconocida únicamente por sus dificultades, sino también por su talento, su cultura, sus comunidades y su capacidad de construir oportunidades.

Porque en una tierra donde llegar a algunos lugares puede tomar ocho horas, conseguir que la gestión llegue hasta allí no es un detalle menor.

Es donde empieza la transformación.

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