Desde hace más de 23 años, Josué Narváez Romero ha deleitado a los vallenatos con sus fritos únicos. Frente a la glorieta ‘La María Mulata’, específicamente afuera de la droguería La Botica, a partir de las 4 de la tarde, cientos de personas se congregan para disfrutar de las delicias de ‘Fritos Joshua’.
Un comienzo modesto
Josué Narváez inició su labor luego de quedarse desempleado. En ese momento, se contactó con un proveedor y empezó a vender fritos. Al principio le cobraban por el puesto. “Siempre he estado aquí”, comentó Narváez. “Un día alguien me dijo: búscate un puesto y yo te pongo las empanadas. Así que hablé con la señora que alquilaba el espacio y ella me cobraba. Veníamos y vendíamos en las tardes”.
Narváez comenzó con sólo 20 fritos y cinco chichas, pero con la esperanza de que su esfuerzo daría frutos. “No pensaba en ganancia al principio, sino en empezar algo que con el tiempo crecería. “Cada día las ventas aumentaban”, recordó.
Producción propia y expansión
Con el tiempo, Josué decidió producir sus propios fritos. Junto a su esposa Nerys y su hija, elaboran diariamente más de trescientos productos de alta calidad. Hoy, el negocio ha crecido enormemente, pasando de vender 20 fritos a más de 300, incluyendo empanadas, caribañolas y papas rellenas. Además, la producción de chichas también ha aumentado, vendiendo actualmente entre 60 y 70 chichas de maíz y arroz.
La papa rellena: el producto estrella
Aunque todos los productos de ‘Fritos Joshua’ son populares, la papa rellena destaca como el más solicitado. “Cada producto tiene su cliente”, explicó Narváez. “Pero la papa rellena es uno de los productos que más se venden”.
Gracias a su negocio, Josué Narváez ha podido sacar adelante a su familia y brindarles estudios. Un claro ejemplo es su hija Adriana, quien, además de ayudar en el negocio y vender junto a su padre, se graduó como socióloga. “Cuando comencé, mis hijos eran pequeños. Los fui sacando adelante, dándoles educación”, comentó Narváez.
Para Josué, lo más valioso es el contacto con sus clientes. “Me gusta conversar, conocer a todos los que vienen. Tratar a los clientes por su nombre y hablarles como si ya los conociera”, expresó.
Clientes fieles de generación en generación
‘Fritos Joshua’ es un negocio que ha dejado una huella en la memoria de los vallenatos. Narváez relata cómo muchos de sus clientes actuales lo visitaban desde pequeños, saliendo de sus colegios para comprar sus fritos. Incluso, personas de Bogotá y el exterior, que probaron sus delicias, vuelven al punto de venta cada vez que regresan a la ciudad.
“Muchos dicen que nuestros productos son de la mejor calidad. A la gente que los prueba por primera vez, les gusta mucho. Mi mensaje es que vengan, que los atiendo con toda confianza, y disfruten de nuestras delicias”, concluyó Josué Narváez.



